Celulares y textiles pensantes

 

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Número 23 – Fecha: 6 al 19 de Enero de 2006. Páginas 44 a 46.

La rebelión de la inteligencia

Como seres humanos nuestra supervivencia estuvo ligada a la adaptabilidad que tuvimos al medio ambiente, al igual que a la capacidad de tener opciones y diversos caminos de acción cuando se nos presenta una situación o contexto en particular. Es así como un artista reinventa su arte, un médico salva la vida de un paciente, un líder guía a su organización al éxito, un cantante compone una pieza musical para estar en el top ten de popularidad. Con todo lo anterior me refiero a la inteligencia.

Esta variable vital en el desarrollo de nuestra especie está a punto de ser acogida por los objetos “inanimados” en un despliegue de adaptabilidad mercadológica. Es decir, en un futuro muy cercano, muchos de los productos y servicios en el mercado serán cada vez más dinámicos y en su mayoría innovados por nosotros los consumidores.

Dinero de museo

En este contexto sólo van a sobrevivir los productos que sean más inteligentes. Por ejemplo, ahora en una celda eléctrica con pantalla de plasma, microchips, teclado y un intercambio de información mediante “ceros y unos” van a ser el sustituto del dinero, de las tarjetas de crédito, llave de la casa, llave para encender el auto, computadora personal, entre otros; estamos hablando del celular. Dispositivo que revolucionó y seguirá revolucionando la forma de hacer la vida personal y profesional de los humanos.

DoCoMo, líder operador de telefonía móvil en Japón, anunció la incorporación de la tecnología NFC (Near Field Communication) a sus aparatos celulares con el objetivo de transformarlos en “carteras digitales”. En términos generales, de acuerdo a lo descrito en la revista The Economist de diciembre de 2005, vamos a poder comprar productos con sólo acercar el celular a una máquina que vende refrescos, obteniendo el deseado con un clic y sin la necesidad de monedas o billetes.

También las compras en el supermercado se verán influenciadas por el clic celular como billetera, al igual que por un chip que va a sustituir al código de barras para detectar toda una gama de productos al pasar por un escáner óptico. La era de tener dinero en la cartera quedará en el olvido y las monedas y billetes sólo estarán disponibles en los museos.

Por otro lado los teléfonos móviles, aparte de tener dispositivos de localización GPS, tendrán la ventaja de que conectados al automóvil vayamos por el camino y a la hora de querer una cerveza, refresco, una botana o un sándwich, podremos pedirle con la voz que nos localice alguno de esos productos. Es decir al hablar podremos pedir: “Coca Cola normal de lata”, para que de esta forma el celular realice una consulta digital por Internet para mostrarnos las tiendas más cercanas que contienen nuestra elección, el precio del producto por tienda, promociones existentes, la fila que existe en la caja, así como llevarnos por medio de direcciones de guía satelital (GPS) a la tienda que elegimos.

Para todo esto se requiere, de acuerdo con análisis de especialistas, una mezcla entre el NFC con el Bluetooth y la tecnología de Tercera Generación Celular, conocida mejor como 3G.

Brecha Económica

Con un estimado de 2 mil millones de aparatos de comunicación celular, el mercado en 2006 vendrá de los países en desarrollo como es el caso de China, India, Latinoamérica y África, en donde se pretende que se manufacturen por un precio de 40 dólares o menos (Standage Tom, Connecting the next billion. The World In 2006, The Economist). La promesa de los teléfonos móviles pensantes en el futuro será no sólo llevar lo último en tecnología, sino también reducir la brecha económica y tecnológica entre las naciones del orbe.

En otro tema de productos que están revolucionando su mercado, también adoptando la inteligencia como elemento disruptivo, figuran los textiles y las fibras inteligentes. Este tipo de piezas manufacturadas van incorporar nanotubos, para ayudar a que personas con mal olor de pies puedan comprar calcetines que cada determinado tiempo secreten una sustancia antiséptica aromatizante que elimine el problema de sudoración y humedad en nuestras extremidades inferiores.

También en países europeos se encuentran desarrollando calcetines térmicos que por medio de conductores de electricidad y una pequeña batería, se pueda generar calor en los pies para mantenerlos a una temperatura agradable.

