La vida y la muerte desde una perspectiva física

 

Número 4 – Fecha: 15 al 20 de Abril 2005. Página 12 y 13.

Todo depende del cristal con que se mire

De acuerdo con Joe Black, personaje de la película “Meet Joe Black”, nos viene a la mente la frase: “la muerte y los impuestos son dos aspectos a los cuales no puede escapar el ser humano”. Este debatido tema sobre el fin de la vida tiene diversas definiciones; por ejemplo, hablando en términos religiosos, podemos decir que es la separación del alma y cuerpo; pero viendo esto desde la perspectiva médica, la muerte cerebral es la considerada más representativa para catalogar a un ser humano como finado.

Sin embargo, podemos ver que la muerte desde diferentes perspectivas, y para esto recurrimos a las realidades del mundo en que vivimos, al igual que a las leyes que nos rigen en nuestro planeta.

La Teoría del Caos, que comprueba que los sistemas que parecen carentes de orden matemático en realidad lo tienen y que se encuentran regidos por leyes deterministas, nos dice por ejemplo que podemos analizar los latidos del corazón humano y ver cómo caen dentro de un sistema de ecuaciones no lineales que pueden predecir o pronosticar el tiempo de vida de este órgano; asimismo, es posible analizar cómo una variable, que al parecer no tiene relación con el latido de este músculo, puede derivar en la creación de un sistema caótico infinito con fatales consecuencias para el ser humano. Esta teoría se apoya en el “efecto mariposa” el cual dice que una mariposa puede batir sus alas en cierto lugar y causar un tornado en otra parte del mundo; es decir, cada minúscula partícula está relacionada con el todo.

Por ejemplo la unión de la sopa primigenia, con elementos como carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, potasio, agua y azufre, fue determinante para lograr una combinación exacta de elementos que posteriormente dieron origen a moléculas. A partir de pequeñas moléculas se crearon sistemas más complejos e inteligentes que fueron los antecesores de la vida como la conocemos. Este sistema, aparentemente caótico y sin ningún destino, logró realizar las combinaciones matemáticas necesarias y dar como producto organismos de nivel superior.

Relatividad de la vida y la muerte

Otro caso es el de la Teoría Especial de la Relatividad, desarrollada por Albert Einstein, que puede ser utilizada para ver la muerte y la vida de forma “relativa”; es decir, si pudiéramos viajar a un 99% la velocidad de la luz, no moriríamos con la esperanza tradicional de vida, que puede ser alrededor de 75 años, sino que estaríamos evitando envejecer a la tasa tradicional si nos hubiésemos mantenido estáticos dentro del planeta. Es decir si dejamos a un amigo de nuestra misma edad en el planeta, mientras nosotros viajamos a casi 300,000 km/s, nos daríamos cuenta el final de nuestra jornada que mientras nosotros pensamos que el tiempo que pasó fue de unas cuantas horas, para nuestro amigo fue de años.

Pensando así, vemos cómo el tiempo y la vida son relativos y dependen del punto y de la velocidad con la que una persona se traslade o se mantenga estática para envejecer de determinada manera. Siguiendo este tenor, una persona no envejece a la misma tasa y, por ejemplo, sería más longevo un astronauta que estuviese dando vueltas alrededor del planeta que un ser humano que permaneciese aquí haciendo su vida rutinaria.

La materia se transforma

Ahora bien, la Ley de la Conservación de la Materia habla de que ésta no se crea ni se transforma; por lo que la energía que se libera cuando muere una persona debe manifestarse y seguir vigente en algún otro momento y espacio.

Pero tal vez la teoría que despierte mayor interés en nosotros sería la cuántica, postulado que nos habla sobre la interacción subatómica de la materia y la radiación; y que, apoyada por el principio de incertidumbre de Heisenberg, nos presenta cómo no se puede medir la posición y el momento de una partícula. Lo anterior nos abre una ventana a múltiples posibilidades, pues con cada decisión que tomemos existe una inmensidad de caminos posibles a tomar y no sólo la tradicional bifurcación de dos rutas. Es así que tenemos la opción de ser los arquitectos de nuestro propio destino.

Aquí se torna muy interesante el tema, debido a la posibilidad de realidades múltiples, calculadas gracias al microcosmos de las partículas subatómicas. Y soñando un poco con la ciencia ficción y recordando la teoría de los agujeros de Stephen Hawking, podemos soñar en universos paralelos y realidades simultáneas a las que estamos viviendo, situación que le pondría un sabor especial a esta vida y también a la muerte, si pensamos que tenemos la opción de tener acceso a esta nueva realidad.

La muerte, por lo tanto, está condicionada por una serie de teorías físicas, químicas, biológicas, en donde también interviene la teología. Y dentro de todo este universo estamos regidos por una serie de ecuaciones matemáticas que nos conducen a determinado fin o inicio.

No sabemos qué es lo que sucede al final de nuestras vidas: si nos sumergimos en un profundo sueño del cual no tenemos sentido alguno, o si de cierta forma vamos con nuestro Creador a un lugar paradisíaco a gozar por toda la eternidad en compañía de nuestros seres queridos. A propósito, quien lee Nietzsche puede pensar que esto sería muy aburrido. Este filósofo, en una de sus famosas frases, comenta: “en el cielo falta toda la gente interesante”.

Sin embargo, según diversos científicos, el universo se va a colapsar en el posible “Big Crunch” (contrario al Big Bang), y todo va a comenzar de nuevo, con nuevas leyes físicas, químicas, biológicas, y tal vez teológicas que rijan nuestro comportamiento o el comportamiento de nuevos seres.

Algo sabio que decir para continuar esta reflexión sería tomar las palabras de Bertrand Russell, filósofo y matemático inglés: “en la vida no existen ni premios ni castigos, sino sólo consecuencias”. Nos encaminamos en nuestra vida y muerte en relación directa con nuestras acciones. Así, no debemos culpar a Dios, quien creo que está muy ocupado con cuestiones más importantes, para hacernos la vida difícil y llevarnos hacia la muerte.

Por último me gustaría compartir las siguientes frases de diversos personajes de la historia:

La vida es placentera, la muerte pacífica; lo difícil es el camino entre ambas. Isaac Asimov (1920-1992)

Una muerte es trágica, pero millones de muertes pueden ser sólo estadísticas. José Stalin (1879-1953)

La muerte pálida e imparcial llega tanto a la choza del hombre pobre, como al palacio del rey. Horacio (65a.C. – 8d.C.)

Es imposible que algo tan natural, necesario, y tan universal como la muerte haya sido concebido por la Providencia como algo maligno para la raza humana. Jonathan Swift (1667-1745)

Tenemos una forma de vida por lo que obtenemos, pero vivimos a través de lo que damos. Sir Winston Churchill (1874-1965)

La vida es una enfermedad que se transmite sexualmente. R.D. Laing

La vida es lo que te sucede mientras estás planeando otra cosa. John Lennon (1940-1980)

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