Del Ardipithecus ramidus al Homo sapiens sapiens

Revista número 89, del 6 al 19 de febrero de 2009, páginas 6 al 8

Los Xhala se encontraban en trance y estaban consternados porque Ubu-Ak tala, gran guerrero de esa tribu, estaba poseído por los Walva, demonios del inframundo. La realidad es que la fiebre no bajaba, y el vómito se presentaba cada vez que Ubu-Ak tala probaba bocado o líquido.

El problema parecía no tener solución, y la esperanza se iba consumiendo, como la leña en el fuego, hasta que apareció Buk-Tag; caminó lentamente hacia el joven enfermo, lo miró fijamente y comenzó a verle los ojos, tocarle la frente y el estómago, e inmediatamente supo cuál era el problema. Con un salto inició su ritual y su baile alrededor del “poseído por los Walva”, a la vez que gritaba y entonaba unos cánticos para expulsar a los demonios. Para terminar, sacó de entre sus ropas unas hierbas amarillentas y las disolvió en agua para dárselas al joven y que se tomara el menjurje creado.

Buk-Tag salió de la cueva satisfecho, pues sabía que la intoxicación estomacal de Ubu-Ak tala se eliminaría en pocos días. Una vez más, había salvado el día.

La relación medicinal de las plantas y el conocimiento del hombre sobre éstas pudo muy bien haber producido escenas como la anterior, en las que el chamán –que, según Wikipedia, viene de schaman, que es el verbo scha, de saber-, era quien aplicaba su sabiduría para aliviar los males y el sufrimiento de un enfermo.

HERBOLARIA Y MEDICINA

En el sentido estricto de la definición, la herbolaria, tema de esta revista, trata de la relación que se da al combinar las sustancias de algunas plantas con la medicina. Sin embargo, creo que debo abarcar un sentido más amplio y hablar de cómo las plantas, en el ámbito social, psicológico, nutricional, entre otros, han contribuido a hacernos la vida más sencilla y a comprender la relación tan estrecha que guardamos con ellas.

Nunca nos ponemos a analizarlo, pero el proceso de respiración es una maravilla de la biología humana (en una tasa de 12 respiros por minuto según Wikipedia), y nos hace mantener una simbiosis perpetua con las plantas. Sin embargo, no es la única que nos une.

No sabremos con certeza del cien por ciento cuál fue la primera aproximación entre plantas y seres humanos u homínidos, pero la lógica nos sugiere que fue cuando nuestro antepasado, Sahelanthropus tchadensis, que según el artículo Kate Wong probablemente caminó erguido, comía las primeras hierbas y vegetales en la planicie, detectando cuáles eran agradables al paladar y cuáles eran venenosas, pasando este conocimiento a sus descendientes.

PODER CURATIVO DE LAS PLANTAS

Siguiendo el camino con los homínidos, sabemos que, a pesar del conocido egoísmo del hombre, existe un rincón secreto de altruismo, y ése tal vez fue el primer acercamiento médico del hombre con su medio ambiente; su primer contacto con las plantas, para extraerles algo más que el alimento: el poder de la curación.

Valiosa fue la observación y experimentación; un poco obtusa y con alto margen de error, pero que le valió a la cadena de nuestros ancestros el poder determinar qué planta podía desde eliminar un sarpullido hasta una intoxicación o fiebre, que en esas épocas, era mortal (en algunos países de extrema pobreza aún lo es).

Posteriormente, la sana alimentación a base de tubérculos, raíces, hojas, tallos, frutas, verduras, nos ayudó a digerir los alimentos de mejor manera, para así no conocer la obesidad y las enfermedades relacionadas con ésta.

DISEÑO EVOLUTIVO

Aquí que me permito ahora recordar los dicho por el doctor José Enrique Campillo Álvarez, quien le da un valor primordial a la forma de alimentarnos, y comenta que debemos comer de acuerdo a nuestro diseño evolutivo. Así, la dieta a base de plantas satisface las necesidades actuales de nuestro organismo, y aunque este punto no es propiamente la esencia de la herbolaria, creo que la salud inicia desde la ingesta correcta y balanceada de los alimentos, misma búsqueda que la herbolaria tiene.

En palabras del doctor Campillo Álvarez, “Venimos de cinco millones de años de dieta de bosque tropical (Ardipithecus ramidus); de tres millones de años de escasez de vegetales (Australopithecus afarensis); de dos millones de años de aprovechamiento de carnes y pescados (Homo ergaster), y de sólo ocho mil añitos de ganadería y agricultura (Homo sapiens sapiens)”.

Como lo he comentado en otros artículos, la recomendación exacta dentro del libro El Mono Obeso, la alimentación se tiene que diversificar de la siguiente manera:

DIVERSIFICACIÓN ALIMENTARIA

a)   50% de nuestra alimentación debería ser como la del Ardipithecus;

b)  30%, como la del Australopithecus;

c)   18%, como la del Homo ergaster,

d)  2% con las novedades aportadas por el Homo sapiens sapiens

En términos claros y simples, El Mono Obeso nos dice:

En el 50 por ciento de la alimentación similar a la del Ardipithecus, figuran las frutas, verduras de hoja (lechuga, espinaca, col, acelga, escarola);L verduras de yema y de fruto (tomate, pimiento, berenjena, calabaza, pepino, coliflor, brócoli), raíces (zanahoria, remolacha, rábano, nabo) o bulbos (ajo, cebolla, puerro).

