El regreso del guardián en el centeno

Revista número 81, del 22 de agosto al 4 de septiembre de 2008, páginas 11 a 13

Cazadores–recolectores versus agricultores

Si hemos aprendido algo en este breve andar por el planeta Tierra, es que la vida es caprichosa y siempre se abre camino ante las más adversas e inhóspitas circunstancias. Las moléculas precursoras de la vida lo sabían y se postraron inteligentemente aquí, aumentando sus posibilidades de desarrollarse, reproducirse y expandirse. Ya había suficientes nutrientes para ellas. En este sentido, la vida seguiría su inexorable proceso evolutivo, apoyada en la simbiosis entre especies para mantener el equilibrio.

Sin embargo, entre las múltiples combinaciones de especies, se erigiría una que pondría en riesgo este magnífico plan enmarcado en la geometría y matemática malthusiana.

Gandhi tenía razón cuando afirmaba que “la Tierra provee todo para satisfacer las necesidades humanas, pero no cuando hablamos de la avaricia”.

Revisando el registro extrasomático plasmado en la historia de la humanidad, claramente veremos que el inicio de la agricultura es marcado como un “punto de inflexión”, que elimina el estilo de vida nómada, marca la llegada del sedentarismo, así como el aumento en el abasto de alimentos con el cultivo, y deja atrás las viejas prácticas del hombre cazador y recolector para dar paso al hombre cultivador.

LA AGRICULTURA Y EL ARTE

Éste suceso representó un engrane más en la máquina evolutiva y de progreso en la vida de los seres humanos. Incluso nos dio la gran bendición de tener más tiempo para utilizar las neuronas. Es así como el Premio Pulitzer Jared Diamond, en su libro El Tercer Chimpancé, dice que “la perspectiva progresista le da el crédito a la agricultura de dar pie al arte”. El fundamento recae en que gracias a utilizar menos recursos neuronales para encontrar comida, tuvimos el tiempo libre que nuestros antepasados no tuvieron. Continuando así, Diamond dice “…que fue entonces la agricultura la que al final, en su mejor regalo, nos permitió construir el Partenón y componer las sinfonías”.

¿Quién podría argumentar en contra de la agricultura? Sus beneficios son claros. Tenemos que éstos fueron, de acuerdo al punto de vista histórico, la salud, el aumento en la esperanza de vida, la vasta alimentación, la seguridad, el tiempo libre y, por supuesto, la capacidad de crear arte. Sin embargo, para Jared Diamond existen “beneficios mixtos” en este sentido, pues afirma que “con la agricultura no sólo vino un gran incremento en la producción de comida y su almacenaje, sino también una amplia desigualdad social y sexual, la muerte y el despotismo, mismos que maldijeron la existencia de los humanos modernos”.

ASPECTOS NEGATIVOS

Algunos de los puntos que sostiene Diamond para dar fuerza a su argumento anterior son:

  1. Cambio en la estatura. De acuerdo al estudio de huesos que los paleontólogos han encontrado en Grecia y Turquía al final de la Era del Hielo, se ha concluido que la estatura promedio de los hombres cazadores–recolectores era de 1.554 metros para el hombre y 1.542 para las mujeres. Sin embargo, con el advenimiento de la agricultura, la estatura de los hombres disminuyó a 1.533 metros para los hombres y de 1.527 para las mujeres.
  2. 2.   Caries en los dientes. Los esqueletos indios recuperados en Ohio e Illinois muestran que las caries en los hombres agricultores aumentaron de 1 a casi 7.
  3. Desnutrición y enfermedades. También estudios recientes han mostrado que las madres se encontraban desnutridas debido a la nueva dieta. La anemia se cuadriplicó, la tuberculosis se hizo una enfermedad frecuente y sostenida; también se ha calculado que dos terceras partes de la población sufrían de osteoartitris y otras enfermedades degenerativas. Los índices de mortalidad aumentaron con la llegada del maíz, pues ahora sólo el uno por ciento llegaba más allá de los 50 años de edad, comparado con el 5 por ciento en épocas anteriores.

