Obsesionados con los psicópatas y villanos

En la colaboración pasada, hablé sobre los “altruistas versus psicópatas”, en donde pudimos analizar brevemente, de acuerdo a ciertas investigaciones, que esos dos grupos convergen y divergen en ciertas características.

Además abrí la puerta para meditar en relación a que podemos convivir con esos antihéroes, sin darnos cuenta, por su facilidad para usar diversas máscaras sociales. Cerrando esa aportación, comenté que iba a tratar el tema de la obsesión con los psicópatas o villanos; si es que se les puede llamar de esa forma.

Iniciando con el tema en cuestión, siempre me ha llamado la atención el porqué los ciudadanos alemanes, en la época de la Segunda Guerra Mundial, se dejaron seducir por la figura de Hitler y se enfrascaron en un terrible conflicto bélico, lesionando a otros seres humanos y al final a ellos mismos.

En este tenor, resulta casi imposible que Alemania, siendo cuna de filósofos, como Kant, Nietzsche; de grandes escritores, como Hermann Hesse, Goethe; de grandes compositores, como Bach, Beethoven, Wagner; de Premios Nobel, como Albert Einstein, Max Planck, entre muchos otros; pudieron entonces ceder su razón y guiarse por la emoción.

Después de hablar del caso alemán y Hitler, pensaríamos que pudiera ser un caso aislado, pero hagamos cuentas de lo que sucede en el mundo, con los recientes depuestos  y derrocados líderes y de los que se aferran al poder, que muy bien puede caer en la categoría de villanos o psicópatas.

Pero no solamente sucede esto en el mundo de la política, sino que estudios recientes, del psicólogo Paul Babiak, de la Universidad de Nueva York, presenta que 1 de cada 25 líderes de negocios puede ser un psicópata y por ende un villano.

Para el investigador Babiak, los psicópatas no son lo que nosotros pensamos, incluso señala que muchos de nosotros podemos estar casado con alguno de ellos y no darnos cuenta. A este tipo, Babiak, lo denomina “el psicópata exitoso” con su tendencia natural de ser agradable,  con un liderazgo carismático, usar el lenguaje adecuado de negocios, además de utilizar la manipulación, el chantaje, la intimidación para lograr que sus subordinados realicen cierta tarea; pero sobre todo al hacerlos sentir que son únicos en su labor y que sin ellos el trabajo no sería igual, embelesándolos al sentirse valorados, aunque realmente sean explotados por él, como jefe.

Siguiendo en el tema, también podemos hablar de los psicópatas en el cine y en la televisión, al estilo de Hannibal Lecter y Dexter, en donde la personalidad magnética de ambos, así como las buenas actuaciones de los actores y el guión que siguen, nos hacen creer y aplaudir su comportamiento.

Es decir, creemos que estos personajes están realizando cierto bien, en el caso de Hannibal Lecter, por su inteligencia superior, o en el de Dexter, por matar a individuos que son basura social, justificamos ese tipo de comportamiento y creemos que las normas sociales no aplican a éstos.

Aunque comparto la idea de “los derechos humanos, solamente son para los humanos derechos”, también debemos considerar y meditar que una sociedad tolerante de la justicia por nuestra propia mano, caería también en un libertinaje excesivo y podría tal vez colapsar el modelo de la civilización.

Aquí también es necesario apuntar, el no olvidar que al permitir ese comportamiento, de un estilo vengativo, para saldar cuentas, recordemos que la venganza, de acuerdo a Ernst Fehr, dentro del sistema de recompensa cerebral activa los mismos impulsos nerviosos que obtenemos al disfrutar un postre, tener sexo o consumir nuestra droga predilecta.

En mi humilde opinión, creo que los seres humanos somos criaturas inseguras y en ese afán de encontrar un rumbo en nuestras vidas, creemos que todavía existen los personajes mesiánicos que nos van a llevar al Valhalla de Odín o a los Campos Elíseos, para alcanzar una estancia final llena de dicha y felicidad, tanto en este plano terrenal como en el espiritual.

Sin embargo no olvidemos, que somos organismos complejos emergentes, en donde la conjunción de todos, aunado al trabajo empático cooperativo, buscando el bien común, será el camino para encontrar la equidad, la justicia y la igualdad y avanzar en el siguiente paso evolutivo, por lo que no debemos obsesionarnos y caer en la trampa de estos individuos.

Con esta reflexión me gustaría invitarlos a que si bien podemos disfrutar de la mitología y creatividad de los personajes, dentro de la pantalla grande y chica; debemos estar alerta a detectar personalidades de psicópata, tanto en el ambiente público como en el privado. Así como no permitir que estos individuos, psicópatas o villanos, tomen control de nuestras vidas y de nuestras acciones.

Además sería interesante meditar, en relación a que para mi gusto, nos comportamos de 4 formas diferentes en la vida diaria.

La primera cuando estamos en sociedad, ya sea en el trabajo o dentro del círculo social al que frecuentamos.

La segunda con nuestros amigos más allegados, cuando salimos con ellos a tomar una copa o cenar.

La tercera al estar con la familia inmediata, donde nos regimos por ciertos principios y normas familiares.

La cuarta y última, cuando estamos con nosotros mismos, es decir con el yo, y es aquí donde tal vez, vislumbramos claramente las conversaciones que tiene Dr. Jekyll con Mr. Hyde.

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