Rodrigo Soto Moreno
Los seres humanos nos hemos enfrascado en crear diferentes estrategias para aumentar y mejorar la calidad de vida de nuestra especie y dentro de este tenor, es común pensar que con el simple hecho de colocar hospitales con médicos de alto prestigio y desempeño profesional es más que suficiente. Sin embargo nuevos estudios revelan, que los médicos y los hospitales de primer mundo son solamente una parte de la estrategia general en que las ciudades deben tomar en cuenta a la hora de en verdad mejorar la salud de sus habitantes.
Aunado a esto, leí un interesante artículo de Deborah Franklin, publicado en Scientific American de enero de 2012, titulado: “Healing Kansas”, en donde se concluye que para mejorar la salud se requiere mejor educación, mejor acceso de comida nutritiva, así como más y mejores oportunidades económicas para cada uno de los ciudadanos.
De esto se dio cuenta el alcalde de Kansas City, Joe Reardon, quien después de escudriñar los datos de las estadísticas de los estados norteamericanos con mejor salud. La información de expertos en salud señalan que existen algunos factores, que no parecen tan importantes a primera vista, nos dicen que para mejorar la salud de los ciudadanos se tiene que combinar los buenos hospitales, buenos doctores especialistas, con una dieta adecuada y ejercicio, altos niveles de educación, buenos empleos, seguridad en los vecindarios, además de soporte y ayuda de familiares y amigos para el cuidado personal de la salud.
Después de leer lo anterior, el alcalde Reardon, se dio a la tarea de crear programas de tutela para estudiantes de preparatoria y llevarlos a conseguir una carrera universitaria, así como construir nuevos parques y banquetas para que las personas puedan caminar o trotar para hacer ejercicio, además de abrir nuevos supermercados con comida saludable y fresca, sobre todo en zonas donde se tenían carencias y existía pobreza.
Para este alcalde está claro que uno de los atractivos para una empresa se albergue en su estado, no solamente debe tener recurso humano bien capacitado, sino también saludable. De acuerdo a estudios de Julie Willems Van Dijk, de la Universidad de Wisconsin, existen ciertos patrones en el comportamiento de los ciudadanos que influyen directamente en la salud de los mismos y por ende deben ser monitoreados de forma estadística para poder tener correlaciones precisas, con muestras adecuadas, para hacerles entender a los individuos que necesitan cambiar su modo de vida, si es que quieren vivir más años.
Por ejemplo, nos comenta Van Dijk, que después de años de estudio, se ha encontrado que las personas que están expuestas al humo de cigarro de fumadores, son también propensas a desarrollar asma y ataques cardíacos, a pesar de que ellos no fumen. Otro punto muy interesante, expuesto de nueva cuenta por Van Dijk, es que las personas con deserción escolar en secundaria y bachillerato tienden a morir más jóvenes que aquellos graduados universitarios.
Gracias a todo esto, se ha establecido una cartilla de factores que tienen influencia directa o indirecta en la salud de una persona y los exponemos a continuación:
Comportamientos de salud 30%, dividido en:
– Fumar 10%
– Dieta y ejercicio 10%
– Consumo alcohol 5%
– Sexo inseguro 5%
Cuidado clínico 20%, divido en:
– Acceso a la salud 10%
– Calidad del acceso a la salud 10%
Factores socioeconómicos 40%, dividido en:
– Educación 10%
– Empleo 10%
– Ingreso 10%
– Soporte familiar y social 5%
– Seguridad en la comunidad 5%
Ambiente físico 10%, dividido en:
– Calidad ambiental 5%
– Entorno construido 5%
Ahora Joe Reardon tiene la tarea de construir los espacios necesarios para contribuir a mejorar la salud de sus ciudadanos, además de que señala que los nuevos urbanistas necesitan considerar las necesidades no solo de los automovilistas, sino también de las personas que caminan y usan bicicletas. Está claro que la salud de una persona no es solamente ir al hospital y ponerse en manos de un especialista médico, sino también trabajar en una buena dieta, ejercicio y crecer en conocimiento para tener activas las conexiones y disparos neuronales, además de tener acceso a supermercados que ofrezcan comida saludable y fresca para incluirla en nuestra dieta diaria.

