Los oscuros secretos del agua embotellada…

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Rodrigo Soto Moreno

Sobra decir que el agua es vital para la supervivencia de diferentes especies del planeta, contando la nuestra, convirtiéndose en la base de la vida hacia donde volteemos en la Tierra. Sin embargo, a pesar de saber lo anterior, parece que los seres humanos todavía no digerimos y analizamos con detenimiento esa información, pues usamos el agua como si nunca fuera a escasear, refiriéndome particularmente al agua potable y el agua para beber.

Para darnos una idea en este tema, me gustaría compartir lo expresado en el documental “Tapped” de Stephanie Soechtig, directora y productora, y Atlas Films. Al inicio se nos menciona que para el año 2030, dos terceras partes de la población carecerán de acceso al agua potable limpia, situación que en algún momento va a afectar a todos los seres humanos en el futuro, sin que pensemos que podemos escapar a ello.

Dentro de la investigación de Soechtig, se habla sobre la forma en que hemos introducido el agua al comercio y la queremos dejar fluir bajo el esquema de oferta y demanda, sobre todo hablando del agua embotellada. Por ejemplo, solamente en los Estados Unidos, se consumieron 29 mil millones de botellas de agua en el 2007. Pero no se quedan solamente ahí, sino que al comparar el precio del agua contra el de la gasolina, observamos que la primera es más cara y de ahí se desprende la idea de que el país que controle el agua puede convertirse en un imperio.

Para Jim Wilfong, secretario asistente de la administración de Bill Clinton, el caso del agua le recuerda a lo sucedido con el petróleo en los años 30 en Texas, con su explotación desmedida y el pleito entre diferentes dueños de empresa por convertirse en magnates de ese recurso no renovable. Llegando a poblados o comunidades aisladas, comprando terrenos muy baratos a sus dueños, en gran parte con abuso y fuerza a quienes no querían vender, solamente para extraer el oro negro o el excremento del diablo, como Juan Francisco Salas Romero le ha llamado.

Pero regresando al tema de la explotación del agua, se nos muestra en el video el caso de Nestlé, corporación de origen suizo y que cuenta con más de 3,500 millones de dólares en ventas de agua embotellada solamente en 2008, todo esto comentado por Wenonah Hauter, Ejectuvia de Food and Water Watch.

Ese es precisamente el meollo del problema, porque compañías como Nestlé, así como Pepsi Cola y Coca Cola obtienen jugosos beneficios de bombear y embotellar el agua. La queja es que las comunidades donde extraen el agua, no obtienen ganancia alguna, ni siquiera en un precio más bajo al comprar esa agua embotellada. Además de que en ocasiones, las personas de un poblado o comunidad no tienen conocimiento de que “su agua”, en lagos, ríos y bajo la superficie está siendo extraída para embotellarla y que esas personas se les venda su misma agua pero en un envase de PET.

Siguiendo en el documental, se nos da un marco de referencia para entender el tamaño del universo del agua en el planeta, mismo que está cubierto en un 75% por esta, pero solamente el 1% se puede utilizar para tomar.

Volviendo al caso de las compañías que extraen y embotellan el agua, la bióloga conservacionista Bridie McGreary, nos dice que Nestlé se encuentra extrayendo agua casi gratis y vendiéndola con grandes ganancias, sin que las personas de esa localidad tengan conocimiento de ello. Para Jim Finlong la clave está en que ese tipo de empresas, como Nestlé, deben pagar impuestos por explotar el pozo de agua, además de esos impuestos deben ser en beneficio para los habitantes de esa localidad. Se calcula que el agua le cuesta a Nestlé aproximadamente 2.90 centavos de dólar el litro, mientras que la venden a 1.58 dólares el litro. Ahí están las ganancias claras.

Se remarca también que las comunidades, de donde esas empresas extraen el agua, trabajaron mucho con capitales públicos y privados para que el agua se encuentre limpia y permanezca así, por lo que no es justo que las compañías embotelladoras de agua vengan y se lleven esa agua casi sin costo alguno y sin beneficio para la comunidad en cuestión.

Otro punto importante, es que en los Estados Unidos, al igual que en Monterrey y su área metropolitana, se puede tomar el agua directamente de la llave, siempre y cuando no sea de un tinaco o tanque de almacenaje. De ahí la ironía de que las personas prefieran agua embotellada, que en muchos casos es la misma que sale de la llave de sus casas. Por ejemplo, se ha calculado que aproximadamente el 40% del agua embotellada en los Estados Unidos, según el análisis del documental, proviene de agua filtrada de la llave. Los consumidores pagan un alto costo, por agua que sale de la llave en sus hogares.

Además se remarca que el agua es un derecho básico para la humanidad, así como lo es para todas las demás especies del planeta, y como sabemos, sin ella no habría vida aquí en la Tierra. Pero de seguir así estaremos pensando en que en el futuro no vamos a pelear por el petróleo, como sucede en la actualidad, sino que los conflictos serán por el agua. Por lo que Finlong nos recuerda una frase de Mark Twain quien dijo: “El whisky es para sorber, el agua es para pelear”.

