México: “Yo sólo sé que no sé nada”…De matemáticas

 

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Número 27 – Fecha: 3 al 16 de Marzo de 2006. Páginas 39 y 40.

El talento es una variable escasa en nuestro país; lo vemos no sólo en los equipos de fútbol que se empeñan en traer extranjeros para ocupar diversas posiciones en el campo de juego, sino también es rara en el competitividad de nuestras empresas, de nuestra banca, de nuestra investigación científica, de nuestras universidades, de nuestras instituciones públicas y privadas, etcétera.

La realidad es que América Latina, particularmente en México, está perdiendo la carrera de la globalización contra otros países. Por ejemplo, en el Foro Mundial Económico de Davos, se habló del crecimiento sostenido que han mantenido China e India, que están inundando el mercado de productos por un lado y de capital humano por el otro. ¿Cuál es la diferencia entre esos países y México?

Educación y fomento al emprendedor

A simple vista, somos iguales y tenemos el mismo potencial neuronal (utilizamos conexiones sinápticas entre las neuronas a una velocidad de 1016 por segundo). Sin embargo, cada país explota de manera diferente su potencial; cada quien invierte a su manera el pastel presupuestal. En el caso de China e India, según los resultados de Davos, los aspectos clave son educación y fomento al emprendedor.

Es precisamente la primera variable, la educación la que marca una ventaja radical entre un país con miras a integrarse a la nueva moneda de la economía: “conocimiento”, así como explotar el talento de sus habitantes y aquellos otros que continúan en una época de oscurantismo científico y tecnológico. Entrando en el campo educativo, dos son los cimientos que se deben reforzar desde la estructura del nanómetro. Me refiero a las matemáticas y la comprensión de lectura, aspectos profundizados y analizados por expertos, como es el caso del profesor Ismael Vidales.

México tiene el honroso lugar en matemáticas, en promedio, de acuerdo con el último estudio de PISA (Programme for International Student Assessment) de la OCDE, de nivel 1, que se refiere al manejo de información básica y la solución de operaciones rutinarias, pero sin involucrar modelos complejos explícitos y estrategias de solución de matemática más avanzada, como lo es el nivel 4 que poseen tanto Finlandia como China. En México nos encontramos con que alumnos con nivel de licenciatura, no pueden resolver un despeje simple por medio de regla de tres, o desconocen la lógica matemática para solucionar problemas; incluso podemos dudar de la comprensión de lo que significa Pi.

Menor eficiencia en lectura

Sucede lo mismo con la comprensión de lectura, donde México ha ido bajando su eficiencia y se ha mantenido en el nivel 1, desempeñándose bien con situaciones obvias, mientras que Finlandia y China logran que sus estudiantes interpreten situaciones y contextos de acuerdo con argumentos  presentados con acciones concretas, en un nivel 4 de promedio.

Un estudio realizado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), y publicado en El Universal en julio de 2005, reveló que 6 de cada 10 mexicanos leen por lo menos un libro al año. A su vez, el 39.9 por ciento de las personas mayores de quince años no leyó ningún libro; 13.6 por ciento, uno; 13.7 por ciento, dos; 18.1 por ciento, de tres a cinco; 8.1 por ciento, de seis a diez; 6.6 por ciento, más de diez.

Por ejemplo en Canadá el 36.2 por ciento de la población lee al menos un libro por mes y el 31.1 por ciento lee al menos un libro por semana. Si contamos a los países europeos, como Noruega que es de los que más lee, con un 23 por ciento de personas que se encuentran leyendo durante el día, vemos que algunos alcanzan tasas de 30 ó 40 libros leídos al año en promedio.

