Multitudes y poder de Canetti

Cartoon Crowd

Rodrigo Soto Moreno

Según el Premio Nobel de Literatura de 1981, el búlgaro Elias Canetti (1905 – 1994), dentro de su libro “Crowds and Power”, no existe mayor miedo en el hombre que el ser tocado por lo desconocido. Es decir, continua Canetti, como seres humanos nos gusta ver qué nos va a tocar, para por lo menos poder clasificarlo y de ser posible sortearlo a toda costa.

Es por ello, afirma este escritor búlgaro, que el hombre tradicionalmente tiende a evitar el contacto físico con un extraño, tanto como pueda en su andar social; aunado a lo anterior resulta curioso que cuando cae la noche y nos encontramos dentro de la oscuridad, damos rienda suelta a nuestra imaginación y a las mil y un posibilidades, y es ahí donde ese miedo a lo desconocido puede transformarse en pánico.

Derivado de todo esto, Canetti nos dice que nos vestimos tratando de poner una especie de barrera entre el toque de un desconocido, pero resultar ser insuficiente y queda entonces nuestra piel a merced de lo inesperado y de aquello que desconocemos. Aquí remembro esas ocasiones, cuando joven, y al sentirme con miedo a la hora de dormir, buscando refugiarme en las sábanas de la cama y pensando así que podría evitar el ser alcanzado por una mano extraña en la oscuridad.

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Sin embargo al paso de los años y gracias al razonamiento científico, me he dado cuenta que la oscuridad física es superada por la oscuridad mental, siendo esta última la que juega con nuestra mente y nos lleva a pesadillas vívidas a la hora de conciliar el sueño, cediendo a la emoción y no controlando nuestro proceso cognitivo.

En este tenor y siguiendo con el libro de Canetti, Crowds and Power, como hombres nos hemos dedicado a crear barreras y distancias, al estilo de círculos de confort, en donde sentimos que podemos evitar el ser tocados por lo desconocido y por ello no es de sorprendernos que tenemos nuestros grupos sociales, los clubes a los que pertenecemos, el grupo de amigos, los lugares que frecuentamos, pero sobre todo nuestro hogar donde aparentemente nadie puede entrar a tocarnos sin nuestro permiso, sobre todo los desconocidos.

Además, desde esta perspectiva psicológica, la función del hogar no es solamente protegernos de los ladrones y del hurto a nuestras pertenencias, sino el que seamos tocados precisamente en la oscuridad por ese desconocido.

Increíblemente, continúa Canetti, la repugnancia a ser tocado por un desconocido se mantiene en todas nuestras relaciones sociales, es decir en la calle tratamos de evitar que nos toquen y por ello nos movemos en la acera, cuando vamos a un restaurante evitamos el tumulto, al igual que lo hacemos cuando vamos al cine y esquivamos el toque de los desconocidos. También nos separamos de los desconocidos cuando nos subimos a un tren, a un autobús; sin embargo tal vez la más representativa puede ser cuando nos subimos a un elevador y rápidamente ubicamos nuestro espacio o círculo de protección a desconocidos para no ser tocados, distanciándonos entonces de aquellos individuos que ya ocupan un lugar en específico.

Analizando  lo anterior, tenemos entonces que cuando no evitamos el contacto de una persona, mostrando cierta empatía o gusto por ser tocados o por tocar a esa persona, ya sea con un saludo de manos, uno gestual, uno de beso, o un abrazo, reflejamos entonces el nivel de atracción hacia esa persona. Bajo la premisa de que sabemos que contamos con un alto nivel de repulsión o de miedo a ser tocados por lo desconocido, como lo dice Canetti, y permitimos a una persona que se nos acerque, propinando entonces un beso, un abrazo o una caricia, entonces nos sentimos atraídos hacia esa persona, incluyendo aquí el impulso sexual correspondiente.

eliascanetti

Curiosamente, nos dice Elias Canetti, cuando el hombre se incorpora a una multitud, o a lo que yo llamaría como una manada, es cuando se puede sentir libre del miedo a ser tocado y es solamente ahí cuando nos transformamos, pues gracias a la multitud densa y el contacto cuerpo a cuerpo, resulta en que el hombre ya no se dé cuenta de que es aprisionado por extraños y es tocado por los mismos.

