Somos solucionadores de problemas

Aenigmatis-3D

Rodrigo Soto Moreno

Haciendo una breve retrospectiva e investigación en la historia de la humanidad, nos daremos cuenta que, innegablemente, los seres humanos somos especialistas en encontrar diferentes alternativas para sortear o resolver alguna adversidad. Es decir, ante la tradicional presión evolutiva, a la que se encuentran sometidos todos los seres vivos, nosotros hemos destacado por la facilidad con que podemos transformar nuestro medio ambiente y así erigirnos, en resumidas cuentas, como solucionadores de problemas.

Simplemente, al mirarnos al espejo, podremos darnos cuenta que fuimos diseñados para movernos, no para estar quietos. Tal vez es por eso, que anteriormente no presentábamos problemas de sobrepeso y obesidad, pues en el vaivén de esa vida de homínidos y homini, teníamos garantizado el equilibrio entre las calorías que se ingerían y las que se gastaban. Aunado a esto, el gran Stephen Hawking, quien se encontraba postrado en una silla de ruedas digital, y paralizado en gran parte de su cuerpo, debido a la escleross lateral amiotrófica, no comprendía porqué existe una epidemia de sobrepeso, obesidad y diabetes, en donde las personas han cesado de moverse, y de ahí la ironía que enviaba Hawking en su mensaje, debido a su situación, que obviamente nunca le impidió consagrarse como una de las mentes más brillantes de nuestra época.

Pero bueno, volviendo al tema que nos ocupa, hace aproximadamente 4.4 millones de años, como lo dice Erin Wayman, en su artículo: “Becoming Human: The Evolution of Walking Upright”, publicado en Smithsonian Magazine, el Ardipithecus ramidus presentó características de bipedalismo, al caminar en las dos extremidades inferiores. Aunque también se infiere, de acuerdo a lo dicho por Wayman también, que el Sahelanthropus tchadensis, pudo haber caminado en dos piernas, hace aproximadamente unos 7 millones de años.

El caminar erguidos, no solo garantizó que pudiésemos tener una mejor vista de la montaña, de la llanura, del bosque, de la selva, del mar, sino que pudimos liberar nuestras manos, y con nuestros disparos neuronales y los dedos prensiles, aparte de crear los primeros utensilios de cacería, también hicimos los primeros instrumentos para pintar y expresar nuestro arte, y las ideas, porque nos dimos cuenta de que no todo cabía en nuestras cabezas; además de que así podíamos transmitir mejor el conocimiento, hacia las futuras generaciones.

Antes de caminar erguidos y también como lo dice Erin Wayman, basado en diversas investigaciones, nuestro gran cerebro vino después de liberar nuestras extremidades. Es decir, ante la presión evolutiva, con los diversos hominini con quienes compartíamos la Tierra, vimos que la oportunidad cognitiva podría venir con la liberación de nuestras manos y adecuarnos evolutivamente, después de muchas mutaciones, al incorporar el bipedalismo como nuestra forma de andar.

Ya con las manos libres, es así que todos hemos pintado o escrito, ya sea en el gran lienzo o enorme hoja de la historia de la humanidad; nuestros genes se han fusionado con nuestros memes, para abrir paso a una explosión cognitiva, en donde tomando el ejemplo de la naturaleza, hemos construido conocimiento a partir de lo que ya teníamos; a pesar de la terrible época de oscurantismo y sinrazón, que pareciera asomarse de nuevo hoy en día.

Derivado de lo anterior y debido al miedo de que perdiésemos información y conocimiento valioso, al solo pasarlo de forma oral, entonces trasladamos el conocimiento de nuestro lenguaje hablado, hacia el escrito en las rocas, en los papiros, en el papel tradicional, hasta llegar a los bits y bytes computacionales, hacia el internet y la supuesta nube de la información, y ahora trabajamos para desarrollar una computadora cuántica, cuyo estado oscile entre el 0 y 1, de forma relativa pero nunca absoluta, misma que nos permita realizar operaciones que solo han vivido en la imaginación del ser humano.

Por otro lado, no debemos olvidar que el hombre siempre ha tenido diferencias y disputas violentas hacia otros hombres, con el advenimiento de la cohesión y formación de sociedades o comunidades, también se incrementaros los problemas bélicos y la mejor forma, que parece imperar también en la actualidad, fue declarar la guerra a los que nos comulgaban con mis ideologías, por ello desarrollamos diferentes herramientas tecnológicas bélicas, desde la primera lanza con piedra de obsidiana, evolucionando, sin cesar, hacia la espada, los cañones, las balas de las pistolas o ametralladoras automáticas, así como con los tanques, los aviones y los bombarderos, sin olvidar el poder de un clic para detonar una bomba atómica y acabar en segundos con vidas humanas al por mayor; aunado a la extinción masiva de especies, que está asociada con la expansión de la civilización humana.

