¿Vamos bien en la educación del país?

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Rodrigo Soto Moreno

Me resulta increíble leer y escuchar en las noticias que se hable del gran progreso y éxito en la educación del país. No dudo que hayamos tenido mejoras y que se haya logrado ampliar la cobertura de la misma, sin embargo sí dudo en relación a la calidad que ofrece, por los resultados que hemos obtenido en las pruebas internacionales.

Pero como yo no soy ningún experto en la materia y me gustan los datos duros para hacer análisis y comparaciones, me permito citar el trabajo hecho por uno de los periodistas que considero como uno de los más destacados a nivel mundial, hablo de Andrés Oppenheimer y su reciente libro titulado: ¡Basta de historias!

Como sabemos una de las variables que más impactan el crecimiento, desarrollo e innovación y competitividad de un país, es la educación. Si se trabaja en garantizar una gran cobertura educativa ligada a la calidad de la misma, entonces estamos seguros de que el camino de nuestro país irá en el rumbo adecuado y verdaderamente hablaremos de progreso en México.

Entrando en el tema del libro, Oppenheimer nos señala que tanto en México como en los países latinoamericanos estamos obsesionados con el pasado, tanto que las discusiones en los medios, en la sociedad, en la política, en la industria, en las escuelas, se centra demasiado en los próceres de cada nación, que en estar preparándonos para el futuro con investigación y desarrollo científico y tecnológico.

Además en las universidades latinoamericanas falta darle fuerza a las carreras científicas y tecnológicas que forman parte de la base para crear capital humano, que sea competitivo con la globalización actual sobre en materia de las nuevas tecnologías de información y comunicaciones, la biotecnología, la medicina, ingeniería en sistemas, mecatrónica, nanotecnología, entre muchas otras.

Para Oppenheimer , y también para un servidor, resulta escalofriante lo que menciona en su libro en donde solamente un 2% de la investigación y desarrollo mundial se lleve a cabo en América Latina y el Caribe, mientras que el 28% de la misma se lleva a cabo en países asiáticos, 30% en países europeos y un sólido 39% en los Estados Unidos. Al observar esas cifras, podemos inferir que vamos mal y que estamos equivocando el rumbo al invertir muy poco en materia de ciencia y tecnología. Además de que Oppenheimer señala que mucha de la investigación de Latinoamérica, según expertos que entrevistó, está dentro de la parte académica estatal y no está ligada a las necesidades de lo que demanda el mercado.

En cuanto a la inversión en ciencia y tecnología, ¡Basta de historias!, nos comenta que China invierte el 1.4% de su PIB, pero por otro lado México solamente un 0.4% de su PIB, Brasil un 0.9% de su PIB, en Argentina un 0.6% de su PIB, y Colombia y Perú un todavía más triste 0.1% de su PIB.

Esto se refleja directamente en crecimiento de un país y en el registro de patentes, que impactan fuertemente en desarrollo tecnológico y económico de un país. De nueva cuenta Oppenheimer, nos ofrece algunos ejemplos muy enriquecedores. Se nos da el dato de que en 1965 Corea del Sur tenía un PIB per cápita 10 veces por debajo del de Argentina y 5 veces por debajo del de México. Pero en la actualidad, Corea del Sur, tiene un PIB per cápita de 27,000 dólares por año, comparado con el PIB per cápita de 14,300 de México y el PIB per cápita de 14,200 de Argentina. La diferencia es clara, Corea del Sur invirtió fuertemente en la educación, los otros dos países no.

En cuanto al registro de patentes, Corea del Sur registra 7,500 patentes por año en promedio en los Estados Unidos, de acuerdo a datos ofrecidos por Oppenheimer, mientras que México solamente registra 55 en ese país, seguido de Argentina con 30 patentes. El país latinoamericano que más registra patentes en Estados Unidos también deja mucho que desear, es Brasil con 100. De nueva cuenta la diferencia, como vimos, fue la educación. Si queremos ver esos datos a nivel mundial, tenemos que en 2008 los datos de ¡Basta de historias!, nos dice que Corea del Sur registró mundialmente 80,000 patentes, contra 325 de México, 79 de Argentina y el que más registró, para Latinoamérica, fue Brasil con 582 patentes.

Ahora veamos ejemplos claros de lo que está sucediendo en algunos países que le han apostado a la educación como factor de cambio, de soberanía, de crecimiento económico, de progreso, de erradicación de la pobreza y un sinfín de factores en donde tienen influencia el ámbito educativo.