Cuando el hombre se une a una multitud, a una manada, pierde el miedo a ser tocado; un ejemplo claro es cuando vamos al estadio a ver un partido de fútbol y ante la celebración de un gol, no nos importa quién nos toque, independientemente si son personas de uno u otro género, pues estamos embelesados por el festejo de la multitud o manada.

Siguiendo con Canetti, tenemos los atributos de una multitud:

  1. Las multitudes siempre quieren crecer. Esto a razón de que no existen límites para su crecimiento. Aún aquellas que son englobadas por una institución en particular.
  2. Dentro de la multitud existe igualdad. Canetti habla de que dentro de una multitud existe igualdad desde la premisa: una mano es una mano y un brazo es un brazo.
  3. Las multitudes aman la densidad. Nada puede estar entre sus partes o dividirlas. Nunca se puede sentir demasiada densidad en una multitud.
  4. La multitud necesita de una dirección. Se debe mover hacia una meta en particular y esto es esencial para la existencia de la multitud.

Prosigue Canetti diciendo que la naturaleza de las multitudes es aquella que es abierta, en la cual no existen límites para su crecimiento y por ende no reconoce los límites impuestos por las casas, con sus puertas, cerrojos y candados, y todo aquel que se esconde en ellas es un sospechoso para esa multitud. Por otro lado tenemos aquella que contrario a la anterior, es cerrada y como si fuese un recipiente o contenedor tiene un límite, como cuando vertemos un líquido a un frasco, pero gracias a esa demarcación es que se impide el desorden.

Sin embargo,  el aspecto más importante de una multitud, según Canetti, es que los hombres juntos se pueden liberar de la carga de sus distancias. Es decir, constantemente estamos tratando de diferenciarnos con otros hombres, por medio de nuestro rango, estatus y propiedad, entre otras cosas, de acuerdo al Nobel búlgaro. Normalmente el hombre se encuentra consciente de esas distinciones, manteniéndolo firmemente apartado de otros hombres y como lo reafirma Canetti, es así que ciertos hombres se yerguen, seguros de sí mismos,  apartados los unos de los otros. Pero es precisamente que al identificarse con una multitud que el hombre elimina sus distinciones, sus rangos y estatus para sentirse igual a otros.

También debemos comentar que en estos casos podemos caer en un comportamiento de manada, en donde cedemos a la emoción y nos dejamos llevar por un impulso global de comportamiento, dentro de un conjunto de extraños, donde aparentemente convergemos en un punto de acción en particular. Pero es necesario recordar que dentro de este comportamiento de manada, corremos el riesgo de ceder nuestra opinión, así como nuestro proceso cognitivo profundo y caer en un analfabetismo funcional, uniéndonos a la forma de pensar de un grupo que no necesariamente defiende nuestra postura o punto de vista.

Lo importante es resaltar la escritura de Canetti, especialmente en este libro de Crowds and Power, donde se nos dice que tenemos un miedo innato a ser tocados por lo desconocido y el mismo lo llevamos como repulsión a todas nuestras actividades sociales y en la mayoría de nuestros comportamientos.

Sin embargo al incorporarnos o converger con una multitud, una que parece que tiene el mismo propósito que nosotros, como cuando vemos un partido de fútbol y nos abrazamos con extraños, cuando mete gol nuestro equipo y consideramos que pertenecemos a ese grupo, a esa manada, sintiéndonos identificados; pero repito que dentro de esa multitud, dentro de esa turba, podemos cederle el espacio a la emoción, dejando a un lado a la razón y perder nuestra tasa de procesamiento neuronal y la individualidad en el proceso cognitivo, en una opinión globalizada que no siempre es la nuestra y que no siempre se lleva a través de un proceso de razonamiento complejo cognitivo y muchas veces cayendo en el tradicional analfabetismo funcional.

En este contexto pienso que si bien una multitud nos puede aliviar de la repulsión a ser tocados por lo desconocido, es necesario que estemos conscientes del objetivo o meta de ese grupo al que nos incorporamos, pues puede ser simplemente una manada que nos haga caer en analfabetismo funcional, en donde cedemos la razón por la emoción, como suele suceder en los partidos de fútbol.

Por último en relación al escrito de “Crowds and Power” me parece maravilloso y solo me resta decir: ¡Bravo Canetti!

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