Obesidad tecnológica

http://www.dreamstime.com/royalty-free-stock-photo-smartphone-addiction-flat-design-vector-image44925555

Rodrigo Soto Moreno

Si nos dijeran que pensáramos en una adicción, tal vez primera imagen que procesaríamos en nuestro cerebro, sería la de un alcohólico, la de un fumador o la de alguien abusando de sustancias prohibidas, como la marihuana o cocaína; pero pocos la asociaríamos con la adicción a la tecnología.

En este tenor, una investigación para comprender el efecto adictivo de los dispositivos tecnológicos, cuyo líder fue Martin Lindstrom y se publicó en The Economist en la sección de Schumpeter con el título: “Slaves to the smartphone” The horrors of hyperconnectivity—and how to restore a degree of freedom, encontró que de 10 sonidos que más nos afectan o tienen mayor potencia de captar nuestra atención, el celular vibrando obtuvo el tercer lugar, después del sonido de Intel y el de un bebé riéndose.

Mucho se habla de la epidemia de sobrepeso y obesidad, así como de las enfermedades no transmisibles, pero poco se habla de la obesidad tecnológica alimentada por nuestra gula por adquirir los últimos dispositivos tecnológicos en el mercado, como los de Apple o Samsung, causándonos ansiedad y depresión por no estar a la moda.

Reforzando lo anterior, tenemos lo descrito por Gary Small, psiquiatra de UCLA, que ha catalogado como “techno addicts”, según su escrito en Psychology Today,  a quienes muestran un comportamiento compulsivo y dependiente hacia los dispositivos móviles, especialmente celulares y tabletas, pues es difícil resistirse a ellos, incluyendo a las computadoras, y todos aquellos con conexión a internet.

El profesor Small explica la estimulación que recibimos, a través de sonidos o del monitor que estemos observando argumentando que nuestro cerebro reacciona, el ritmo cardiaco se desacelera y los vasos sanguíneos se dilatan. Después cierta exposición a estos aparatos tecnológicos, la estimulación mental se traduce en fatiga, según Small. Aunado a esto Sarah Kessler en Mashable, dice que 38% de los estudiantes no pueden estar 10 minutos sin verificar su laptop, celular, o tableta.

Nuestras acciones tecno – adictivas, se relacionan directamente con un alto costo a nuestros bolsillos, pues nunca estamos satisfechos con la tecnología que contamos y siempre estamos a la espera del nuevo “gadget”, aunque no terminemos de dominar y utilizar al 100% el dispositivo que planeamos desechar.

Dicen que el primer paso para poder curarnos de una adicción, como el alcoholismo, es reconocer el problema, aceptar nuestra falta de control, nuestra ingobernabilidad y posteriormente solicitar ayuda para salir del “barranco” o “bache” físico-emocional, según sea el caso. Entonces reconozco que soy obeso tecnológico, alimentado por gula, en mi iPhone y iPad, presionando el botón para verificar si recibí un mensaje.

Sería bueno entonces que cada uno de nosotros hiciera una retrospectiva en este sentido. Por mi parte  reconozco que cuento con una adicción a los dispositivos móviles, que pudiera catalogarse en las primeras etapas de una obesidad tecnológica, pero peligrosamente alimentada por esa gula tecnológica; manifiesta en mis celulares y tabletas, especialmente el iPhone y el iPad, donde constantemente estoy presionando el botón central para hurgar en ellos y verificar si he recibido un nuevo mensaje en cualquiera de mis aplicaciones, así como en las redes sociales.

Ya acepté mi problema y mi adicción, ahora la solución desde mi perspectiva, sería desconectarme de esto dispositivos, pues la vida no gira en torno a ellos…la decisión la tiene usted.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *