El mercado farmacéutico, un negocio multimillonario

Revista número 80, del 8 al 21 de agosto de 2008, páginas 8 a 10

A pesar de parecer un trabajo imposible, y después de una larga y tediosa investigación científica, por fin la tarea de Edward Jenner rendía frutos, y se erguía triunfante. Este prominente científico inglés había logrado desarrollar una vacuna para terminar con una de las peores epidemias en la historia de la humanidad: la viruela.

Sin embargo, el gran triunfo de Jenner todavía no se concretaba en su totalidad; las dudas persistían, tanto entre sus colegas, como entre los ciudadanos ingleses. Pensaban que el método utilizado no era garantía de cura de la enfermedad. Ante esto, Jenner decidió vacunar a su propio hijo para enfrentar la incredulidad; pero no sería sino hasta que Napoleón solicito vacunar a toda su  tropa,  cuando Edward Jenner cumplió su papel como científico y medico, y consolido su juramento Hipocrático ante Apolo, Esculapio, Hygeia y Panacea, y ante todos los dioses y diosas.

Esta misma batalla se sigue librando en nuestros días, pero ahora son las compañías farmacéuticas las que tienen que convencer al público de que sus medicamentos cumplen con todos los requisitos para estar en el mercado, y que pueden curar en la dosis señalada y en el tiempo prescrito. La diferencia ahora es la voraz competencia, en el mercado tan cambiante, y que tampoco se tiene a Napoleón para usar su ejército como prueba clínica de éxito.

ESPERANZA Y CALIDAD DE VIDA

Si analizamos los fármacos y la medicina moderna, podemos decir que hemos vencido a la naturaleza, pues el reloj biológico no se ha detenido como estaba programado. Gracias a los medicamentos, la esperanza y la calidad de vida de una persona han aumentado y mejorado respectivamente. Es decir, con frecuencia burlamos el código biológico ya escrito en nuestras células, para alargar o mejorar nuestra vida.

Luchamos contra en inexorable paso del tiempo, nuestro envejecimiento se ve traducido en muerte celular; pero, gracias al avance de la medicina, y en particular de los llamados “blockbusters” farmacéuticos, hemos podido engañar a la programación celular. No ha sido fácil salir adelante, y. escudriñando en la parte del libre juego de la oferta y la demanda, podemos ver el porqué.

Considerando la parte de la mercadotecnia de los fármacos, tenemos que en su estudio “The Pharma 2020: Which path vill you take?”, la firma Pricewaterhouse Coopers dice que en el año 2004, China, India, Rusia, Brasil, México, Indonesia y Turquía invirtieron 0.94 por ciento de su PIB en el prescripción  de medicinas. En ese momento, este grupo en conjunto ejerció el 8 por ciento del mercado global, que en ese año representaba 518 mil millones de dólares. Por su parte también en 2004, Estados Unidos, Japón, Alemania, Inglaterra, Francia, Italia y Canadá invirtieron 1.31 por ciento de su PIB en medicinas, lo que represento el 79 por ciento de todas las ventas.

Las estimaciones de IMS Health para 2006 señalaban que el valor global del mercado farmacéutico era de 643 mil millones de dólares, con un crecimiento de siete por ciento respecto del año anterior. Siguiendo este factor, podemos calcular el valor del mercado en 2008, de aproximadamente 746 mil millones de dólares. Otros estudios, como el de BBC Research, estiman que el valor llegará a 938 mil millones de dólares.

MERCADO DE MILES DE MILLONES DE DOLARES

En la zona de nuestro país, el periódico El Economista, en su nota titulada “Sector farmacéutico de México Líder en AL”, decía en 2006 que en el mercado farmacéutico valía 12 mil 300 millones de dólares, con un crecimiento del ocho por ciento anual. Haciendo cuentas en torno a este pronóstico, tenemos que el valor actual sería de 14 mil 268 millones de dólares. Viendo la actualidad del mercado farmacéutico mexicano, según datos del periódico El Universal, en su nota del 24 de junio de 2008, titulada “El respeto tiene límites”, vale aproximadamente 15 mil millones de dólares.

A su vez, en la misma nota, se menciona lo que dijo Carmen Soler, presidenta de la Asociación Farmacéutica Mexicana, en el sentido de que nuestro país es el mercado más importante de América Latina y el número nueve mundial. Los ingresos de este mercado representan el 2.7 por ciento del PIB de manufacturas y el 0.5 por ciento del PIB Nacional. Hay que hacer hincapié en que, en el artículo de EL Universal se maneja que el 70 por ciento del mercado mexicano se encuentra en manos extranjeras.

