
Recientemente se me ha venido a la mente la idea de que dedicamos y gastamos demasiado tiempo, dinero y esfuerzo humano en áreas y procesos rutinarios, tanto en nuestra vida personal como en la profesional. Lo anterior lo podemos comprobar de forma sencilla, al revisar las estructuras administrativas de diversas organizaciones, ya sea pública o privada. En resumidas cuentas me refiero a que engrosamos las filas de las áreas de administración y adelgazamos las correspondientes a la innovación y creatividad.
Derivado de todo esto, pienso que si bien es cierto que el “aceitado” diario para el “engranaje” de toda organización reside en la parte administrativa, no se nos puede olvidar que la creatividad es un faro luminoso que puede guiar el camino de nuevos desarrollos, productos o servicios que cimenten la innovación de toda organización.
Desde mi punto de vista, en la actualidad, está tomando mucha fuerza lo que alguna vez escuché en una conversación, que textualmente un amigo me dijo: “Trata bien a un geek, porque puede terminar siendo tu jefe…”. Esto viene a colación porque se está demostrando que ciertos individuos, que cuenta con características diferentes al promedio, mismas que los hacen ver como lentos para responder ante la celeridad de la globalización, al igual que poco sociales en el mundo que valora más tener para ser, que el saber para ser…
Para darle más soporte a lo descrito, contamos con un artículo en The Economist, titulado: “In the paise of misfits”, donde se habla del porqué las personas de negocios requieren de un mayor número de individuos con síndrome de Asperger, con trastorno por déficit de atención con hiperactividad, así como con dislexia, dentro de las filas de sus empleados.
El primer ejemplo del que se habla al respecto, es que diversos reclutadores de personal se han dado cuenta que las cualidades mentales de un buen programador computacional, se asemejan a aquellas de un individuo diagnosticado con síndrome de Asperger (condición mental relacionada al autismo), pues cuenta con interés obsesivo por temas estrechos, pasión por los números, así como por los patrones y las máquinas, al igual que adicción a tareas repetitivas y falta de sensibilidad a las normas sociales. Entre los personajes, a los que se les atribuye este padecimiento, según el escrito en The Economist, tenemos a Mark Zuckerberg (Facebook) y Craig Newmark (Craiglist).
Por otro lado, de acuerdo a estudios de Julie Login de la Escuela de Negocios Cass, en Londres, encontró que después de analizar a grupos de emprendedores, obtuvo que un 35% de ellos sufren de dislexia. Entre los que se cuentan a los fundadores de Ford, General Electric, IBM e IKEA, al igual que los recientes casos de Charles Schwab (especialista en inversiones en la bolsa), John Chambers (Grupo Virgin) y por supuesto Steve Jobs (Apple). En este punto, el artículo en The Economist, remarca que las personas con dislexia aprenden a delegar actividades, similar a lo que observamos cuando ciertos individuos logran que otros realicen sus tareas.
Para el caso del déficit de atención, el mismo escrito nos ofrece datos en donde las personas que padecen del mismo, tiene 6 veces más probabilidad de terminar siendo dueños de su propio negocio. Uno de los ejemplos que se cita al respecto, es el de David Neeleman, el fundador de JetbLue, quien remarca que gracias a su falta de mantener la atención, su cerebro busca la forma de encontrar nuevos retos y nuevas formas de hacer las cosas. Además, dice, que la procrastinación, la desorganización y la inhabilidad de concentrarse, se relacionan con su creatividad y su capacidad de tomar riesgos.
Lo dicho por Neeleman, es reforzado por Paul Orfalea, creador de Kinko´s (donde se ofrecen servicios de impresión, computadoras y envíos), quien dice tener dislexia y déficit de atención, por lo que se aburre fácilmente y eso lo motiva a realizar nuevas cosas. Incluso incita, como si se pudiera, a que más personas tuvieran sus padecimientos, aludiendo a que de esa forma alimentan su creatividad.
Antes de terminar me gustaría comentar que según estudios de Simon Baron Cohen, de la Universidad de Cambridge, los estudiantes en las áreas de matemáticas, física e ingeniería, son más propensos a tener parientes con autismo, que aquellos que estudian literatura inglesa.
Para ir cerrando, el punto del artículo, mismo que comparto, es que las funciones tradicionales de administración y contabilidad deben estar custodiadas por individuos que cumplen el traje a la medida de ejecutivos tradicionales, pero las tareas creativas deben residir en personajes fuera de lo común, mismos que se acercan peligrosamente al autismo y que muchas veces son catalogados como geeks o nerds. El mensaje es tener diversidad de sujetos en la estructura administrativa, para no perder la creatividad innovadora que logra evolucionar a la empresa y garantiza su supervivencia. No hay que reprimir los momentos “eureka” por dedicarnos solamente al arrastre de lápiz cotidiano…