Para el profesor Jared Diamond existen al menos tres respuestas a las circunstancias anteriores. La primera de ellas es que los cazadores–recolectores tenían una dieta más variada (con mayor cantidad de vitaminas, proteínas y minerales) y no dependían únicamente de un solo tipo de cosecha. La segunda es que la misma dependencia de una o algunas cosechas hacía que los agricultores se enfrentaran al problema de que si la cosecha no se daba, entonces perdían más que los cazadores–recolectores que se movían y cazaban o recolectaban en otro lugar. Y la tercera es que, gracias a tener a los humanos juntos, de forma sedentaria, se les facilitó la tarea a los virus y las bacterias para esparcirse y enfermar más fácilmente a la población.

  1. División de clases sociales. La otra problemática que la agricultura trajo a la raza humana fue la creación de clases sociales, pues se marcaban diferenciales en salud y nutrición en la población, dependiendo si eran reyes o peones. Es decir, quienes trabajaban el campo eran aquéllos que tenían las peores condiciones: mala salud, desnutrición, poco crecimiento, más caries, más enfermedades infecciosas.

Increíble, pero esto sigue sucediendo en la actualidad. Sin ir muy lejos, vemos cómo aquellas personas que trabajan los campos son quienes tienen mayor pobreza y carencias de salud, aunque resulta risible e irónico pensar en que es mejor volver a nuestras prácticas de cazadores–recolectores.

CALENDARIO CÓSMICO

Para Diamond, la explicación se encierra en el tiempo, y al estilo de Carl Sagan con su Calendario Cósmico, explica que si tomamos en consideración un reloj de 24 horas en donde una hora representa cien mil años de tiempo real, esto, explicado por el profesor Jared, indica que vivimos como cazadores–recolectores la mayor parte de nuestra existencia humana; es decir casi todo el día, y que alrededor de las 11:54 pm adoptamos la forma de agricultores.

Visto desde ese cristal, resulta más comprensible que hayamos y sigamos teniendo problemas para adaptarnos a este nuevo estilo de dieta, al igual que con todos los efectos colaterales que conlleva. Pero ante el avance de la medicina y el aumento de la esperanza de vida, no era justificable seguir siendo cazadores–recolectores, y de ahí que el buscar una nueva forma de alimentar a la población a escala global, era necesaria y justificada.

Hoy día, aparte de los puntos expresados por Jared Diamond, nos encontramos ante un “Tsunami Silencioso” llamado así por Josette Sheeran, del Programa de Alimentos que es parte de la Agencia de las Naciones Unidas, a raíz de la reciente crisis alimentaria que involucra la escasez de los mismos y por lo tanto un aumento en sus precios.

El problema es que la definición de hambruna se modificó. De acuerdo a datos que señala The Economist “la clase media en países pobres no está pagando sus gastos en salud y elimina la carne para poder hacer sus tres comidas al día. Por otro lado, los pobres que viven con dos dólares al día están sacando a sus hijos de la escuela y eliminando los vegetales para poder comer arroz. Después, aquellas personas que viven con un dólar están eliminando la carne, los vegetales y quitando una o dos comidas, para poder tener una comida, y por último, aquellos que  viven con 50 centavos de dólar solamente enfrentan el desastre”.

Lo caótico de la crisis es que se ha presentado en diversas partes del orbe y que uno de los aceleradores de la problemática es que tanto China como India demandan más granos y aumentan su poder adquisitivo de participación en el mercado. Se trata de simples matemáticas: se tienen más bocas que alimentar y se tiene que buscar de dónde se va a obtener ese alimento extra.

REACTIVACIÓN DE PEQUEÑOS PRODUC TORES

Entre las soluciones posibles y probables para obtener más comida, The Economist, en su artículo Briefing the Food and the poor “The New Face of Hunger”, propone que se reactive y apoye a los 450 millones de pequeños productores en países en desarrollo. Estamos hablando de aquellos agricultores que cosechan pocas hectáreas, pero que juntos pueden marcar una diferencia en las necesidades alimenticias del mundo.