 

FACTORES DE ATRACCION

Lo anterior no es de extrañarnos, ya que, como lo señalan en su investigación Rubén Guerra Contreras e Ivón M. Sáenz Benítez, titulada “Receta de Mercado”, existen ocho factores que hacen el mercado mexicano atractivo para las empresas extranjeras:

1)      Los factores demográficos. Es decir, se refieren al envejecimiento de la población gracias al aumento en la esperanza de vida.

2)      Los factores epidemiológicos. Se remarcan las principales causas de muerte en la población mexicana, según el informe de Salud: México 2004, que son: Diabetes mellitus, con 13 por cada 100 muertos, y con ascenso; enfermedades isquémicas del corazón, con un 10 por ciento del total de  muertos; el cáncer cervico uterino y las enfermedades cerebro vasculares ligadas al mismo envejecimiento.

3)      La composición del gasto. Se hace hincapié en que la OCDE señala que México es uno de los diez países que más gasta en fármacos. Existen estimaciones de que el gasto total en salud es de 6.3 por ciento como proporción del PIB, y en aumento. Además, se remarca que en el denominado gasto del bolsillo se asigna un 40 por ciento a la compra de medicamentos.

4)      Los factores económicos del mercado. Las ventas sostenidas en los últimos años en el país son un atractivo interesante para las grandes firmas de esta industria.

5)      La plataforma para exportar. México es una puerta para acceder a América Latina.

6)      Los genéricos como un nicho con mucho potencial. Todavía no se alcanza a explotar al 100 por ciento este tipo de especialidad del mercado.

7)      La infraestructura y regulación. El mercado mexicano cuenta con la serie de normas, regulaciones e infraestructura necesaria para que las compañías farmacéuticas se establezcan  y se sientan protegidas bajo el reglamento de patentes y el libre mercado cuando ésta expira.

8)      El mercado para las pruebas clínicas. Ante la complicación de realizar las pruebas clínicas en otros países, como Estados Unidos, nuestro país se vislumbra como un lugar valioso para llevar a cabo este tipo de pruebas.

Después de leer estos datos, podemos pensar que el mercado farmacéutico es un negocio multimillonario, y de ahí que se deben abrir caminos de impacto social, como es el caso de los Genéricos Intercambiables (GI), al igual que los denomina similares.

MERCADO REDUCIDO

Cuando hablamos de Genéricos Intercambiables, nos referimos a aquellos medicamentos que, cuando vence la patente (20 años), un laboratorio puede fabricarlos, y hacer las denominadas pruebas de bioequivalencia; es decir, de acuerdo a Sandoz, se refiere a que “dos medicamentos son bioequivalentes si son equivalentes farmacéuticos que contienen la misma cantidad del mismo principio activo en la misma forma de dosificación y también en biodisponibilidad , en magnitud y velocidad, administrados en dosis iguales (molares) son similares y de ahí que sus efectos, en eficacia y seguridad, se presume serán siempre los mismos”. El mercado aquí es pequeño y, según el estudio “Receta de mercado” de Guerra y Sáenz, representa menos del uno por ciento en México.

Por su parte los medicamentos “Similares” son aquellos que no han pasado ninguna prueba de bioequivalencia, y que cuentan con la misma sustancia activa que el producto original.

El mercado de los “Similares”, según la nota de Nurit Martínez, publicada en El Universal e 1 de febrero de 2008, equivale al seis por ciento del mercado mexicano de fármacos o, lo que según la nota, es lo mismo que ocho mil 580 millones de pesos. Para The Economist el mercado global de los genéricos ronda los 60 mil millones de dólares, alrededor de un 8 por ciento del mercado global de los fármacos.

Por último, denominaremos Medicamentos “Originales” a aquellos innovadores que producen las compañías farmacéuticas y que cuentan con un periodo de investigación y desarrollo. Muchas veces estamos hablando de un periodo de 10 años en promedio, incluidas aquí las pruebas clínicas que validan el producto a lanzar al mercado.

COSTO DE LOS NUEVOS FARMACOS

Continuando con los “Originales”, la revista The Economist, en su artículo “”Billion Dollar Pills”, del 25 de enero de 2007, señala que los expertos estiman que el costo de sacar un nuevo fármaco al mercado varía entre 500 y dos mil millones de dólares.

Pero no solo es eso. En el mismo artículo en The Economist y de acuerdo con CMR Internacional, se habla de cómo en los años 90 la industria farmacéutica gasto entre 35 mil t 45 mil millones de dólares en investigación y desarrollo, y produjo entre 35 y 45 nuevos fármacos. Estamos diciendo que, por cada mil millones de dólares se producía una nueva droga. Sin embargo, los números han ido a la baja, pues para 2004 el gasto en investigación y desarrollo subió a 50 mil millones de dólares, pero las drogas producidas para el mercado fueron sólo 30. En la actualidad, las estimaciones indican que el gasto en éste rubro es de 60 mil millones de dólares.

