Todavía lejos de que el conocimiento lidere

Rodrigo Soto Moreno

En ciertos momentos de soledad filosófica, me he puesto a pensar que entre las múltiples características que califican a los Homo Sapiens, también somos seres curiosos, muchas veces inseguros y vanidosos, quienes todavía se maravillan por las cosas brillantes y por ende nos aferramos a prendas caras para estar a la moda, además de embelesarnos con los alimentos ricos en azúcar que en ocasiones secuestran a las papilas gustativas.

Somos esos mismos seres, que de acuerdo a Yuval Noah Harari en su libro Sapiens, nos hemos rodeado de mitos en nuestro andar evolutivo para poder así construir esta realidad y conformar grupos sociales que se identifiquen con cierto creencia ficticia para sentirnos que somos símiles a aquellos que creen en lo mismo que nosotros, aunque la realidad y la verdad sean muy diferentes.

Una mejor descripción breve se encuentra en lo que dice Kurzgesagt acerca de nosotros, pues nos refiere como monos con dispositivos móviles inteligentes que vivimos en una pequeña roca húmeda que viaja alrededor de una esfera ardiente, con la particularidad de que esa estrella es una de entre miles de millones que se encuentran en la galaxia denominada Vía Láctea, quien a su vez es una de miles de millones en este universo.

Sin embargo, volviendo a la parte de los mitos, la realidad y la filosofía científica, comparto la opinión de Carl Sagan cuando nos dice: “El conocimiento es preferible a la ignorancia y tenemos que conocer la dura verdad más que aferrarnos simplemente a la fe”, en donde yo agregaría también el punto de aferrarnos a la verdad de un mito.

Me vino a la mente todo lo anterior derivado de una nota titulada: “6 de cada 10 egresados de ciencia y tecnología están sin empleo, o chambean en lo que sea: Conacyt” escrita por Sugeyry Romina Gándara y publicada en Sin Embargo; en donde se menciona que de acuerdo al Acervo de Recursos Humanos en Ciencia y Tecnología de 2015, este creció en 1.7 por ciento cuando se compara al año 2014, para ubicarse en 11.4 millones de egresados en materia de ciencia y tecnología pero tristemente, como la propia nota lo dice en el título, 6 de cada 10 egresados científicos o tecnólogos se encuentran sin empleo o trabajan en áreas no relacionadas a lo que estudiaron.

Sobra decir que si queremos generar riqueza dentro de un país, es necesario invertir en su capital intangible, mismo que puede traducirse como el capital de las ideas, y que reside en los disparos neuronales creativos del capital humano de toda nación o en cada uno de nosotros. Hablamos entonces que el conocimiento o la economía de las ideas valen más que los activos tangibles de una industria o del PIB de cierto país.

Pero tomemos la explicación de Yuval Noah Harari en su libro Homo Deus para comprender mejor. De acuerdo a Noah Harari existen tres tipos de recursos:

  1. Materias primas
  2. Energía
  3. Conocimiento

En relación a la materia prima y a la energía, sabemos que al utilizarse tienden a agotarse, es decir como dice Noah Harari, mientras más las usamos, menos tenemos. Sin embargo para el caso del conocimiento los factores se invierten, pues resulta, como dice Noah Harari, cuanto más lo usemos, más tendremos, siendo entonces un recurso en aumento.

Aunado a lo anterior y como lo hemos expuesto en otros escritos, sabemos que el capital de cualquier nación de acuerdo a “Where is the wealth of nations? Measuring capital in the 21st Century”, publicado por el Banco Mundial, se compone del capital natural que comprenden los recursos naturales con que se cuente, como el petróleo, gas natural, tierra cultivable, cultivos, ganado, etc; posteriormente tenemos al capital producido, que incorpora a la maquinaria e infraestructura para la producción de bienes y servicios con valor agregado; y por último el capital intangible o el capital de las ideas, donde vemos que el conocimiento vale más que los activos de cualquier compañía o que los activos del PIB de cierto país, como ya lo dijimos.

Dentro de este estudio del Banco Mundial, se hace una comparación entre los diferentes capitales, para el caso de los países de más alto ingreso que pertenecen a la OCDE. El resultado fue que el capital natural representó el 2.17%, el capital producido fue de 17.35% y de manera sorprendente el capital intangible obtuvo un 80.47% del capital total. Es decir, con un simple ejercicio para determinar los capitales, nos podemos dar cuenta fehacientemente que el capital intangible supera por mucho a los otros dos capitales, y si queremos generar riqueza en cualquier país, debemos entonces invertir en el capital humano y en que las instituciones de ese país funcionen para incentivar la innovación, las patentes, las empresas y por ende el emprendedurismo, protegiendo el capital social, intelectual y la propiedad.

Ahora viene la dicotomía, después de alarmarnos con los datos del desempleo del capital humano en ciencia y tecnología, la pregunta obligada es ¿cómo piensan los políticos que pueden lograr crecimiento económico en un estado o en un país? Desgraciadamente la gran mayoría de los políticos no creo que tengan respuesta concreta a lo anterior, sino seguramente algún tipo de cantinfleo que nos lleve a nada, como suele suceder en gran parte de los casos.