Primero veamos el caso de Finlandia, ofrecido por Oppenheimer, con aproximadamente 5.3 millones de habitantes, este país figura entre los menos corruptos y ocupa el primer lugar en los exámenes PISA, mismo que mide el conocimiento en estudiantes de 15 años en las áreas de matemáticas, ciencia y lenguaje, además es el país con mayor número de científicos per cápita según el Índice del Desarrollo Humano de la ONU.

Para la presidenta de Finlandia el éxito se puede resumir en tres palabras, según entrevista de Oppenheimer, y esas palabras son: “Educación, educación, educación”. La calidad en la educación finlandesa tienen diversas bases muy sólidas, una de ellas es que los maestros son muy bien pagados, ganando 3,300 dólares al mes, cantidad que es muy similar a lo que percibe un ingeniero en ese país, y es una de las profesiones más difíciles de acceder, pues solamente 1 de cada 10 pueden ingresar a la escuela de Educación de la Universidad de Helsinki. Además estos maestros finlandeses son evaluados por expertos internacionales y si no salen bien en esas pruebas, son removidos de su posición, pues no se puede poner en riesgo la educación de los estudiantes y del país en general.  Ser maestro en Finlandia es una profesión muy prestigiada y está de moda en ese país.

Dentro de las aulas de estudio de los finlandeses se tienen a 3 maestros o maestras, donde una es la titular que da la clase, otra es la asistente que ayuda a aquellos estudiantes que tienen problemas durante la clase de la maestra titular y por último una maestra especial que da clases en un cuarto fuera del salón de clases para aquellos alumnos que requieran reforzamiento en alguna materia en especial, logrando así no dejar a estudiantes atrás y que todos conserven su mismo grupo, su mismos compañeros y se logren graduar a la par.

Cambiando ahora a Singapur, Oppenheimer ofrece de entrada que este país tiene tan claro que la educación es prioritaria, que hasta en su moneda lo remarcan con leyendas alusivas a esta importante variable de progreso en cualquier país. En uno de los billetes, describe, que se puede ver a un grupo de estudiantes con libros que escuchan con atención a su profesor y abajo del mismo billete se lee: “Educación”.

En uno de los ejemplos de Singapur, dentro del libro, es que alrededor de 1965 después de declarar su independencia, contaba con un PIB similar al de México y menos de la mitad que el de Argentina. Hoy en día su PIB per cápita es de aproximadamente 52,000 dólares, que es superior al de 47,000 de los Estados Unidos. Además de contar, según cifras del libro, con un 2% de desempleo.

De acuerdo a entrevista de Oppenheimer con Tan Chorh Chuan, rector de la Universidad Nacional de Singapur, el principal problema de su país es que no cuentan con recursos naturales, como otros países como México, entonces la apuesta ha sido en explotar el talento de sus ciudadanos y esto claramente realizado por medio de una educación de calidad.

Singapur es, según diversos rankings del Foro Económico Mundial y de acuerdo a Oppenheimer, como el país más globalizado, con una economía de apertura, con sus habitantes hablando diversas lenguas, además de fomentar a que sus estudiantes salgan del país a tener experiencias multiculturales desde la edad primaria.

Algunas claves del éxito de Singapur, según comentarios de Oppenheimer en sus entrevistas con funcionarios de ese país, es que Lee Kwan Yew, fundador del país, hizo que sus habitantes dominaran el inglés, aparte logró construir un sistema educativo basado en meritocracia, que da como resultado trabajadores especializados y altamente calificados, ligado esto a exámenes que presentan los estudiantes para ver el lugar en el que están en un ranking de desempeño académico del país, de acuerdo a sus resultados son canalizados desde la primaria, según sus aptitudes y capacidades, para al final colocarlos en la academia para ser universitarios o sino a escuelas técnicas o vocacionales donde puede aprovechar su potencial, así como Institutos Politécnicos e Institutos de Educación Técnica que tienen gran importancia e impacto en la economía de ese país.

Es importante destacar que el ministro de educación de Singapur, Ng Eng Hen, en una entrevista con Oppenheimer, señaló que las escuelas vocacionales son la joya en su corona, debido a que muchos países cuentan con buenas universidades, pero pocos con ese formato de educación exitoso.

El libro, aquí mencionado, continúa con otros ejemplos de casos exitosos en materia educativa en países como Japón, Israel, China, India, etc., y todo ello simplemente cuestionarnos si en verdad el rumbo que está tomando la educación en Latinoamérica y particularmente en México es adecuado o si debemos trabajar fuertemente en tomar los elementos que nos convengan de los casos de éxito y ajustarlos como trajes a la medida en México. Para mi gusto, solamente a través de la educación de calidad vamos a transformar al país y vamos a salir de la violencia.

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