Rodrigo Soto Moreno
Adika se despertó una vez más, exhausto de la larga jornada laboral quería conciliar el sueño, pero daba múltiples giros en su cama, sin éxito de dormir profundamente. Aunque su cama no era nada cómoda, sino más bien lo más incómoda que uno se pueda imaginar, Adika quería recuperar fuerzas para estar listo para la mañana, esperaba que ahora sí hubiera paga por su trabajo y no tener que irse a la cama, como esta noche, sin cenar nada. La vida era dura para nosotros los niños africanos, pensó y trató de nueva cuenta de dormirse mientras intentaba soñar con una mejor vida, soñar que su suerte era diferente y que en ese sueño existían las 3 comidas al día, mismas que agradecería con beneplácito su cuerpo esquelético y raquítico.
En otro continente, Peter iba en el coche de sus padres, trasladándose hacia un restaurante de comida rápida a cenar. Su emoción se desbordaba y sus ojos escudriñaban las brillantes luces del camino con el ansia, casi de un adicto, de detectar el letrero tan conocido que señalaba el destino final, donde ingerirían esos deliciosos alimentos. Por fin apareció el letrero y su búsqueda terminó, ahora era hora de apresurarse a pedir el suculento combo, para disfrutarlo con papas fritas y refresco, ambos de tamaño grande. La vida era gloriosa para los niños norteamericanos, pensó y le dio la primer mordida a su hamburguesa, para después seguir con las papas y bajar todo eso con un gran sorbo de refresco helado. Sin embargo sabía que toda esa felicidad tenía un precio, pues sus amigos en la escuela se burlaban de su gordura diciéndole que no podía verse los pies debido a que se interponía el gran bulto de su estómago; pero eso ahora no importaba, la cuestión era disfrutar del manjar que tenía enfrente.
Dos de los graves problemas que aquejan a diferentes poblaciones del mundo son por un lado el sobrepeso y la obesidad y por el otro la falta de alimentación y desnutrición. Como los casos señalados anteriormente, es una disparidad enorme que por una parte tengamos a personas que se van a la cama sin cenar, como el caso de Adika, mientras que otros pueden comer un gran combo de comida chatarra para cenar, como Peter, a pesar de presentar problemas de sobrepeso u obesidad.
Ambos casos, desde el punto de vista médico, tendrán graves problemas. Primero, los niños con desnutrición estarán marcados con problemas de bajo peso, problemas de cognición y procesamiento cerebral, carencia de vitaminas, como el retinol (que muchas veces terminan con ceguera) para terminar con su muerte, sin mencionar que tendrán problemas en su aprendizaje escolar, si es que tienen tiempo de estudiar pues muchas veces prefieren trabajar para adquirir dinero para comer, así como problemas de tipo psicológicos debido a su aspecto.
Segundo, los niños con sobrepeso u obesidad serán fuertes candidatos a enfermedades coronarias y diabetes, mismas que los acercan a su muerte. Así como también problemas psicológicos por su apariencia y ansiedad adictiva en su desorden de ingesta de alimentos.
Un reporte reciente de la firma Foresight, publicado en el gobierno británico, titulado “The Future of Food and Farming” y sintetizando en Scientific American, donde trabajaron alrededor de 400 científicos investigadores analizando 34 países concluyeron que el sistema actual de alimentación mundial se encuentra desequilibrado, pues por un lado se tienen aproximadamente mil millones de personas con hambre y que no tienen las suficientes cantidades de nutrientes como carbohidratos, gracias, proteínas y vitamos en su dieta, mientras que por otra parte existen otros mil millones de individuos que están consumiendo de más, obteniendo grados de sobrepeso y/o obesidad, siendo más propensos a enfermedades del corazón y la diabetes, sobre todo la tipo 2.
Entre las diversas soluciones, existen dos que saltan a la vista, para cada tipo de problema. En el caso del sobrepeso y la obesidad, se remarca la necesidad de estar activo haciendo ejercicio y comer sanamente, es decir incluir en la dieta verduras y frutas, al igual que otros alimentos que contengan fibra, también aquellos que sean frescos sobre los que tienen conservadores. Para el caso del hambre y desnutrición, se propone que la biotecnología levante la mano y ayude, con los transgénicos, para llevar alimento a las zonas que más sufren de estos males. Además de que los gobiernos de primer mundo ayuden a destinar fondos para que se vaya erradicando la pobreza y el hambre del planeta.
Se lee fácil pero es una tarea que no rendirá frutos a corto plazo, sino con un esfuerzo colectivo y la conciencia global de los países desarrollados trabajando en conjunto con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Además de que es un problema de salud, tiene tintes de desigualdad económica, misma que vemos a la vuelta de la esquina.
Pero mientras se arregla el problema global, nosotros podemos hacer algo en nuestro pequeño círculo de acción, que es promover el consumo sano de alimentos, así como ayudar con comida a las personas que necesitan de sus vitaminas y proteínas para cuidar su salud.