En el 30 por ciento, similar a la comida del Australopithecus, se combinan los tubérculos (papas por ejemplo), semillas (habas), y algunos frutos secos.

Ahora, para seguir como el Homo ergaster, consumimos un 18 por ciento de saludable pescado y algo de carne.

Para finalizar, tenemos el advenimiento de la agricultura y la ganadería, con lo que debemos comer solamente un dos por ciento de harinas, azúcares, leche (que sería mejor deslactosada, para digerirla mejor).

La primera aseveración a la que podemos llegar es que muchas de las enfermedades de nuestra era, tales como la obesidad, la diabetes y los infartos, en la mayoría de los casos se podrían prevenir fácilmente, si comiéramos lo que debiésemos.

Y es que estamos siguiendo un régimen alimenticio erróneo, que debemos dirigirlo principalmente a comer más vegetales. No estoy seguro de si viviríamos más años comiendo más plantas que carnes rojas o carnes en general, pero lo cierto es que viviríamos mucho mejor, aumentando nuestra calidad de la vida.

LAS PLANTAS MEDICINALES

Es sabido que las plantas medicinales fueron utilizadas por los egipcios (mil años antes de Cristo según Wikipedia) y los sumerios, y sobraría hablar del conocimiento chino en esta materia (datado en dos mil 700 años antes de Cristo, según Wikipedia).

Pero yo me remontaría a soñar con las cavernas de Lascaux, e imaginar a esos hombres pintando (13 mil ó 15mil años antes de Cristo) la historia que en ese momento les inspiraba el paisaje animal y ¿por qué no?, corroborar que además de las propiedades gráficas y artísticas de las tintas vegetales, no les era desconocido que la correcta dosis de algunas plantas marcaba la diferencia entre seguir apreciando la brisa gentil e ingesta del aire o cerrar los ojos en un frío sueño eterno.

MEDICINA ANTIGUA

Incluso, ya es aceptado el hecho, como lo dijo el profesor en medicina Henry Claman, que Lascaux, aparte de ser la “Primera Capilla Sixtina”, es por supuesto la primera representación artística de la medicina antigua, llevada a cabo por lo que podría bien ser un médico brujo de ese tiempo.

Así que pensemos que 15 mil años antes de Cristo, fue cuando se registraron las primeras evidencias del conocimiento humano sobre las plantas medicinales.

Claro que lo que en un inicio fue conocimiento popular médico para utilizar las plantas como sanación, debe apoyarse ahora en un severo análisis científico, que siente las bases para determinar que una sustancia activa de un vegetal, al producirse en serie, tiene un efecto positivo y de cura en un porcentaje confiable de la población. Siendo así, estamos hablando de que ha nacido una nueva medicina.

Cuando una planta cura y no se somete a la ciencia y la reproducibilidad de ese proceso de cura para hacerlo universal, es simple especulación sobre la planta misma y bien puede ser solamente un placebo, dado que el alivio proviene de un estado mental que acciona las defensas necesarias, más que de una sustancia que controla la enfermedad y la desvanece.

ESTUDIOS Y DESCUBRIMIENTOS

Resultan interesantes los estudios, por ejemplo, de cómo la “yerba pastel” (Isatis tinctoria) usada por William Wallace, noble escocés, para pintarse el rostro de azul e intimidar con su grito de guerra a los ingleses, ahora un grupo de investigadores de la Universidad de Bolognia guiados por Stefania Galleta, han descubierto que esta planta libera una sustancia llamada “Glucobrassicin”, que sirve para combatir el cáncer de mama.

Faltan una serie de pruebas fidedignas y reproducibles para determinar con certeza científica y médica que el “Glucobrassicin”, que se obtiene del Isatis Tinctoria, combate el cáncer de mama y puede ser realmente usado para ese fin entre la población.

El regalo de la herbolaria es la experimentación constante de las sustancias de las plantas, que pueden resultar activos valiosos para combatir enfermedades; pero, como he comentado, se requieren pruebas clínicas científicas médicas confiables y que puedan ser replicadas grosso modo, con resultados similares.

 

Referencias

Respiratory Rate. http://en.wikipedia.org/wiki/Respiratory_rate

Lascaux. http://en.wikipedia.org/wiki/Lascaux

Herbalism. http://en.wikipedia.org/wiki/Herbalism

Glucobrassicin. http://en.wikipedia.org/wiki/Glucobrassicin

Wong, Kate, The Human Pedigree, Scientific American, January 2009.

Campillo Álvarez, José Enrique, El Mono Obeso, Editorial Crítica, Agosto 2004.

 

 

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