Pero según diversos expertos que hablan dentro del documental, como Amanda Brown editora de la revista Atlanta, la mercadotecnia nos ha hecho creer que requerimos de esa agua embotellada y que debemos consumirla, pues el agua se ha transformado en un negocio de miles de millones de dólares, se habla de que ese mercado en 2007 fue de 11,500 millones de dólares solamente.

Otro punto importante sobre el agua embotellada es la contaminación derivada de la misma, en cuanto al impacto que tiene la sobreexplotación de los mantos friáticos, el aumento de la sequía en diversas partes del mundo, la falta de lluvia, el calentamiento global, así como diversos ríos y playas se están convirtiendo en basureros por toda las botellas de PET que llegan a ellas, debido a que los consumidores son descuidados y no reciclan las mismas. Además de que el reciclaje a nivel mundial solamente es del 50% del total, siendo solamente el 20% en los Estados Unidos, situación que a las compañías que embotellan el agua les tiene sin cuidado, solamente protegen su ganancia. De los 80 millones de envases de agua que consumen los norteamericanos a diario, unos 30 millones terminan en basureros como relleno.

La mayoría de los envases del agua, están hechos con PET o con PETE, de acuerdo al documental, es decir con polietilen – tereftalato, cuyo ingrediente primordial es para-xileno que proviene de la refinación del petróleo. Se nos da el dato de que el 80% del PET hecho en los Estados Unidos y termina en las fábricas de Nestlé, Pepsi o Coca Cola. No hace falta ser un genio para ver que existe una contaminación asociada a la fabricación del PET y aunado esto a la falta de reciclaje, entonces es por ello que los envases terminan en lagos, ríos, hasta en los mares, matando diferentes especies de animales, modificando los ecosistemas, impacto que al final recae en nosotros los seres humanos al desequilibrar la simbiosis del planeta.

Otro punto clave para que prefiramos tomar agua de la llave, en el caso particular de los Estados Unidos, es que los municipios se encargan de analizar el agua en diversas ocasiones, por ejemplo Ruth Chaplan nos dice que el agua potable es regulada por la Agencia de Protección al Ambiente con altos estándares, en una ciudad con más de 1 millón de habitantes se tiene que analizar 300 veces al mes, en una ciudad de 3 millones o más se tiene que analizar por lo menos 400 veces. Caso contrario en los embotelladores de agua, que solamente pasan por una persona de la FDA y no con la misma confiabilidad de análisis, pues se confía en los resultados que las mismas embotelladoras envían a la FDA y no con estudios independientes.

También se nos habla sobre un análisis independiente de botellas de agua, enviadas a dos laboratorios diferentes y los resultados interpretados por un experto tercero. Encontrando tolueno, que es parte de la gasolina y se usa para adelgazar la pintura, estireno que es un agente que causa cáncer. También se encontró cloro, benceno, bisfenol a entre otros.

Por último nos habla el capitán Charles Moore en relación a la contaminación del PET hacia los ríos y mares. Por ejemplo al llegar a la playa Camello en el sur de los Estados Unidos, pues para muchos consumidores que tiran sus botellas de PET de forma descuidada puede quedar fuera de su vista, pero las corrientes de la lluvia y los ríos traen los envases de plástico hacia las playas del sur para contaminar a la flora y fauna local. Un gran parte de esos 80 millones de botellas de agua que se ingieren a diario, termina en el mar y al irse desintegrando se integran a la arena. Para Moore, así serán las playas del futuro, arena con plástico, sino corregimos el camino. Pero para Moore, ese mismo fenómeno en playa Camello se está repitiendo en diferentes playas alrededor del mundo. No sólo eso, sino que al tomar muestras del agua de mar, se ha obtenido que existe más plástico que plancton. En1999 se tomó una muestra y se analizó obteniendo 6 veces más plástico que plancton, pero al volver en 2008 a realizar la misma muestra y estudio, se obtuvo 46 veces más plástico que plancton.

Nos resulta claro que estamos deteriorando los ecosistemas, contaminando los ríos, lagos y mares. Es necesario que las autoridades tomen carta en el asunto y que se pueda ofrecer agua potable para tomar con la ayuda de cierto filtro purificador, garantizando siempre un análisis periódico para evitar contaminaciones y así evitar que se consuman en demasía los envases de agua que explotan los mantos friáticos o embotellan la misma agua de la llave para devolvérnosla a un precio muy elevado. El cambio está en cada uno de nosotros, siempre y cuando iniciemos por tomar pequeñas medidas, que vayan generando un cambio y que al final se adopten de boca en boca con el fin de devolverle un poco al planeta y garantizar la estadía agradable y simbiótica a nuestros hijos.

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