Quisiera tocar el espejo y verlo ondularse…

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Image by dlsd cgl from Pixabay

 

Rodrigo Soto Moreno

Aquel espejo era diferente. Me acerqué. Lo toqué. Mis dedos no encontraron solidez: la superficie se hundió, se curvó y dibujó ondas lentas, similar a las que provoca un dedo en el agua quieta de un estanque.

Mi reflejo se distorsionó con las ondulaciones creadas, y todo el cuarto parecía perder su solidez y rigidez: entonces pensé: “esto no es vidrio, es código computacional, estoy dentro de un bucle, en una simulación, Bostrom tenía razón…ahora habría que buscar una salida, tal vez cruzar el espejo como Alicia y buscar al sombrerero o al arquitecto.

En el fondo de la física de las cosas pequeñas, hay fenómenos que rompen la misma sensación de solidez y separación similar al ejemplo del espejo.

Este es el caso de dos partículas, como fotones o electrones, pueden entrar en un estado de entrelazamiento cuántico. Una vez entrelazadas, aunque se separen por millones de kilómetros, sus estados permanecen correlacionados de forma inseparable. Al medir las propiedades de una partícula (por ejemplo, su espín o polarización), el estado de la otra se determina instantáneamente, sin importar la distancia. Einstein lo llamó “acción fantasmagórica a distancia” por lo inquietante que resulta.

En resumen, esto parece desafiar la Teoría de la Relatividad Especial de Albert Einstein, que establece que nada —ni la materia, ni la energía, ni la información— puede viajar más rápido que la luz, ya que la masa aumentaría hacia el infinito según la famosa ecuación E = mc².

Sin embargo, el entrelazamiento cuántico pareciese contradecir la relatividad, pues dos partículas al estar conectadas y enlazadas e interactuar sin importar la distancia, parece implicar una influencia instantánea, pero sin permitir transmitir información útil, preservando así la relatividad.

Tomando las investigaciones científicas de John Stewart Bell, nos explica que el mundo real que experimentamos es aquel gobernado por la física tradicional, la de las cosas más grandes, mientras que el cuántico, el de las cosas pequeñas, pudiese estar relacionado con un universo alternativo.

Por ejemplo, si ponemos una manzana en una mesa, la misma no se moverá a menos que se le aplique una fuerza, para sacarla de su aparente reposo. Sin embargo, en el mundo cuántico, hipotéticamente, la manzana podría encontrarse en el escritorio, y también en Marte, así como estar enlazada con otra manzana en otra parte del universo.

Estas suposiciones físicas, nos arrojan que la realidad cuántica contiene fuertes dosis de incertidumbre, con múltiples soluciones y estados de existencia, incluso abriendo la posibilidad de universos paralelos, como lo propuso Hugh Everett en su “Many Worlds Interpretation (MWI)”, donde la realidad se ramifica en cada medición, permitiendo ‘manzanas’ en estados superpuestos o universos paralelos, como lo vimos con Loki y el TVA, de la serie de Marvel.

Todo esto nos recuerda lo mucho que aún desconocemos: aproximadamente el 95 % del contenido del cosmos —materia oscura y energía oscura— sigue siendo un misterio. Tal vez fenómenos como el entrelazamiento y estas configuraciones cuánticas nos ayuden a entender mejor la estructura misma del universo. Porque, como dijo Carl Sagan, “somos polvo de estrellas”, y como añade Neil deGrasse Tyson, estamos hechos del mismo material que las estrellas, conectados no solo entre nosotros, sino con todo ser vivo del planeta.

