El sendero evolutivo flanqueado por animales

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Dice Eduard Punset que al principio nuestra relación con los animales era simple y derivado de ello, la principal preocupación era salir y evitar ser comido por algún predador; después, si teníamos suerte podíamos cazar cierto animal y comerlo. Es decir, iniciamos como presas y poco a poco fuimos evolucionando hasta convertirnos en depredadores, transformándonos en carnívoros u omnívoros, alejándonos de la dieta completamente vegetariana.

En este sentido la antropóloga Pat Shipman, conversando con Punsent, nos habla de tres factores vitales en la evolución de nuestra especie y son los siguientes:

1. Creación y desarrollo de herramientas.

2. Domesticación de animales (y cultivo de plantas).

3. Comunicación sofisticada.

Obviamente podemos agregar otros factores a esa lista, como el cultivo de plantas, pero para este escrito me limitaré a seguir en esta vertiente. Explicando los puntos anteriores, Shipman continua su diálogo con Punset y nos dice, en relación al inciso número uno, que por ejemplo al crear una navaja o lanza, puede decirse que adquirimos “dientes y uñas más filosas”, convirtiéndonos en cazadores y cambiamos nuestras destrezas por el aprendizaje de una técnica.

Para el inciso tres, el argumento conocido y ofrecido por Shipman, es que la invención del lenguaje nos permitió compartir información, pero no solamente mediante nuestras experiencias personales, sino las de los demás. En este tenor transmitimos el conocimiento de generación en generación, donde el abuelo le pasaba sabiduría al padre y éste hacia su hijo, realizando una cadena virtuosa de información. Cabe señalar, en este punto, según Shipman, que las pinturas rupestres pudieron servir como manuales de caza para los primeros hombres.

Ahora entrando el inciso dos, Shipman remarca que hace más de 2.5 millones de años, los seres humanos ligamos nuestra evolución a los animales. Uno de los puntos neurálgicos de esta relación fue que gracias a la domesticación de los perros, partiendo de los lobos, hace aproximadamente unos 32,000 años, pudimos ser mejores cazadores y sacamos amplio provecho de los productos obtenidos por esta actividad. Sumado a esto, la dieta de esos homínidos fue más rica en proteínas y grasas, dando paso a un aumento considerable de su cerebro y por consecuencia de los disparos neuronales de ideas creativas.

Como sabemos, diversos animales han sido piezas clave para que continuemos el sendero evolutivo y de cierta forma nuestra relación con ellos, puede ser sintetizada como lo dice el título de un libro del investigador Hal Herzog, mismo que reza así: “Some we love, some we hate, some we eat”, es decir a algunos de los animales los amamos y los hacemos mascotas, como perros y gatos por mencionar algunos; a otros los odiamos y los matamos por tenerles miedo, como a los ratones y ratas; y otros los comemos o aprovechamos los productos que obtenemos de ellos, como es el caso de vacas, cerdos, cabras, gallinas, patos, conejos, peces, entre otros. Shipman y Punset concluyen que gracias a los animales, los seres humanos hemos podido sobrevivir.

Resulta complejo hablar y ejemplificar la importancia de cada especie de animales relacionada con nuestro camino evolutivo; por ejemplo contamos con el caballo, que de acuerdo a Shipman, revolucionó la caza, el transporte, la comunicación y desgraciadamente también la guerra. Sin embargo, un animal que salta a la vista junto con las huellas del andar evolutivo del hombre, es el caso de los perros, con quienes hemos convivido y ligado emocionalmente, a pesar del alto costo que esto significó al principio.

De este último punto, Shipman, nos dice que tomamos un alto riesgo al domesticar a dos animales en particular: perros y gatos. Esto a razón de que sus orígenes son de carnívoros y depredadores, y hablando de los perros, quienes derivan de los lobos, era obvio el peligro que representaba el llevar a uno de estos cuadrúpedos con colmillos, a la casa u hogar de esos homínidos con la esperanza de hacerlos compañeros de vida.

Explicando esta relación, Shipman, nos dice que desarrollamos una especie de lenguaje entre perros y humanos, mientras que a la par fuimos aumentado nuestro cariño hacia ellos. Es decir, al buscar domesticar un animal, según ofrece esta antropóloga, se inicia la creación de un vocabulario, a partir de señas y ciertas palabras clave. Imaginando ese proceso comunicativo, Shipman y Punset nos dicen que los primeros homínidos seguramente dijeron a esos lobos, al verlos: “no te vayas y no me muerdas”, por su parte esos canis lupus posiblemente preguntaron: “¿Me vas a dar de comer?”. Después de un largo período de intercambio de gestos, vocabulario y confianza; bestias y hombres se hicieron mejores comunicadores para comprenderse y también más civilizados al convivir juntos en sociedad.

De nueva cuenta Shipman, vuelve a señalar la importancia de la caza y la contribución de los perros a la misma, en beneficio tanto de humanos como de canes; pues de los cánidos se aprovecha su olfato y velocidad para localizar la caza, así como usarlos en manada para inmovilizar al animal acechado y avisar con ladridos a los cazadores homínidos para darle muerte a la presa y reclamar el alimento añorado; repartiendo el botín entre el grupo de acechadores, incluidos los perros.

Si quiere usted leer más acerca de la relación de caza entre perros y humanos, lo invito al siguiente texto de un servidor titulado: “Mis amigos de cuatro patas” en: http://blogs.milenio.com/node/4775

Para ir cerrando esta colaboración, Pat Shipman, nos dice que sufrimos diferentes adaptaciones extrasomáticas, en donde cambiamos lo que podemos hacer, pero sin la necesidad de evolucionar físicamente; y la acumulación de esas adaptaciones extrasomáticas junto con el acopio de conocimiento y comportamiento de otros animales, ha sido vital para que los seres humanos nos hayamos podido mover a diferentes partes del orbe y adaptarnos como especie. Al final esta antropóloga nos recuerda que: “nuestros vínculos con el mundo animal son preciosos y no hay que subestimarlos”. Usted seguramente puede tener una mejor opinión al respecto.

Si gustan ver la conversación completa entre Eduard Punset y Pat Shipman, lo pueden hacer en:

dogsevolution

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