La Segunda Revolución Académica: El modelo emprendedor.

 

Número 2 – Fecha: 18 de Marzo al 1 de Abril 2005. Página 38.

Al escuchar la palabra “emprendedor”, se nos viene a la mente la idea de aquella persona que gusta de tomar riesgos ante ciertas circunstancias azarosas. Hablando de la práctica emprendedora, nos referimos a iniciar nuevas organizaciones o negocios utilizando principalmente el capital de riesgo, con el fin de satisfacer las necesidades de un determinado nicho de mercado, así como buscar la creación de nuevas fuentes de empleo.

Históricamente, este término proviene de la palabra francesa “entrepreneur”, atribuida al economista Richard Cantillon en el siglo XVIII, quien lo ve como aquella persona que explota un negocio individualmente, mediante la aportación por un lado de conocimiento y tecnología y, por otro, el capital o los recursos financieros; de esta forma se establece una diferencia entre el emprendedor y la persona que sólo provee el capital.

Pasando al tema de las universidades, la nueva modalidad tiene que ver no sólo con el establecimiento de cursos sobre emprendedor sino que, de acuerdo con Henry Etzkowitz, director del Instituto de Política Científica en la Universidad de Nueva York, estas instituciones deben tomar su papel como generadoras de crecimiento económico dentro de su marco de influencia social.

Para Joseph A. Schumpeter, uno de los más grandes economistas del siglo XX, en el carácter académico emprendedor debe existir una extensión y clases hacia una unión con la transferencia tecnológica habitualmente usada por la industria. Ante lo anterior, Etzkowitz comenta que la nueva misión de la universidad debe ser la “capitalización del conocimiento”, estableciendo a ésta como actor económico mediante la vinculación con los usuarios del saber.

Algunas universidades nos pueden servir de ejemplo de lo anterior. Tenemos el caso de Stanford University sumada con el famoso Silicon Valley, el Massachusetts Institute of Technology (MIT) involucrando la alta tecnología con la empresa, así como el Centre for Entrepreneurial Learning (CfEL) de la Universidad de Cambridge.

El centro anterior quiere como premisa básica difundir el espíritu emprendedor dentro de la comunidad de Cambridge, Inglaterra, y más allá. Las herramientas y actividades educativas de esta escuela prometen crear en el alumno la capacidad de desarrollo empresarial, realizar “benchmarking” de las mejores prácticas en el mercado, compartir casos de éxito, trabajo conjunto entre estudiantes, departamentos y facultades dentro de Cambridge University, y sobre todo la excelencia de sus egresados.

Entre las empresas que se han creado, gracias a este programa de trabajo, tenemos de comercializadoras de biotecnología e investigación de medicamentos, nuevas tecnologías para el aprovechamiento de combustibles, desarrollo de electrónica y software, desarrollo e investigación de biología molecular, producción de sistemas de telecomunicaciones, etc.

Es así como este Centro para el Aprendizaje Emprendedor se conecta directamente con los análisis de la OCDE, en donde se marca claramente que la producción, difusión y uso de la información y la tecnología son claves para el crecimiento sostenible de la actividad económica. El conocimiento, continuando con la OCDE, incrementa el valor de la maquinaria de trabajo, de las empresas, pero sobre todo del mismo ser humano y de la sociedad en la que se desenvuelve.

Es así como el CfEL quiere que sus alumnos sean autosuficientes a la hora de terminar sus estudios de profesional y posgrado, generando empresas y empleo a partir del capital de riesgo obtenido mediante créditos blandos hacia la facultad y los mismos universitarios.

Para este instituto de Cambridge, la inversión en este programa educativo trae resultados que se ven reflejados directamente en el capital intelectual de sus egresados de manera particular y un incremento en el Producto Interno Bruto de este país al utilizar este modelo en cuanto a lo general.

Las instituciones académicas no pueden estar en una “torre de marfil” custodiando simplemente los libros, sino que deben actuar bajo un nuevo modelo que incorpore las siguientes proposiciones marcadas por el Dr Henry Etzkowitz:

1.- Capitalización. Transmitir el conocimiento como base económica de una sociedad.

2.- Interdependencia. La nueva universidad se interrelaciona con la industria y el gobierno.

3.- Independencia. Esta universidad mantiene su independencia como institución.

4.- Hibridación. Se transforma en un organismo híbrido independiente e interdependiente.

5.- Reflexión. Dentro de la institución debe existir un cambio continuo de su estructura, en relación con los cambios que se gesten dentro de la industria y el gobierno.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *