En Ciencia y Tecnología: Doloroso rezago en México

Número 30, del 14 al 17 de abril de 2006. Páginas11 a 13.

Si te cuestionas, no solo existes…. Piensas

Si nos miramos objetivamente, veríamos que somos iguales; incluso recientemente se ha visto que diferimos por muy poco en nuestra sopa génica. En promedio, todos tenemos la capacidad de usar, analizar, sintetizar, etc. Pero ¿Cuál es la diferencia entre los crecimientos en Producto Interno Bruto de un país a otro? ¿Cuál es el “Santo Grial” que separa a México de los países del Primer Mundo? ¿Quién tiene la clave del éxito en materia de inversión productiva? ¿Qué pasa con el sistema educativo en nuestro país?

Para responder a estas interrogantes, primero debemos ver la escala de valores que tenemos  dentro de la sociedad mexicana. Somos una mezcla de diversas culturas, una rica manifestación étnica, con una cultura y lenguaje privilegiados; somos alegres por naturaleza; nos fascina cantar, bailar hacer fiestas y recibir cálidamente a nuestros invitados. Tenemos un arte culinario envidiable, riquezas arqueológicas de valor incalculable, clima privilegiado, así como flora y fauna exquisita que nos provee de alimento. En fin, tenemos una interminable lista de ventajas comparativas, no competitivas, que están al alcance de nuestra mano.

SUPERACION DE OTROS PAISES

Pero tal parece que esas mismas prerrogativas nos hacen dormir en nuestros laureles y vivir bajo un influjo de aletargamiento reptil, mientras tomamos el sol del día, y vemos como conforme pasa el tiempo, los países que estaban abajo o la par que nosotros en algún momento: Corea, China, Irlanda, nos han superado ampliamente en investigación científica y en las rápida innovación de sus productos para la competitividad.

Vivimos en un país cuya población ostenta miedo a los números y apatía hacia las ciencias, situación que se traduce en que los jóvenes prefieran ser un “Rebelde” (como la telenovela) o un “Cuauhtémoc Blanco” (sin critica personal al jugador, ya que considero que debió ir a la selección) o ser un Mario Molina (mexicano, Premio Nobel en Química).

Es decir, el mercado de Einstein, Newton, Rusell, Curie, Crick, Heisenberg, Hubble, Rutherford, entre otros, está diluyéndose y devaluándose entre la juventud. Los estudiantes mexicanos de secundaria no pueden competir, a pesar de ser diferentes cepas, con sus contrapartes en los países nórdicos (Finlandia) o el caso de China.

Por ejemplo, en Finlandia, la mitad de los alumnos de 15 años se desempeñan en el nivel 4 de matemáticas, y el 93 por ciento tienen como mínimo el nivel 2 (estudio de Program for International Stident Assessment, PISA, por sus siglas en ingles, 2003). El puntaje promedio para este país es de 544 puntos, por arriba de Estados Unidos, con 483, y Japón, con 534 puntos, México solo tiene el tres por ciento de su población en el nivel 4, y se encuentra en promedio un poco arriba de Túnez e Indonesia.

Diversos estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), señalan que los estudiantes finlandeses tienen el conocimiento matemático para hacer frente a las demandas de la economía global, gracias a que tendrán la capacidad para cubrir puestos de ingeniería y científicos de alta demanda y desempeño. El economista Paul Romer ha señalado que los cambios tecnológicos van a continuar incrementando la demanda de trabajadores con abundantes niveles de educación.

MAYOR COMPETITIVIDAD INTERNACIONAL

Como lo dijera Thomas Friedman en su publicación The World is Flat: A Brief History of the Twenty First Century, la economía internacional se ha nivelado, pues adquirir los conocimientos es mas fácil ahora que ayer. Claro, habrá otros, como Jagdish Bhagwait, que dicen que el mundo no es plano, pero que ciertamente es más competitivo por la fluidez que ha tenido el conocimiento en su capacidad de replicarse de cerebro en cerebro.

Independientemente de cuál es su posición tomemos, la señal es clara: “indaga, investiga, cuestiona, invierte, produce, compite, crea etc.”. Pero no nos quedemos esperando a que algo suceda, ya que la pasividad dará como resultado el “Síndrome de la Rana Hervida”, mismo que reza asi: “Si ponemos a una rana en un recipiente hirviente, ésta va a saltar inmediatamente, pero si la ponemos en agua fría y poco a poco vamos subiendo la temperatura, la rana no se dará cuenta, y terminara muriendo con el calor provocado”.

Para nuestro país, la ventaja competitiva no debe estar en los territorios, si no en la inversión en el capital y talento humano. El activo más valioso para México será una fuerza laboral educada e innovadora en las aéreas científicas y de ingeniería.

Asimismo, debemos tomar en consideración lo publicado en el libro: Rising Above The Gathering Store: Energizing and Employing America for a Brighter Economic Future (2005), de la Academia Nacional de Ciencias en los Estados Unidos según lo cual, la economía de los países debe poner especial atención en:

1.  Incrementar las universidades que hagan investigación y desarrollo científico.

2. Invertir en la educación de las futuras generaciones.

3. Atraer personal de investigación y desarrollo (científicos, ingenieros y programadores).

4. Estudiar nuevas ciencias y tecnologías en ambientes frescos o nuevos.

5. Realizar avances tecnológicos para el mercado internacional.

6. Realizar trabajos de investigación y producción en conjunto con otros países.

7. Disminuir costos para hacer investigación y desarrollo científico.

8. Tener proximidad con mercados que están en crecimiento.

9. Crear centros o parques de alta tecnología, con personal capacitado infraestructura de primer mundo para la investigación y desarrollo, incentivos fiscales y protección de la propiedad intelectual.

10. Otorgar incentivos fiscales y exención de impuestos a empresas de tecnología.

En ese documento, los Estados Unidos identifican cómo después de secundaria, los estudiantes rara vez persiguen grados de ciencia o ingeniería. Solo el seis por ciento de sus estudiantes profesionales están dentro de la ingeniería, mientras que Europa tiene el 12 por ciento; Singapur, el 20 por ciento, y China más del 40 por ciento de estudiantes dentro de las carreras de ingeniería. No debemos pasar por alto el caso de Irlanda, comentado por el director general de la Fundación de Ciencia en Irlanda, William C. Harris, quien señala que en 1980 este país tenía una tasa de desempleo del 18 por ciento, lo que ocasiono que los jóvenes (uno  por ciento de la población) saliera a buscar trabajo. Para solucionar la problemática, se hizo una coalición entre el gobierno, las empresas privadas, los sindicatos, los granjeros, para crear una reforma fiscal y hacendaria con el objetivo de atraer inversión foránea y preparar a científicos e ingenieros. Hoy en día, este país ha logrado tener uno de los ingresos per cápita más altos de toda la Unión Europea.

Todo lo anterior debe servir de ejemplo para que la historia que México cuente sea aquella que involucre la inversión en la materia prima de los estudiantes (talento), atrayendo a as gente hacia las aéreas de ciencia e ingeniería, con el fin de crear Bibliotecas de Alejandría del Conocimiento, que puedan generar ideas productivas innovadoras para el mercado globalizado de la competitividad, cuidando el desarrollo sustentable y mejorando la calidad de vida, sin echar en saco roto el correcto valor de jerarquías entre el tener y el saber.

En el mundo del mercado y del mono económico (Homo Aeconomicus) que somos: “la historia es aquella que ha movilizando los talentos intelectuales y prácticos para satisfacer las demandas del cambiante y creciente mercado, y quien no se adapta, quedara en el rezago”.

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