Pero la real invención e innovación se encuentra en las prendas, que al estilo de “Volver al Futuro” (película proagonizada por Michael J. Fox y Christopher Lloyd) podamos comprar una playera que automáticamente pueda ajustarse a nuestra complexión, sin necesidad de ir al conocido sastre. En general esta nueva generación de textiles va a poder: calentar, iluminar, conducir energía e información, cambiar de color, sentir y responder ante estímulos, monitorear signos vitales, etc.

Avances médicos

En el área de medicina el avance es estrepitoso, pues se prevé que los pacientes que padezcan de alguna enfermedad como pueden ser problemas del corazón, serán auxiliados por sus prendas que estarán conectadas a su reloj en la muñeca para desplegar su ritmo cardiaco y en caso de alguna complicación enviar una señal de emergencia al doctor u hospital, dependiendo de la gravedad de la situación.

Para Stacey Burr presidenta de Textronics, empresa que desarrolla textiles y ropa electrónica, la experiencia para el usuario será como la de ponerse un “traje de poder”, donde ante la combinación de la nanotecnología, la electrónica y la computación de sensores, si el usuario tiene frío la prenda genera calor, si siente que su combinación no queda pude solicitar un cambio de color, puede también mientras corre recibir información sobre la quema de calorías que realiza y el comportamiento de sus órganos al igual que brillar en la noche para evitar ser atropellado por un auto; puede estar monitoreado desde la computadora de su doctor y ésta avisa si existe algún malfuncionamiento en algún órgano. Las posibilidades se vuelven infinitas.

Sin embargo el aspecto más comercial de este tipo de ropa es la desarrollada para que se les pueda adaptar una iPod, donde la misma fibra textil le envía energía eléctrica. También las principales funciones del famoso aparato de Apple se controlan por medio de botones y fibras sensoriales electrónicas en la manga de una camisa o chamarra.

Material resistente

Por otra parte, en cuanto a la resistencia de los materiales, Eleksen (empresa inglesa fabricante de sensores) afirma que sus chips pueden ser lavados, aplastados, pinchados e incluso soportar ser arrollados por un auto. Esto refleja la flexibilidad y maleabilidad de la fabricación de las piezas para que la ropa no pierda sus características primordiales.

Con el advenimiento de Internet 2, el desarrollo de los teléfonos móviles, las fibras y textiles inteligentes, así como un sinnúmero de electrodomésticos con tecnología de punta, no resultaría extraño lo expuesto en diversos filmes futuristas.

Viviremos de vuelta al futuro y así podremos controlar diversos enseres domésticos con nuestro celular, antes de llegar a casa podremos preguntarle al refrigerador el contenido de éste, para que nos haga una sugerencia de platillos a elegir para cenar. A su vez podremos pedirle a nuestro cuarto y cama que mantengan una temperatura deseada, que el café se haga a una determinada hora en la mañana y que el auto se encienda antes de que salgamos si es que vamos tarde a la oficina. Todo nuevamente con el poder de un clic de celular o por medio de comandos de reconocimiento de voz. Y lo mejor es que cuando se descargue nuestro celular, l conectaremos, tal vez no a la corriente directa, sino que al ponerlo en nuestro bolsillo se recargará nuevamente gracias a las fibras electrónicas inteligentes.

De acuerdo al Technology Quarterly de la revista The Economist en diciembre de 2005, algunas de las empresas que fabrican estos productos y que ya los están comercializando son:

Caen, firma italiana de electrónica, y Stabio, compañía textil de suiza, han desarrollado Luminex que es un producto con fibra óptica que ilumina la ropa por medio de diodos y una batería. Los usos que se han dado son para bolsas de mujeres, muebles e incluso vestidos de novia.

En Francia se utiliza ElecTex, para contar los asientos ocupados en una sala de cine cuando lo sensores de la telas sienten el calor de una persona que está sentada.

Textronics ha desarrollado un “textro polímero” que permite saber si una persona va caminando, está sentada o acostada, así como decirnos si un asiento o una cama están ocupados o vacíos. También esta empresa ha creado “textro-yarn” que es un dispositivo textil para emitir calor, como una antena de radio para escuchar música y como fuente de poder para conectar aparatos. Su último lanzamiento es un brassier deportivo para medir el ritmo cardiaco y en consumo de calorías.

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