Estas ideas siempre me llevan a cuestionar si vivimos o no dentro de una simulación. Nick Bostrom lo exploró en su influyente artículo “Are You Living in a Computer Simulation?” (2003), donde presenta un argumento tripartito:

“Este artículo argumenta que al menos una de las siguientes proposiciones es verdadera:

  1. es muy probable que la especie humana se extinga antes de alcanzar una etapa ‘posthumana’;
  2. es extremadamente improbable que cualquier civilización posthumana realice un número significativo de simulaciones de su historia evolutiva (o variaciones de la misma);
  3. es casi seguro que vivimos en una simulación informática. De ello se desprende que la creencia de que existe una probabilidad significativa de que algún día nos convirtamos en posthumanos que realicen simulaciones de ancestros es falsa, a menos que estemos viviendo actualmente en una simulación. También se discuten otras consecuencias de este resultado.”

Si seguimos a este ritmo de avance tecnológico, con la IA, y los videos animados, en cierto momento tendremos dificultades para saber qué es real y qué no lo es. Un ejemplo de esto, ha sido el aprendizaje y afinamiento de las computadoras, con el conocido primer burdo video de Will Smith comiendo espagueti, y su evolución actual más refinada y realista.

En este contexto me llama la atención el trabajo de EON Systems, en donde se describe el primer caso de emulación completa de un cerebro, específicamente el de la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster), en formato virtual en un cuerpo simulado y “encerrado” en un bucle de percepción, donde se tiene un procesamiento que deriva en acción y retroalimentación sensorial.

Hablamos de un modelo de 140,000 neuronas, con 50 millones de conexiones sinápticas, donde se analizaron los comportamientos de las moscas en cuanto a su aseo, búsqueda de alimentación y la tradicional huida ante cualquier amenaza percibida.

Con todo esto, se ha logrado completar un bucle sensorial y motriz, en donde neuronas sensoriales, como gusto, olfato, se ha logrado tener comportamientos virtuales el aseo por “polvo virtual”, alimentación hacia a “azúcar”, navegación hacia “olores” y respuestas a estímulos visuales, como la huida por cierta amenaza.

Aunque es un trabajo preliminar, abre las puertas a que este cerebro virtual interactúe con más actividades, similar al día cotidiano de cualquier moscar y que su comportamiento sea aprendido y emerja una reacción ante determinada acción. Hablamos de emular lo que sucede con el cerebro de un organismo biológico en su contacto con la realidad a la que se enfrente en su vida.

Este bucle sensorial-motor completo en la mosca de EON no es solo un hito científico y tecnológico: es una prueba de concepto de que la estructura neuronal, sin aprendizaje supervisado ni refuerzo artificial, puede generar comportamientos naturales cuando se cierra el lazo con un cuerpo físico virtual.

Si logramos escalar esto, del cerebro de una mosca al de un ratón, y algún día quizás al humano, estaremos construyendo emulaciones encarnadas que no imitan la vida, sino que la recrean fielmente desde sus conexiones más básicas.

En ese momento, la pregunta de Bostrom dejará de ser filosófica para volverse práctica: no solo “¿vivimos en una simulación?”, sino “¿podremos distinguir cuándo una simulación se vuelve indistinguible de la base real?”.

Y quizá, al igual que la mosca virtual que ahora navega hacia un olor simulado, nosotros también estemos navegando a olores simulados y a punto de descubrir que nuestra “realidad” ya tiene su propio bucle cerrado… y que tocar el espejo fue solo el primer paso para entender cómo salir (o entrar) de verdad a la simulación, para controlar nuestro destino, similar a lo que me sucede cuando me doy cuenta que estoy en un sueño y me percato que puedo controlarlo, incluso puedo volar y tener superpoderes.

Aquí la pregunta sería ¿seríamos Superman o Homelander?

Superman vs Homelander official artwork by Darick Robertson

 

 

Fuentes:

Are you living in a computer simulation?

https://simulation-argument.com/simulation.pdf

 

What Is the Spooky Science of Quantum Entanglement?

https://science.nasa.gov/what-is-the-spooky-science-of-quantum-entanglement/

 

Carrying On or The Little Man Who Wasn’t There

https://divinity.uchicago.edu/sightings/articles/carrying-or-little-man-who-wasnt-there

 

How the Eon Team Produced a Virtual Embodied Fly

https://eon.systems/updates/embodied-brain-emulation

 

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