Evaluación educativa y construcción

Siguiendo el caso de China y Finlandia, distingamos lo que sucede para el país más poblado del mundo (mil 299 millones 880 mil habitantes), donde el gobierno ha jugado un papel trascendental. A pesar de tener una economía y educación centralizada. China le ha dado especial importancia a la evaluación educativa y a la construcción. De acuerdo con datos de la reunión del E-9, sostenida en Nuevo León, el proceso y los resultados de la autoevaluación ayudan a las escuelas a diagnosticar sus problemas eficientemente, coordinar los planes de manejo escolar y darle seguimiento al logro de objetivos específicos que busca cada escuela en particular.

Por otro parte, se apoyan en una evaluación externa que los supervisa y los alienta a mejorar su trabajo y el desarrollo. Los chinos comentan que este tipo de evaluación les permite encontrar problemas y poner medidas en práctica de manera muy eficiente y rápida. De esta forma, su sistema se puede adaptar a nuevas corrientes, es decir, se puede reinventar para continuar siendo competitivo.

También en este país se da énfasis a la investigación educativa, con el fin de promover reformas curriculares a la educación básica.

En el caso de Finlandia, se tiene la premisa prioritaria de invertir en educación básica y profesional, así como en investigación. Él éxito de su sistema educativo se centra en la unificación. De acuerdo con una entrevista concedida por la BBC, los niños no se dividen dentro del rango de edades de 7 a 16 años, en lugar de tener primar y secundaria. Según estudios hechos por los finlandeses, es peligroso dividir a los estudiantes en tan temprana edad.

Posteriormente, al cumplir 16, los alumnos deciden ir a una escuela secundaria superior académica o una escuela vocacional. Es importante recalcar que, de acuerdo con el sistema finlandés, la edad de siete años es ideal para empezar el estudio escolar debido a la madurez que presenta el niño.

La BBC remarcó en sus estudios, que dos terceras partes de la población joven finlandesa entra en la educación superior, todo motivado por padres muy bien educados y preocupados por la educación de sus hijos. Incluso los padres están muy ligados a todo lo que sucede de sus vástagos y tienen fuerte injerencia en las decisiones que se deben tomar para aumentar la calidad educativa.

Sistema educativo flexible

Otro punto interesante es que el sistema finlandés es muy flexible, y da oportunidad a que los estudiantes aprendan a su ritmo en lugar de concentrarlos en un grupo específico. Es así como, al ingresar a la secundaria superior, el alumno puede terminar en 3 ó 4 años, dependiendo de su avance, y va a la par de la escuela vocacional que se enfoca en habilidades técnicas o en desarrollo de oficios. La inversión en educación ha logrado crear una clase creativa finlandesa, capaz de competir con el mercado internacional.

Resumiendo, debemos invertir en la educación (aumentar el porcentaje de 2.7 por ciento del gasto total que se destina a equipos de laboratorio y aulas, frente al promedio de 8.2 por ciento de la OCDE) y fomentar el derecho a la inteligencia como factores disruptivos que permitan eliminar la pobreza y den a sus portadores la opción de una mejor calidad de vida. Es vital analizar y hacer un benchmarking de otros sistemas educativos que hayan probado ser historias de éxito, como es el caso de China y Finlandia. Al igual que considerarla carga de cada maestro, buscando la educación individualizada; pues, en promedio, estos artífices de la educación tienen que atender a 32 alumnos, en lugar de los 14 promediados por al OCDE.

La difusión del saber

Para lograr la competitividad y entrar de lleno en la vía de la globalización, es necesario regresar al valor axiológico más importante: el conocimiento; retomar el legado de Alejandro Magno y su Biblioteca de Alejandría, para difundir el saber a lo largo y ancho de nuestra nación. Recordemos que la creación de las civilizaciones y el progreso de un país o región en particular, se debe no a los que portaron la espada y conquistaron territorios, sino a aquéllos que instruyeron a la población y le dieron luz en su oscurantismo de redes neuronales. Quienes hicieron en sus conexiones sinápticas entre neuronas y la información de los neurotransmisores fuera más rica y provechosa fueron los maestros, esos sabios que aún deambulan por las aulas sin el respeto que les merecemos, ni la gratificación monetaria que debiesen tener.

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