La deformación de la verdad

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Rodrigo Soto Moreno

Muchos de nosotros conocemos la frase: “Si repites una mentira con la suficiente frecuencia, la gente la creerá e incluso llegarás a creerla tú mismo”, atribuida al estratega e ideólogo de la propaganda Nazi, Joseph Goebbels. Esto deriva, como nos lo dice Wikipedia, del denominado “Big Lie” o “Gran Mentira”, siendo una estrategia de propaganda y la expresión, también basándonos en Wikipedia, se le atribuye a Hitler dentro de su libro “Mein Kampf” o “Mi Lucha”, en donde se refiere al uso de una mentira tan colosal, que entonces nadie creería que pudiésemos haber distorsionado la verdad de forma tan infame. En resumidas cuentas, se refiere al tener una mentira tan increíble e impresionante que asumiríamos que debe ser verdad, al pensar que nadie se tomaría la molestia de mentir a tal grado y con tanta desfachatez, aunque después de conocer a muchos políticos locales, nacionales e internacionales, me queda claro de lo que son capaces.

Valga este punto introductorio para confirmar la preocupación y visión de Carl Sagan cuando afirmaba que gran parte de la sociedad estaba mostrando miedo y aberración a la ciencia y a la tecnología, confiando en que los políticos podrían tomar las decisiones correctas, pero si ellos también carecen del conocimiento científico y tecnológico, entonces estamos entrando en una época de oscurantismo y de retraso evolutivo y dando paso al mercado de la ignorancia.

En este tenor es necesario recordar las palabras de Carl Sagan: “El significado de nuestras vidas y de nuestro planeta frágil está determinado sólo por nuestra propia sabiduría y coraje. Somos los custodios del significado de la vida. Anhelamos que un Padre nos cuide, perdone nuestros errores, nos salve de nuestros errores infantiles. Pero el conocimiento es preferible a la ignorancia. Mejor por mucho abrazar la dura verdad que una fábula reconfortante. Si anhelamos algún propósito cósmico, entonces encontremos un objetivo digno”.

Por su parte Neil deGrasse Tyson nos dice que el pasado éxito de los Estados Unidos, muy posiblemente superado en el futuro próximo por China, fue que ellos fueron pioneros en muchas industrias basadas en grandes innovaciones en materia ciencia y tecnología, convirtiendo a esas disciplinas del saber humano como pilares fundamentales de la civilización norteamericana; sin embargo, en la actualidad, el propio deGrasse Tyson resalta, que pareciera que la sociedad en general y las personas en lo individual, han perdido la capacidad de diferenciar lo que es cierto y lo que es falso; lo que es confiable y lo que no es confiable; qué es lo que debes creer y qué es lo que no debes creer. Aunado, prosigue deGrasse Tyson, a que tenemos a personas que no solo no saben mucho de ciencia y tecnología, sino que también niegan las mismas y posteriormente son las que suben al poder, obviamente elegidas por el analfabetismo funcional, entonces esto se traduce en la receta perfecta para desmantelar la democracia informada.

Esto último parece una descripción fiel de la sociedad actual y precisamente lo que vaticinó Carl Sagan hace años, específicamente dentro de libro “Demon Haunted World”. En palabras textuales de este gigante de la divulgación científica tenemos: “La lección simple es que el estudiar y aprender, no solamente de ciencia, sino de cualquier cosa, es mejor evitarse y se convierten en tareas indeseables; hemos organizado a una civilización global en donde los elementos más cruciales de la transportación, la comunicación, y muchas otras industrias como la agricultura, medicina, educación, entretenimiento, proteger el medio ambiente, al igual que la importante institución democrática para votar, dependen de la ciencia y la tecnología; pero también hemos organizado las cosas para que casi nadie entienda la ciencia y la tecnología, y esto se convierte en una receta para el desastre; podemos evitarla por algún tiempo, pero tarde o temprano esta mezcla combustible de ignorancia y poder nos va a explotar en nuestra cara”.