Como lo describe Joseph Fuller, jefe de la Consultoría Monitor, al igual de la industria del petróleo debe buscar nuevos yacimientos petroleros, la industria farmacéutica debe rellenar su flujo de productos exitosos o blockbusters. Estamos hablando de que existe una “crisis” compartida en ambos productos.

CICLOS DE DIEZ O DOCE AÑOS

Año con año, las empresas farmacéuticas deben iniciar la carrera en el laboratorio para descubrir y desarrollar nuevos medicamentos que les garanticen su flujo de efectivo y que sean aceptados por el mercado después de las pruebas clínicas. Dentro del reporte de PricewaterhouseCooper habló, en febrero de 2007, J.P. Garnier jefe ejecutivo de GlaxoSmithKline: “Este es un modelo de negocio en donde la única garantía es perder todo tu libro de negocios cada 10 o 12 años.

Por ejemplo, en el articulo “The bitterest pill”, The Economist del 24 de enero de 2008, se menciona que muchos de los “blockbusters” de las grandes compañías farmacéuticas pierden su protección de patente y en términos monetarios, de acuerdo  a la consultora Deloitte, estamos hablando de 55 mil millones de dólares. En “Beyond the pill”, The Economist del 25 de octubre de 2007, dice que solamente Pfizer va a perder 13 mil millones de dólares cuando su medicamento para disminuir el colesterol: Lipitor, quede fuera de la protección de patente para el año 2010. Para evitar lo anterior, es necesario que las compañías farmacéuticas logren aumentar su capacidad de responder  al mercado en un menor tiempo y en un menor costo, para que así estén dispuestas a perder todo su negocio en un periodo de 10 años, siempre y cuando ya hayan recuperado su  gasto en investigación y desarrollo y, claro, hayan recibió alguna ganancia para reinversión.

INVERSIONES DE LAS COMPAÑIAS FARMACEUTICAS

Es correcto que los medicamentos similares se encuentren en el mercado y que beneficien a la población de escasos recursos i a quienes no quieran pagar el alto costo de un medicamento original; sin embargo, consideremos lo descrito en cuando al gran desembolso en inversión que hacen las compañías farmacéuticas para llevar al mercado no solo un” blockbuster”. Pero también es válido señalar que no porque estas grandes corporaciones de medicamentos inviertan en investigación y desarrollo, es correcto que cobren exageradas sumas por sus productos. Simplemente, deben hacer corridas financieras para recuperar su inversión y, como dijimos, sacar utilidad para reinvertir en estos rubros.

Podemos señalar que el ahorro y la utilidad de mercado persistirán mientras que la medicina se acerque a ser mas preventiva y correctiva y, como se dice en el informe “Pharma 2020: The visión, Which path will you take?”, la medicina será más barata mientras más la acerquemos a la casa del paciente y no a éste al hospital y a medicamentos cada vez más caros por tener casos avanzados en el padecimiento.

Por nuestra parte, todos nosotros, como pacientes, debemos comprender que cada medicamento recetado de debe tomar en forma y tiempo señalado por el especialista medico, pues al reducir la cantidad o el tiempo de prescripción corremos el riesgo de que el medicamento no surta efecto y que tengamos que recurrir a un producto mucho más caro.

A la vez debemos revisar el gasto que se hace en mercadotecnia y en la fuerza de ventas, ya que la publicidad debe ser individualizada y no generalizada; además, no porque un representante de venta le dé regalos a un doctor, éste último se comprometerá a recetar un medicamento del cual no está convencido al 100 por ciento, y que puede poner en riesgo su prestigio.

Todos hemos escuchado a médicos que se recetan productos cuya eficacia ha sido comprobada, tanto en journals especializados como en la práctica y ningún representante medico los ha visitado.

Claro, esto tampoco significa que los representantes médicos no tengan utilidad; claro que la tienen, sólo que es necesario medir el costo – beneficio de esta práctica para sacarle el mejor provecho.

Por último, es de destacar que las terapias genéticas, la biotecnología y la nanotecnología harán que la medicina sea especializada para que cada paciente reciba el fármaco “a su medida”.

Nada mas por raza y ubicación geográfica somos muy diferentes, y no porque un medicamento funcione con la gran mayoría de la población, es garantía que funcione con todos.

Esto nos da a pensar en que habrán muerto los “blockbusters” y que las compañías farmacéuticas  pensarán ahora en trajes a la medida.

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