Pero busquemos reforzar nuestro punto en relación a la importancia de invertir en el capital humano, en el capital intangible y por ende en el capital del acervo de recursos de ciencia y tecnología, y para ello vamos a recurrir de nuevo a lo descrito por Yuval Noah Harari dentro de su libro Sapiens, cuando nos explica que a los bancos, en general, se les permite prestar en promedio diez dólares por cada dólar que realmente posean; lo anterior se traduce, como lo dice el propio Noah Harari, en que el 90% de todo el dinero que se encuentra circulando de forma electrónica, no tiene respaldo real con billetes y monedas.

Estamos hablando de que a los bancos se les permite especular con el crédito, la deuda, pero especialmente con la cantidad de billetes reales que respaldan el dinero que usted o yo vemos en nuestras cuentas cuando las verificamos en la web del sitio del banco o en algún cajero electrónico, pues desde este análisis el 90% de lo que vemos reflejado en nuestros saldos no existe en monedas y billetes, y como dice Noah Harari, si todos los clientes de cierto banco decidieran ir por su dinero al mismo tiempo, el resultado sería que ese banco colapsaría y si ese ejercicio se contagiara al resto de la población, tendríamos como resultado que toda la banca colapsaría.

Derivado de lo anterior, Yuval Noah Harari nos dice que el problema se encuentra en que los bancos y los gobiernos se han dedicado a imprimir dinero en demasía, alertando a la economía mundial por el posible surgimiento de una burbuja que en cierto momento reviente y colapse el sistema financiero. En resumidas letras y en palabras de Noah Harari, estamos observando cómo la banca y el gobierno trabajan generando crédito barato y dinero ficticio para sus clientes o gobernados, creando un gran hueco económico que solo puede ser tapado cuando los ingenieros, los científicos, los tecnólogos, los técnicos, los emprendedores consigan un nuevo descubrimiento o desarrollo científico y tecnológico que genere valor agregado al PIB de cierta nación.

En palabras textuales de Noah Harari: “nuevos descubrimientos en ciencia y tecnología pueden con sus beneficios respaldar los billones de dinero de mentirijillas que bancos y gobiernos han creado”. De lo contrario solo estarían generando deuda con dificultad de pago y que recae directamente en cada uno de nosotros como ciudadanos de cierto país. Esto a razón que desde mi perspectiva ni bancos, ni gobiernos pagan por los errores que cometen y la única fuerza que permite el crecimiento económico y el poder para sacar a los pobres de su estado de miseria es mediante la educación en ciencia y tecnología, así como con los descubrimientos y desarrollos en ciencia y tecnología.

Nos corresponde entonces buscar las soluciones adecuadas para solucionar lo anterior y al respecto tenemos lo que propone el Licenciado Juan Roberto Zavala, quien en su escrito titulado: “El desempleo en los campos de la ciencia y la tecnología” y publicado en Reporte Ciencia UANL, nos dice que se requieren nuevas políticas públicas orientadas a generar condiciones para fomentar el crecimiento económico del país favoreciendo la creación de empresas de base científica y tecnológica.

Aunado a esto, el propio Licenciado Zavala, recomienda trabajar en una gran campaña de difusión de la cultura científica, para convencer y a atraer a la población en general, hacia los beneficios y progreso que como civilización humana, hemos obtenido de los avances de la ciencia y de la tecnología. Esta idea se torna urgente, sobretodo cuando vemos que gran parte de la programación de televisión y radio, se encuentra carente de cultura científica y tecnológica.

Después de analizar lo aquí descrito, considero de vital importancia no solo detener a la corrupción que impera en el país y dar castigo ejemplares a los corruptos, especialmente a los políticos, sino también aumentar los recursos que se destinan a ciencia y tecnología, modificando el sistema educativo del país para orientarlo a que desde los primeros años de edad, las niñas y los niños, que nacen siendo científicos, como lo ha referido Neil deGrasse Tyson, se les continue fomentando el hábito de indagar, cuestionarse el dogma, realizar experimentación científica y aprender de la naturaleza.

Posteriormente los modelos educativos superiores deben cambiar hacia proyectos de trabajo donde intervengan múltiples disciplinas o carreras de cierta institución para que alumnos con diferentes especialidades se organicen para solucionar un problema social y para ello deben trabajar en una investigación de base científica y tecnológica, patentar su desarrollo y posteriormente conforma una empresa registrada con un modelo emprendedor, en donde la premisa básica sea solucionar esa problemática social mediante la ciencia y la tecnología, siendo todo esto el requisito para finalizar la carrera, como una especie de tesis aplicada.

Al final lo que debemos tener claro es que aquellos países que apostaron por la educación en ciencia y tecnología, por la inversión en el capital humano, en el capital intangible, en la economía de las ideas, en fomentar empresas de base científica y tecnológica y el empleo correspondiente, son aquellos que lideran el mundo y lo que no lo hagamos seguiremos condenados a estancarnos no solo económicamente sino también evolutivamente.

 

 

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