Sin embargo, no todo es destrucción en la historia de la humanidad, pues muchas mentes brillantes, determinaron que el problema de avance social de los seres humanos, debía sustentarse en el conocimiento científico y tecnológico, por ello muchos científicos, y parafraseando a Isaac Newton, se dieron a la tarea de subirse en los hombros de gigantes para ver más allá y con eso cimentar el progreso humano en ciencia y tecnología; pues al final de cuentas, como dijimos, somos solucionadores de problemas y siempre estamos buscando la mejor alternativa para sortear o revertir alguna adversidad, así como, en algunos casos, realizar un beneficio social, como ha sido el caso de las vacunas que tantas vidas han salvado.

Entonces, ante alguna dificultad que tenemos en nuestra vida, hemos sabido absorber la adecuada dosis de estrés, que requerimos para despertar de nuestro letargo cognitivo y utilizar el recurso intangible del conocimiento, pues como dice Yuval Noah Harari, es el único recurso que mientras más lo usemos, más tenemos. Por lo anterior, sabemos que una sociedad educada y conectada, con capital intangible, que itera e interactúa, es sinónimo de que nuevas ideas científicas y tecnológicas proliferen y se instalen, como memes, en cada uno de nosotros, y que seguramente de esas ideas, saldrán las soluciones a nuevos problemas que tengamos enfrente.

La historia del ser humano, del Homo Sapiens, como lo hemos dicho, se ha escrito con la participación de todos nosotros, es decir la cooperación y el trabajo en equipo nos hizo prevalecer entre todos nuestros antepasados, entre todos los hominini. Remembremos nuestro origen, pues como lo hemos comentado, surgimos de la física, luego de la química, luego de la biología, luego de las redes neuronales, de los organismos simples hacia los organismos complejos, hasta crear superorganismos, como nosotros, y en donde gracias a la contribución de mentes brillantes, especialmente de científicos y tecnólogos, es que hemos llegado hasta aquí.

Pero, si queremos seguir avanzando y revertir la advertencia de Stephen Hawking, en relación a que nos quedan aproximadamente 100 años en este planeta y que debemos salir del mismo, para expandir nuestra “semilla”, nuestro ADN en otros planetas, no solo del sistema solar, como la apuesta de Elon Musk y la NASA por colonizar y terraformar Marte, así como la reciente de Jeff Bezos, por enviar nuestras fábricas a la Luna, también debemos pensar en colonizar más mundos, dentro de la zona ricitos de oro, orbitando alrededor de una estrella como nuestro Sol.

En este contexto, se nos avecina un nuevo problema y debemos prepararnos para resolverlo. Ya sea por destrucción propia o autodestrucción, estamos poco a poco acabando con nuestro hogar; curioso que un animal que se dice Sapiens, haga esto con el único planeta que tiene para vivir, por ahora. Entonces ¿qué nos depara el futuro? Para responder este cuestionamiento, me gustaría tomar lo dicho, en entrevista, por el científico, Michio Kaku, quien dentro del artículo de David Freeman, titulado: “Michio Kaku foretells humanity’s extraordinary future”, y publicado en NBC, nos hace algunas predicciones sobre lo que puede suceder.

Primero el doctor Kaku nos comenta que la extinción es la norma en la naturaleza, y bueno esto se refuerza si tomamos en consideración el efecto del ser humano en la desaparición de especies de plantas y animales. Además Michio Kaku nos dice que en algún momento la Madre Naturaleza va a destruir el planeta, como lo conocemos; esto debido a los desastres naturales, los supervolcanos, los impactos de asteroides, las eras del hielo y el cambio climático, entre otras cosas.

Claro, a pesar de que podamos pensar que la naturaleza eventualmente va a destruir a la Tierra, es imperativo que nosotros no contribuyamos a la destrucción de la misma, pues considero vital cuidar nuestro hogar, como lo dijo Carl Sagan, pues es la única Tierra que tenemos y el único lugar “amigable” para vivir. Sin embargo esto no está peleado con la idea de escapar del planeta para visitar otros que puedan albergar vida, terraformarlos y llevar nuestra “semilla”, ADN, hacia allá.

Pero bueno, continuando con la entrevista de de Freeman a Kaku, tenemos que Michio Kaku comparte la idea de Elon Musk y de Stephen Hawking, en cuando a que debemos convertirnos en una especie multiplanetaria, pero de nueva cuenta, esto no implica que debamos abandonar la lucha por el cuidado del medio ambiente y de nuestro planeta Tierra; la prioridad número uno siempre será cuidar nuestro hogar, pero tampoco debemos cerrarnos a la posibilidad de colonizar otros mundos.

