Desde el punto de vista económico, ¿cuánto es suficiente?

@iconicbestiary / Freepik

Rodrigo Soto Moreno

Siempre resulta agradable coincidir con viejos amigos, especialmente si fueron tus vecinos. Me refiero a que, hace algunas semanas, tuve el placer de saludar a mis amigos Armando Guajardo y Ricardo González, con quienes iniciamos la tradicional charla para actualizarnos en relación a nuestro devenir social, para posteriormente continuar hacia temas de interés general, en donde salió a relucir el mercado económico del fútbol.

En este punto, la conversación se tornó interesante, pues comenté que, en algunas ocasiones, se me hacía elevado el sueldo que percibían algunos futbolistas; sin embargo, para mis dos amigos, Armando y Ricardo, resultaba algo normal, pues se encontraba regido por el libre juego económico de la oferta y la demanda. Esto último es totalmente cierto, pues desde un análisis simple, podemos deducir que si un jugador gana “x” dinero es porque el mercado puede pagarlo y viceversa.

Ahora bien, desde otro punto de vista, desde el de un servidor, aclarando que practiqué el fútbol muchos años y me encanta ese deporte, a pesar de que mis equipos no van muy bien, es decir las Chivas del Guadalajara y el Real Madrid, por mencionar esos de la Liga Mx y de la liga BBVA; pienso que debemos razonar el punto que por cada peso que alguien gana, otra persona deja de ganarlo, pues hay que considerar que no existe dinero infinito, al estar también supeditado a las variables del libre mercado.

Poniendo un ejemplo concreto, si tenemos una vacante de trabajo y aplican dos candidatos para el puesto, obviamente solamente uno de ellos conseguirá el mismo y por ende el sueldo asignado por la empresa, mientras que el otro individuo dejará de ganar ese dinero. Trasladando nuestro ejemplo de los sueldos de los futbolistas, entonces podemos decir que por cada incremento desmedido en lo que se les paga, es dinero que no llega a becas para que jóvenes continúen sus estudios y algunos de ellos puedan convertirse en los futuros científicos y tecnólogos que desarrollen los nuevos inventos que generen verdadero valor económico en este país.

Antes de que vengan los ataques fanáticos futboleros, vuelvo a afirmar que me encanta el fútbol y simplemente estoy tomando como ejemplo la conversación que tuve con mis amigos y ex vecinos, para hacer conciencia en relación a la cantidad de dinero que existe en cierta economía y cómo se distribuye, bajo un esquema de libre juego de oferta y demanda, pero con la salvedad de que podemos dirigir las inyecciones de dinero hacia zonas de impacto social y tecnológico dentro de una economía de las ideas y de intangibles, buscando obtener mejores rendimientos o mejor retorno a nuestro capital futuro.

Tan solo imaginemos que, si pudiésemos dirigir los sueldos y la inversión económica hacia la educación y por ende entonces la cantidad de becas que podríamos ofrecer a estudiantes, no solo para que terminen sus estudios, sino para que puedan emprender un negocio disruptivo basado en tecnología y de ahí que pudieran auto emplearse y generar empleo para otros, dentro de un círculo virtuoso.

Pensemos también en los sueldos que podríamos ofrecer a científicos y tecnólogos, o la inyección de capital que se tendría para invertir en nuevas tecnologías, nuevos proyectos de investigación, dejando atrás nuestra posición actual de país manufacturero, para cambiarnos del ensamblado, armado o manufacturado en México al “Hecho en México”. Simplemente al contar con mano de obra mucho más calificada, en materia de ciencia y tecnología, estaríamos hablando de que nuestra capacidad de negociación con otros países se fortalecería, dejando de ser vistos como “patio trasero” y ahora sí como verdaderos socios comerciales.

Todo dinero colocado en materia educativa es una inversión y más si hablamos de educación científica y tecnológica, pues recordemos lo dicho por Yuval Noah Harari, dentro de su libro Sapiens, cuando nos comenta que del 100% del dinero que está en los bancos, el 90% que se encuentra circulando de forma electrónica, no tiene respaldo de real con billetes y monedas. Esto a razón de que a los bancos se les permite especular con el crédito, al poder prestar en promedio 10 dólares por cada dólar que realmente posean.

Desde la perspectiva tradicional, sabemos que requerimos solicitar un crédito, a una tasa atractiva para poder pagarlo,  resulta esencial al tener en mente adquirir un bien, aumentar nuestro patrimonio, invertir en un negocio, generar empleo, entre otras cosas, buscando obtener una utilidad para retornar al banco y cubrir con la obligación adquirida. Sin embargo, el esquema de préstamos bancario está diseñado para prácticamente para generar créditos al por mayor y dinero ficticio para los clientes o gobernados. Es decir, el mejor cliente de un banco no es aquel que paga, sino aquel que continua con su deuda y la va liquidando poco a poco con una tasa de interés; lo anterior pareciendo que tenemos la tarea de Sísifo, al subir una roca pesada hacia la cima de una montaña, para que antes de llegar a esta, la roca caiga hacia abajo y tengamos que empezar de nuevo indefinidamente.

En este contexto encontramos que estos “huecos económicos” que genera en muchas ocasiones solo el banco, pero en muchas otras en contubernio con el gobierno, especialmente hablando de créditos otorgados a los estados, para que al final se renegocie la deuda por el nuevo gobernador y a éste se le vuelva a prestar, cargándole la tasa de interés y la propia deuda a los ciudadanos; solo se pueden “tapar”, cuando los ingenieros, los científicos, los tecnólogos, los técnicos, los emprendedores, los investigadores consigan un nuevo descubrimiento o desarrollo científico y tecnológico que genere valor agregado al PIB de cierta nación. En palabras textuales de Noah Harari: “nuevos descubrimientos en ciencia y tecnología pueden con sus beneficios respaldar los billones de dinero de mentirijillas que bancos y gobiernos han creado”.

