Rodrigo Soto Moreno
Pensaba que se le había hecho tarde y se apresuraba con velocidad para saciar su sed. Se colocó en posición para recibir a los vientos provenientes del atlántico, que al chocar con el calor del desierto forman una especie de neblina con humedad. Pero esta situación dura brevemente, pues el calor agobiante extingue el agua a gran velocidad. De ahí la preocupación de llegar tarde y perder la oportunidad de saciar su sed.
Fue entonces que el insecto, conocido como “stenocara gracilipes”, extendiera sus alas y poner su cuerpo de tal forma que al hacer este proceso lograba condensar las gotas provenientes de los vientos antes mencionados y que al paso de un breve lapso, esas gotas crecen hasta que por su propio peso caían y descienden suculentamente a la boca de nuestro creativo amigo insecto.
El stenocara gracilipes es un coleóptero de la familia de los tenebrionidae que vive en el desierto de Namib, que se ubica en la costa de Namibia y es frontera con la República de Sudáfrica, este desierto tiene una longitud aproximada de 1,600 kilómetros y un ancho que oscila entre los 80 y 200 kilómetros.
De acuerdo a diferentes estudios, la forma en que este creativo insecto recolecta agua, el graduado en el MIT, Shreenrang Chhatre, quiere replicar lo hecho por el stenocara y producir agua de forma barata, para ayudar a comunidades aisladas.
El proyecto, descrito brevemente en la revista The Economist en el artículo “Water good idea”, se le conoce comúnmente como “recolección de la niebla”, en donde las pequeñas gotas que se producen que se habla de un tamaño de entre 1 y 50 micrones o micrómetros (equivalen a una millonésima parte de un metro), son recolectadas y reunidas por medio de atracción electrostática para evitar que el viento se las lleve y las disipe. Posteriormente son llevadas a través de tubos de vidrio a recipientes de teflón para evitar que se evaporen.
Este proyecto se está llevando a cabo en forma de prototipo en las montañas y en los desiertos, según comenta Chhatre, pues son lugares donde se tiene la niebla o neblina, así como las fuentes de agua se encuentran lejanas para una población determinada. En la actualidad se encuentran trabajando en Sudáfrica y esperan probarlo también en India. Los primeros prototipos hablan de poder recolectar un litro de agua diario, utilizando una malla de aluminio recubierto de un metro cuadrado. Sin embargo, bajo condiciones adecuadas y aumentando la capacidad de la recolección, se puede aumentar considerablemente la recolección del preciado líquido. Esperemos que las pruebas resulten exitosas.
De nueva cuenta nos sorprende la capacidad adaptativa de las especies, además de que no debemos menospreciar a las criaturas, que por simples e insignificantes que parezcan, tienen mucho que enseñarnos para adaptarnos también y mantenernos en simbiosis con el planeta, además de que muy pronto el agua va a escasear y es importante tener a la mano nuevas formas de obtenerla sin dañar a los ecosistemas. La tecnología de la naturaleza no vuelve a dar una lección.