Continuando con Michio Kaku, quien resulta muy interesante de leer, y quien ante la pregunta de Freeman, en relación a si encontraremos vida inteligente en otro planeta, la respuesta de Kaku es que sí, porque la evidencia así lo señala, pues se calcula que existan miles de millones de planetas similares a la Tierra, tan solo en la Vía Láctea; pero lo primero que tenemos que averiguar es el tipo de civilización que son esos seres inteligentes, pues nos recuerda, lo que le sucedió al imperio Azteca; es decir lo que sucedió cuando Cortés se encontró con Moctezuma.

Ahora en cuanto al tipo de civilización, Kaku no se refiere a que si son agresivos o pacíficos, sino específicamente al grado de avance tecnológico que poseen esos seres inteligentes. En palabras textuales de Kaku tenemos lo siguiente:

“Si nos encontramos con una especie inteligente en el universo, lo primero que tendremos que hacer es averiguar si se trata de una civilización de Tipo I, Tipo II o Tipo III. Una civilización de Tipo I es aproximadamente cien años más avanzada que nosotros. Ellos son planetarios. Ellos controlan el clima, por ejemplo. Tipo II es estelar, como “Star Trek”. Ellos controlan las estrellas y están unos miles de años por delante de nosotros. Si son del tipo III, son galácticos como en “Star Wars”. Vagan por las rutas espaciales galácticas. Controlan los agujeros negros y son quizás del orden de cien mil años más más avanzados”.

A todo esta explicación de Kaku, tenemos que añadir, lo que él también ha dicho, en relación a que nosotros somos una civilización Tipo 0. Somos aún muy primitivos para las posibles inteligencias que encontremos en el universo, en el cosmos. Ante esta situación, Kaku piensa que para otros seres inteligentes, nosotros solo somos una curiosidad y el ejemplo que pone es que si nosotros nos encontráramos una ardilla en el campo, tal vez al principio le intentaríamos hablar, pero al ver que no hay respuesta, entonces terminaríamos por aburrirnos y seguir nuestro camino.

Ahora, hasta el momento, todo indica que vamos a seguir evolucionando y tratando de solucionar el problema de la Tierra y las adversidades del cosmos y de nosotros mismos como seres humanos, que pueden significar el fin de la vida como la conocemos y la extinción de nuestra especie humana. Por ello la imperiosa necesidad de seguir acumulando conocimiento y ver qué hay allá afuera en el universo, en otros sistemas planetarios donde podamos instalarnos al terraformar.

Para esto, una opción propuesta por Kaku, es que en algún momento, gracias a las investigaciones en biotecnología, vamos a poder analizar y aislar los genes relacionados con el envejecimiento, con la enzima telomerasa, misma que puede inmortalizar las células y de ahí entonces revertir o detener el reloj del envejecimiento celular, para inmortalizarnos.

Una opción para alcanzar esto, según Kaku, es auxiliarnos de la inteligencia artificial, para colocar millones de genes de jóvenes y adultos, con el objetivo de determinar dónde se encuentra el mecanismo específico del envejecimiento, la oxidación, el desgaste celular, la muerte celular programada derivada de la presión evolutiva y el estrés, para arreglar esto y mantenernos jóvenes. Kaku expresa que, el envejecimiento es una acumulación de errores genéticos y que puede ser arreglada con terapia génica y así en el futuro, nuestros nietos puedan frenar su edad en, por ejemplo, unos 35 años; es decir, verse de 35 años, pero con la modalidad de tener otra edad cognitiva, por todo el conocimiento que han acumulado.

Todos hemos imaginado la inmortalidad, y muchas veces se nos ha prometido, como una especie de bisutería o baratija de la excitación espiritual, pero la realidad es que hasta el momento no existe garantía de la vida eterna; sin embargo, tal vez por eso recurrimos a nuestros genes egoístas, como en mi caso con Ena Camila, pues pensamos que al vernos reflejados en un 50%, en nuestra descendencia, es así que no estamos muriendo y que parte de nosotros vive ahí, en el amor incondicional y verdadero que representan las hijas, en mi caso particular.

El problema es claro, está ahí. ¿Cómo podemos salir de aquí y explorar los confines del universo? ¿cómo podremos aumentar nuestra esperanza de vida? ¿podremos clonarnos? ¿podremos inmortalizarnos como lo pronostica Kaku? ¿podremos convertirnos en ciborgs, siendo mitad máquina y mitad hombre?

No lo sé, pero estoy seguro que bajo el proceso de absorber, procesar y transmitir información, al iterar e interactuar con las ideas de todos, cooperando y trabajando en equipo, seguro solucionaremos este problema también.

 

 

 

 

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