Educación empresarial

Número 35, del 23 de junio al 16 de julio de 2006, páginas 46 y 47

Cultivando el “Boom” del conocimiento

Los factores estratégicos de ventaja competitiva han tenido un largo camino, que inicio con la tierra en la economía agrícola; siguió con las maquinas en la Segunda Revolución Industrial, y con la tecnología en la Segunda Revolución Industrial, para ahora dejarnos en la Era del Conocimiento, en que tenemos como ventaja el “capital intelectual”.

Para abordar la economía del conocimiento, como dijeron expertos de la revista The Econimist: “todo país debe pasar y aprovechar su boom manufacturero”; como se ha visto en diferentes regiones en desarrollo y en nuevas ciudades del conocimiento: la mano-facturera precede a la mente-facturera.

CAPITAL INTELECTUAL Y PRODUCTIVIDAD EMPRESARIAL

Es por ello que las nuevas demandas están reconociendo el capital intelectual, unido de manera simbiótica a la productividad empresarial, como una variable directamente relacionada con el desarrollo exponencial del conocimiento encarnado en cada individuo y en el aumento del PIB de las naciones.

En este proyecto, las universidades ya no son las antiguas Torres de Marfil que alejan el saber del pueblo y lo dan solo a los nobles privilegiados; ahora, la vinculación es directa entre la educación y la empresa. La mano de obra ya no es puramente artesanal y técnica; ahora, la velocidad y precisión de las conexiones dendríticas es la que genera cambios disruptivos y materiales intangibles de alto valor sobre los que sí se pueden tocar.

Por ejemplo, Japón se inició como un país que hacia productos de baja calidad y muy baratos, pero supo cimentar el camino para mejor y más especializada mano de obra. Ahora, su creatividad y aplicación tecnológica, asi como la fuerte  inversión en capital humano, distingue a ese país como potencia económica internacional de productos tecnológicos de alta calidad.

EL CASO INDIA

En el caso de India, no ha creado expertos en computación y software porque los hindúes tengan una mejor relación lógica matemática que nosotros, sino simplemente una investigación de mercados les arrojo que podían tomar buena parte de ese nicho de mercado.

De esta forma, los egresados de universidades hindúes  están adquiriendo trabajo bien remunerado (gracias a su educación especializada) en diferentes partes del mundo, principalmente en los Estados Unidos y particularmente dentro del Silicon valley.

CREAR UN BOOM DEL CONOCIMIENTO

En nuestra región en particular, ya es conocida la idea de incorporarnos a la ola de la globalización y competitividad internacional; aprovechar nuestro boom manufacturero y crear un boom del conocimiento.

Es así como, bajo mecanismos utilizados por instituciones como la Universidad Regiomontana (UR), se ha puesto énfasis en crear una cultura empresarial apoyada en las variables de ciencia básica y aplicada, para obtener como resultado la formación del empleo

SOCIEDAD Y ECONOMIA DEL CONOCIMIENTO

La UR se especializa en el desarrollo de competencias para el trabajo, con el objetivo de alinear la demanda laboral con los planes de estudio de sus estudiantes, para que los egresados tengan la versatilidad de incorporarse a las nuevas fuentes de empleo que están creando en la región, basadas en la sociedad y economía del conocimiento.

La prosperidad de las naciones vendrá descrita por Lundvall, de una “economía de aprendizaje”. Es decir, aquella que rápidamente aproveche el conocimiento para transferirlo en innovaciones comerciales que beneficien al grueso de una población, donde el reto de universidades como la Regiomontana estará en su potencial cultural empresarial y en el pensamiento estratégico de cada uno de sus graduados, así como en el clave manejo de sus sistemas de capital creativo, humano, social y financiero.

Al igual que, como lo ha definido Ernst & Young, los egresados deben ser trabajadores del conocimiento, mismos que son considerados como “analistas simbólicos” que manipulan símbolos en el lugar de maquinas. Claro, todo esto sin menospreciar el importante trabajo técnico que hay detrás de cada organización.

El futuro pertenece, en visión de la Universidad de Arizona, a aquellas regiones que cuenten con economías robustas basadas en el conocimiento, sustentadas en el éxito de sus universidades como productoras del conocimiento.

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