Siguiendo aquí, cabe mencionar, que un servidor ha sido testigo de todo lo anterior, pues al estar con algunos amigos, quienes son egresados de escuelas de gran reputación y que ostentan puestos directivos, políticos o de servidores públicos, con poder y dinero; y al estar departiendo y conversando, me he dado cuenta que en sus mentes dominan las ideas relacionadas, por ejemplo: a que las vacunas no sirven para prevenir enfermedades; que la medicina no funciona para curar a los enfermos; a que la literatura no tiene valía en el currículo académico; a que solo vale la pena acumular dinero y no sabiduría; que es más importante tener buena ropa versus a tener un buen libro; que la amistad se mide por el poder y dinero que ostentes; que vale más aquel que tiene y no aquel que sabe; que es más importante el tamaño del guardarropa versus el tamaño del librero. Pero lo peor viene, cuando uno intenta proveer evidencia que refute sus ideas, a lo que la respuesta es negar todo y vociferar la mentira con mayor fuerza.

Derivado de aquí, no es de sorprendernos que estemos inmersos en una época de la Post-Verdad (Post-Truth), como lo dice Kathleen Higgins, en su artículo: “Post-Truth: A Guide for the Perplexed”, publicado en Scientific American Special Collector´s Edition, Winter 2017 / 2018.

De acuerdo a Kathleen Higgins, la post-verdad se refiere a la proliferación de mentiras descaradas dentro de una sociedad, y eso también se refiere, siguiendo con Higgins, a que los políticos puedan mentir sin ser condenados o con la desfachatez de una sonrisa. Esto recordándonos lo que dijimos al inicio de esta colaboración, en relación a la estrategia de Goebbels y la propaganda nazi, al repetir una mentira tantas veces y de forma tan descarada, que terminamos contaminando a la sociedad y haciendo que todos crean que es verdad.

Continuando con la edición de Scientific American Special Collector´s Edition, Winter 2017 / 2018, tenemos que ahí se nos dice, en la parte editorial, que, dentro de un mundo perfecto, los debates en relación al medio ambiente, a la salud pública y a la tecnología, deberían ser objetivos, razonados, honestos intelectualmente y basados en evidencias concretas, sin embargo, existen muchas fuerzas trabajando en contra de este ideal.

Para esto debemos regresar con Neil deGrasse Tyson, cuando argumenta que una de las cosas magníficas de la ciencia, es que es un ejercicio entero abocado a encontrar lo que es verdad. Es decir, prosigue deGrasse Tyson, tenemos una hipótesis que se pone a prueba, se obtiene un resultado de la misma; posteriormente un rival mío, que piensa que puedo estar equivocado, vuelve a checar mi hipótesis, con un experimento muchas veces más riguroso del que se usó en un principio, para darse cuenta que ambos experimentos obtienen mismos resultados; y de todo esto surge una verdad emergente. Neil resume diciendo textualmente: “cuando tienes establecida una verdad emergente, es verdad a pesar de que no creas en ella, y mientras más rápido entiendas eso, más rápido podremos trabajar con las conversaciones políticas de cómo resolver los problemas que enfrentamos”.

Otro punto interesante que nos ofrece Neil deGrasse Tyson es cuando comenta: “cada minuto que estamos en negación al no aceptar una verdad científica, estamos atrasando la solución política que debió haberse establecido años atrás”. Similar a lo que hemos dicho cuando decimos que estamos acercándonos de nuevo a una época dominada por la sinrazón, por el analfabetismo funcional y regresando al oscurantismo, aquel que niega la razón, domina la emoción, la superstición, los horóscopos, la homeopatía, la pseudociencia, logrando un atraso considerable en nuestro progreso evolutivo como especie.

Además, Neil deGrasse Tyson también remarca, que, como ciudadanos, enfrentados a una votación, es innegable que tendremos ante nosotros cuestiones científicas por las cuales decidir, para el bien de cierto país, de cierta nación y es por ello necesario que, antes de tomar cualquier decisión, debamos estudiar y volvernos alfabetizados en materia científica y tecnológica, para pensar en las propuestas concretas y actuar inteligentemente en relación a ellas. Parafraseando a Neil deGrasse Tyson, la ciencia está al servicio de la civilización, pero también es nuestra tarea el servirnos de la ciencia al abrazar el conocimiento científico y tecnológico, por nuestro propio bien y el de todos como sociedad.

Aquí podemos ver las opiniones de Neil deGrasse Tyson:

Por último debemos decir que si los políticos, los líderes públicos y privados y la sociedad se acostumbran a vociferar ideas sin bases, sin evidencia, sin la razón, dominadas por pura emoción y terquedad, carentes de fuentes confiables y verificables, entonces simplemente están condenando su progreso y al transmitir esos memes sociales, también ponen en riesgo el progreso evolutivo de nosotros los Sapiens.

 

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