Las razones de peso que tiene The Economist son tres:

a) Podemos ayudar a reducir la pobreza, pues tres cuartas partes de los que viven con un dólar al día viven en el campo y dependen del cultivo de unas cuantas hectáreas.

b) Es mejor ayudar a estos pequeños productores para que sus tierras produzcan eficientemente, que dejar que se elimine el bosque y las selvas para seguir consiguiendo tierras de cultivo. De esta forma estamos ayudando al medio ambiente.

c) Además, como sucede en términos de la ciencia económica, es más sencillo aumentar la productividad de dos toneladas a cuatro toneladas por hectárea en África, que hacer que en Europa se aumente de ocho toneladas a diez.

Aquí yo agregaría también que en lugar de seguir usando maíz, azúcar y otros productos que son alimento para el hombre para producir Etanol, debemos pensar en sustitutos que provean los mismos beneficios pero que no lastimen a los consumidores y que no contribuyan a crear una disparidad en los granos que se usan para alimento y para combustible alterno.

MODIFICACIÓN DE HÁBITOS

Por otro lado, para mi gusto, es necesario tener un “Guardián en el Centeno”. Me refiero a que nuestros hábitos como seres humanos tienen que ser modificados o monitoreados. Por ejemplo, es cierto que no podemos limitar a nadie en su ingesta de comida, pero si estamos hablando de personas que tienen la hormona GLP-1, misma que está conectada al páncreas y al cerebro, según datos del artículo de The Economist Appetite control A sweet result, esta hormona está relacionada con la regulación de los niveles de azúcar así como de la saciedad.

Aquí sería importante analizar a las personas que no tengan la capacidad de controlar su nivel de saciedad, y aunque se escuche al estilo de “Big Brother”, comer no por cantidad, sino por porción. Al final es un beneficio grupal, no individual. Imaginemos lo que puede pensar una persona en Etiopía, que puede ser que al día sólo haga una comida y viera cómo el índice de obesidad y sobrepeso sigue creciendo en países como Estados Unidos o el nuestro.

Otro punto que tratar es lo propuesto por Clive Thompson en su artículo de Wired titulado “Why Urban Farming Isn´t Just for Foodies”, pues su argumento y propuesta son de peso, ya que, según su teoría, el cultivar vegetales en las ciudades puede ayudar considerablemente a aumentar la producción de vegetales. Esta idea ya se puso en práctica en la época de las Guerras Mundiales, proyecto que fue llamado “Victory Garden”. Gracias a este esfuerzo, se logró que el 40 por ciento de los vegetales frescos consumidos en Estados Unidos provinieran de este método.

Retomando lo dicho por el profesor y Premio Pulitzer Jared Diamond, llevamos poco tiempo como agricultores y aún debemos adaptarnos a este nuevo modelo de control y abastecimiento alimenticio. Además, nuestra alimentación no debe sustentarse en un solo cultivo, sino en una amplia variedad que nos permita soportar los embates de un mal resultado en la producción del campo.

NUEVA RUTA ALIMENTICIA

Nos espera una nueva ruta alimenticia en el andar evolutivo. Apenas iniciaremos el siguiente día del “reloj” usado por Diamond, y es responsabilidad de nosotros crear las condiciones necesarias para alimentar a nuestros semejantes, sin dañar los ecosistemas o aumentar el aceleramiento del calentamiento global. Además, cuando consumamos los alimentos, nos sirvamos, pidamos y nos comamos lo que realmente necesitamos para sobrevivir, pues al comer más de lo necesario, solamente nos acercamos más a nuestra muerte. Tal vez también el humano por la boca muere…

 

Referencias:

Diamond, Jared. The Third Chimpanzee, The Evolution and Future of the Human Animal, Harper Perennial, New York, USA, 2006.

The Silent Tsunami, The food crisis and how to solve it, The Economist, April 19th , 2008.

Briefing the Food and the poor, The new face of hunger, April 19th , 2008.

A sweet result, Appetite control, The Economist, July 26th , 2008.

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