Ozymandias

Rodrigo Soto Moreno

ozymandias

Entre los diversos poemas que he leído, existe uno que recientemente ha resonado en mi mente y es aquel elaborado por el poeta romántico británico, Percy Bysshe Shelley, titulado como este escrito y reza textualmente así:

Conocí a un viajero de una tierra antigua
que dijo: «dos enormes piernas de piedra
se yerguen sin su tronco en el desierto;
junto a ellas, en la arena, semihundido
descansa un rostro hecho pedazos, cuyo ceño fruncido
y mueca en la boca, y desdén de frío dominio,
cuentan que su escultor comprendió bien esas pasiones
que todavía sobreviven, grabadas en la piedra inerte,
a la mano que se mofó de ellas y al corazón que las alimentó.
Y en el pedestal se leen estas palabras:
“Yo soy Ozymandias, rey de reyes:
¡Contemplad mis obras, oh poderosos, y desesperad!”
No queda nada a su lado. Alrededor de las ruinas
de ese colosal naufragio, infinitas y desnudas
se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas.

El tema central de este poema, sin la necesidad de escrupulosos análisis, es el inevitable declive o colapso de todos los líderes y todos los imperios.

Civilizaciones van y vienen, según lo podemos constatar con los registros históricos; surgiendo, desarrollándose, floreciendo y algunas perdurando cientos o miles de años, hasta que finalmente muchas se instalan en un camino irreversible hacia el colapso, y quienes no aprenden del mismo, a través de sus errores e iteraciones, difícilmente podrán resurgir en el futuro.

En este tenor, la historia nos puede traer a la mente ciertos datos que sustenten lo dicho, pues según remembro se decía que “todos los caminos conducen a Roma”, aludiendo a que los caminos en los confines de este gran y vasto imperio siempre tenían su origen o retorno hacia su capital; siendo una excelsa y poderosa civilización que duró alrededor de 500 años, hasta el momento de su caída, misma que no se atribuye a un solo factor sino a múltiples, entre los cuales destaca la gran corrupción que al final imperó en todo el aparato burocrático de esta impresionante sociedad.

Podemos seguir enumerando otras grandes civilizaciones e imperios, como por ejemplo el Bizantino que duró más de 1,000 años; el Azteca aproximadamente 100 años (1428 – 1521), aunque algunos datos señalan 200 años (1325 – 1521); el Egipcio con alrededor de 500 años; el Mongol con más de 160 años; el Otomano con 623 años, entre muchos otros, quienes después de su época de esplendor comprobaron que la constante del colapso, entre hombres y civilizaciones e imperios, resuena con fuerza y el dicho tradicional de: “el rey y el peón terminan en el mismo cajón” toma gran validez en la enseñanza de la historia.

En este sentido, pienso que a veces la adicción al poder nos hace ciegos a la realidad y perdemos la visión de que todo inevitablemente tendrá un fin; cayendo equivocadamente en asumir que nuestra influencia y visión se trasladarán a imperios y sociedades por más de 1,000 años como lo anhelo ilusa y falsamente Hitler. Es decir nuestra soberbia nos hace olvidar los cambios y las transformaciones que vamos sufriendo a lo largo del tiempo, entre cúspides y caídas de los datos económicos, políticos, sociales, culturales, entre otros.

Sin embargo, aquí la pregunta tal vez puede ser: ¿porqué algunas civilizaciones colapsan primero y otras perduran por más tiempo? Y parte de la respuesta la puede ofrecer el premio Pulitzer Jared Diamond, quien en su debatido libro de “Collapse: How Societies Choose to Fail or Succeed” ha logrado establecer que para llegar a este punto de quiebre, como lo dijimos, se requiere de una combinación no específica de diferentes factores y no de uno solo, pero sí estableciendo 5 puntos clave para analizar en el declive o colapso de las civilizaciones, sociedades u imperios, mismos que son:

1. Impacto ambiental del ser humano (erosión, deforestación, escasez de recursos naturales).
2. Cambio climático (calentamiento, enfriamiento, sequías, inundaciones).
3. Relación con los aliados.
4. Relación con las sociedades hostiles.
5. Factores sociales, culturales, políticos y económicos.

Los primeros 4 puntos de Diamond, parecen no requerir mayor explicación, pues sabemos la importancia del cambio climático, de la influencia del hombre al no cuidar el mismo, así como de las buenas relaciones con los aliadas y las mismas o neutras, evitando el conflicto, con los hostiles; pero al adentrarnos al punto 5, podemos tener una combinación multifacética de opciones en donde podemos resaltar que comúnmente existe un conflicto de intereses entre las necesidades inmediatas de un líder o gobernante (el cúmulo de poder y dinero principalmente), versus las necesidades futuras de la población o sociedad en general.

Además de que muchas veces ciertas costumbres o factores culturales arraigados, impiden que el pueblo en cuestión cambie de forma drástica con miras a eliminar el rumbo crítico hacia el declive y retomar un curso o acción que devuelva el control consciente y positivo hacia un futuro más próspero.

Por otra parte, el mismo Jared Diamond, nos dice que la propia biología nos ofrece ejemplos interesantes, como es el caso de las bacterias en una placa de Petri, quienes se colapsan cuando no existen los suficientes recursos. Es decir, estas bacterias llegan a su punto de declinación y muerte, después de tocar un pico de esplendor o crecimiento máximo.

De igual forma, este comportamiento lo vemos reflejado en sistemas más complejos, cuando los representamos en lenguajes de programación computacional integrando el modelado del medio ambiente, para imitar una realidad. Un ejemplo claro lo tenemos con el conocido “NetLogo” y una de sus librerías instaladas como es el caso del “Wolf Sheep Predation” donde en ese modelo se explora la estabilidad de un ecosistema de depredador, presa y obviamente el alimento de ambos. El objetivo aquí es que tanto las ovejas, el pasto y los lobos puedan mantenerse en equilibrio y que ninguna de las especies se extinga. Pues si por un lado tenemos muchas ovejas y pocos lobos, este rumiante puede acabarse el pasto y morir; o de lo contrario si tenemos muchos lobos y pocas ovejas, estos depredadores acaban con sus presas y también mueren. El objetivo de este programa artificial y el de la biología en la naturaleza real, es que todas las variables fluctúen en equilibrio, sin lesionar irreparablemente a alguna especie en particular.

Al final el análisis de Jared Diamond es que nosotros, a diferencia de muchos pueblos de la antigüedad, tenemos la advertencia muy clara, gracias a la gran cantidad de información con que contamos, y podemos tomar la decisión de revertir el problema, antes de llegar a un punto de quiebre y de no retorno. Es decir, para Diamond, si nosotros como sociedad creamos el problema en cuestión, entonces el ser humano también puede solucionar el mismo. La pregunta aquí, para hacernos puede ser la siguiente: ¿El curso presente de acción es sustentable a largo plazo? Y dentro de la mente de los gobernantes sería: ¿Es correcto satisfacer mis necesidades inmediatas, a costa de las futuras de la sociedad? Esta última pregunta sobre todo desde el punto de vista de dinero y poder. Usted tiene la mejor respuesta…y si no es así, lo invito a leer de nuevo el poema del inicio.

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