Rodrigo Soto Moreno
Una de las preocupaciones de la economía actual, es el esquema de pensiones que se tiene alrededor del mundo. Lo anterior se ha derivado de un aumento en la esperanza de vida de los seres humanos, sumado a una baja en la tasa de natalidad.
Por ejemplo, la revista The Economist, en su editorial titulada “70 or bust”, señala que la esperanza de vida en el mundo rico ha subido considerablemente, así como la edad de retiro en promedio de la OCDE, fue de 63 años para el 2010. Además, en la misma publicación, se señala que para el 2050, se prevé que existan 2.5 trabajadores norteamericanos por cada pensionado, con cifras de 1.9 trabajadores soportando a un pensionado en Francia, 1.6 para Alemania y 1.5 para Italia.
Para ello, continúa explicando The Economist, la ruta trazada por algunos países ha sido aumentar la edad de retiro. Algunos ejemplos que s describen, es que Estados Unidos quiere que sea a los 67 años, Inglaterra busca los 68 años.
Además, esa editorial de la revista, remarca que el trabajar más años beneficia a todos, pues la persona en cuestión recibe más ingresos, el gobierno recibe más impuestos por ese trabajo y la economía en general crece más rápido gracias a tener un mayor número de personas laborando.
Por otro lado, en otro escrito de la misma revista dentro de la sección de Schumpeter titulado “Age shall not wither them”, se describe parte de la importancia para que se aumente la edad de retiro de las personas. Lo anterior es un libro de reciente publicación: “Managing the older worker” de Bill Novelli, en donde se remarca que los trabajadores de avanzada edad ofrecen diversos beneficios a las organizaciones donde se desempeñan, pues poseen décadas de conocimiento formal e informal, que según ese escrito de Novelli, mismo que corre riesgo de perderse.
Otro punto destacado es que diversos estudios señalan que las personas de edad avanzada son mejores en los trabajos que requieren habilidades personales. Además de que otro estudio de la Fundación Kauffman, ha encontrado que los norteamericanos con el rango de edad de 55 a 64 años, han emprendido un mayor número de negocios que aquellos con el rango de edad de 20 a 34 años, esto desde 1996. Asimismo se dice en The Economist, que estos trabajadores tienen un bajo nivel de ausentismo y un alto nivel de conciencia laboral, variables que impactan directamente el buen desempeño de cualquier empresa.
En mi opinión, considero que los jóvenes a veces creemos que podemos suplir fácilmente a las personas de la tercera edad, lo anterior debido a que pensamos que sus conocimientos están fuera de época y que se requiere vitalidad juvenil para enfrentar a la competitividad y a la globalización, esto último erróneo y tendencioso.
Recuerdo en alguna ocasión cuando estaba en clase de economía en la preparatoria, cuando un maestro me dijo que siempre hay que juntarse con personas brillantes, con el objetivo de aprender de ellos y sobresalir en la vida. Pues precisamente he intentado hacer eso para tratar de tener éxito en la vida; es decir estar con personas brillantes, situación que he descubierto con la vitalidad y el vasto conocimiento y experiencia que ofrecen los adultos mayores.
Las organizaciones tanto públicas como privadas no deben olvidar en incluir a este tipo de personas y aprovechar sus conocimientos, para que con esa amplia experiencia rieguen a todos en la organización y se saque provecho de ellos. Además, como lo dijo la revista inglesa, gana el individuo al recibir más ingreso, gana el gobierno por los impuestos recibidos y gana la organización al no perder ese conocimiento formal e informal del personaje de la tercera edad.
Debemos aprender a respetar las canas, o la rala cabellera, de los adultos mayores y absorber todo el conocimiento y creatividad que emana de sus conexiones neuronales, así como de la vasta enciclopedia ambulante que son muchos de ellos, en beneficio de ellos, en beneficio de nosotros y en beneficio de la economía global.
Es necesario ampliar la edad de jubilación y además permitir que aquellos individuos, que sobrepasen la edad de jubilación, que se quieran mantener activos, se les permita laborar y que se les de la oportunidad de regar con su sabiduría y comprensión holística a otros seres humanos, en lo que se convertiría en una cadena económica virtuosa.