Desde hace aproximadamente unos 6 millones de años, cuando algunos Hominini se separaron de su linaje de los primates e iniciaron su camino evolutivo, el progreso de nosotros como Homo Sapiens ha descansado primordialmente en la ciencia básica, para posteriormente transformarla en ciencia aplicada o tecnología. En otras palabras, desde que nos erguimos, liberamos nuestras manos y ampliamos nuestra visión del medio ambiente, hemos podido transformar el mismo para nuestro beneplácito, con miras a mejorar nuestro paso por el planeta o nuestra calidad de vida.

Reforzando este punto del crecimiento y progreso humano, en materia científica y tecnológica, tenemos lo que nos dice Nick Bostrom y su libro “Superintelligence”, ahí el autor nos explica que después del surgimiento de la agricultura, los seres humanos se establecieron en poblaciones para cultivar las plantas y el tener más personas, de acuerdo a Bostrom, esto se tradujo en que se generarán más ideas y a mayor densidad de personas, a lo que continua Bostrom, eso resultaba en que las ideas se propagarán con mayor velocidad y que los seres humanos se pudiesen especializar en cierta área del conocimiento. Es así, prosigue Bostrom, que hace algunos cientos de miles de años, refiriéndose Bostrom a los primeros homínidos, el crecimiento era muy diferente al actual pues se requería, según Bostrom, algo así como un millón de años para que la capacidad productiva de nosotros como seres humanos creciera lo necesario para sostener a otro millón de seres humanos; sin embargo Bostrom nos dice que después de la Revolución Agrícola solo se requerían dos siglos para obtener el mismo nivel de crecimiento productivo y poblacional correspondiente. Ahora, Nick Bostrom nos refiere que, después de la Revolución Industrial, la economía mundial crece así cada 9 minutos, en promedio, en productividad para sostener al millón de personas de las que hablamos.

Remembremos que hemos tenido cuatro revoluciones industriales, como nos lo dice Wikipedia, la primera entre el siglo 18 y 19, cuando las sociedades rurales se transformaron en industriales y urbanas; la segunda entre el 1870 y 1914 cuando se tuvo expansión de la economía gracias al acero, el petróleo y la electricidad para la producción masiva; la tercera alrededor del 1980, se refiere a una revolución digital con la computadora personal, el internet y las tecnologías de información y comunicaciones; y la cuarta explicada por Klaus Schwab como una nueva era de las máquinas con la inteligencia artificial, la robótica, la computación cuántica, la nanotecnología, la impresión 3D y el internet de las cosas.

Ahora la pregunta del millón de criptomonedas ¿qué variables detonaron esas revoluciones y marcaron nuestro progreso como civilización? Pues la ciencia y la tecnología. No hay más. Es decir, debemos entender que cada sociedad, cada civilización, cada grupo humano, cada comunidad, cada municipio, cada estado, cada país, cada planeta, configura su economía como si tuviera una masa de plastilina o piezas de lego revueltas y poco a poco vamos moldeándolas o armándolas para x o y resultado; bajo la regla de que aquellas configuraciones basadas en ciencia y tecnología estarán más cerca del progreso evolutivo que aquellas que se alejen de las mismas.

Pero bueno, volvamos al punto inicial de esta colaboración, con la discusión futbolera entre Armando, Ricardo y un servidor; a lo que debemos decir que, por supuesto que el fútbol es importante y necesario como aspecto lúdico y deportivo, especialmente si se practica el mismo, pues necesitamos el ejercicio, ya que estamos inmersos en una epidemia de ingerir más calorías de las que gastamos, lo que nos ha provocado sobrepeso, obesidad y diabetes y parafraseando al gran Stephen Hawking, no entendemos porqué las personas pudiendo moverse, no lo hacen. Sin embargo, también debemos recordar las palabras de Sony (Chazz Palmintieri), en la película “A Bronx Tale”, cuando platica con Calogero y este le comenta que está triste y molesto porque los New York Yankees perdieron y Mickey Mantle lloró por ello. A lo que la respuesta de Sony es la siguiente: ¿Mickey Mantle? ¿Es eso lo que te molesta? Mickey Mantle gana $100,000 dólares al año. ¿Cuánto gana tu padre? ¿no sabes? Bueno, mira si tu padre no puede pagar el alquiler ve a preguntar a Mickey Mantle y mira lo que él te dice. A Mickey Mantle no le importa, ¿por qué deberías preocuparte por él? A nadie le importa.

La escena la pueden ver aquí:

Al final la pasión no debe dominar a la razón y aunque cada quien puede escoger la dosis de su veneno, aludiendo a Paracelso, o caer en los placeres dionisiacos, como lo pudiera referir el maestro Nietzsche, no debemos olvidar que somos alrededor de 7,600 millones de personas dando vueltas elípticas alrededor del Sol, atrapados en una roca dentro de la zona de ricitos de oro, pintada con pinceladas, en su mayoría, de azul, verde, café y blanco; y que todavía no somos capaces de visitar los planetas de nuestro sistema solar.

Todavía falta mucho camino por recorrer y mucho de eso dependerá de la configuración económica que elijamos para dar un pequeño paso evolutivo versus un salto evolutivo.

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