La gran novedad en salud pública:

 

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Número 25 – Fecha: 3 al 16 de Febrero de 2006. Páginas 51 y 52

Vacunas asociadas a los alimentos

En el marco de crear estrategias de desarrollo para el estado de Nuevo León, la industria agropecuaria debe ser considerada como el engrane principal para el crecimiento y la competitividad de una región.

De acuerdo con el más reciente reporte de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), titulado “El estado de la inseguridad de la comida en el mundo 2005”, el hambre y la desnutrición conducen a la pobreza y como efectos posteriores a los siguientes:

–       Menor educación y empleo

–       Reducción en la asistencia a clases y en el aprendizaje

–       Disminución de la capacidad para acceder a mercados y recursos internacionales

–       Uso de recursos naturales de manera no sustentable

–       Salud deficiente entre madres e hijos

–       Debilitamiento del sistema inmune, aumentando la mortalidad infantil

–       Aumento en el esparcimiento del VIH, malaria, cólera y otras enfermedades

Sobre lo anterior, el director de la FAO, Jacques Diouf, comenta que no es sorprendente que entre el 75 por ciento de personas que viven con hambre alrededor del mundo, se cuenten 121 millones de niños que no asisten a la escuela, de los cuales 11 millones mueren antes de llegar a los 5 años de edad. También son lugares que tienen el problema de 530 mil mujeres que mueren durante el embarazo, así como se registran unos 300 millones de casos de malaria aguda y un millón de muertes por ésta al año.

Círculo Virtuoso

Por otro lado, en el mismo reporte sobre la alimentación de la FAO, se destaca que existe un círculo virtuoso en alimentar cuerpos y mentes. De esta forma definen a la educación como variable clave para reducir el hambre y la pobreza. Entre los datos duros y sorprendentes podemos mencionar:

–       En el área rural, un granjero con cuatro años de primaria es 9 por ciento más productivo que uno sin educación.

–       El mismo granjero con cuatro años más de primaria en promedio, dándosele fertilizantes, semillas y maquinaria, aumenta su productividad un 13 por ciento.

A su vez una buena alimentación está ligada directamente con la asistencia de los alumnos a clases, pero sobre todo con su capacidad para absorber y retener información en su aprendizaje.

Los datos del reporte son:

–       La malnutrición y la baja calidad e salud es una de las causas principales de no asistencia escolar; el 40 por ciento de la población nunca se ha enrolado en la escuela.

–       Bajo peso al nacer, malnutrición en los niveles de proteínas, anemia y deficiencia de yodo reducen las habilidades cognitivas y capacidad de aprendizaje del niño.

–       La deficiencia de hierro, que afecta a más de la mitad de los niños en edad escolar, daña su capacidad de aprender y dificulta su capacidad de memoria.

–       El cerebro ocupa el dos por ciento de la masa del cuerpo, pero utiliza el 20 por ciento de la energía; de ahí la necesidad de una buena alimentación para su mejor desempeño.

Con este escenario, es interesante recordar lo propuesto por Kofi Annan: “la mejor arma en el combate de la pobreza y el hambre es educar, sobre todo a la mujer”. La afirmación de Annan se sustenta en que los estudios de Naciones Unidas señalan que la educación femenina tiene relación directa con el progreso alimenticio de las familias. Los estudios nos proveen la siguiente información:

–       Las mujeres usan, en su mayoría, todo su ingreso en el desarrollo del hogar y el cuidado alimenticio de sus hijos. Contrario a los hombres que usan sólo el 75 por ciento.

–       Se ha comprobado que la mujer es mejor sujeto de crédito agropecuario que el hombre, dado que paga puntualmente. Esto se ha ejemplificado en los préstamos que se hicieron en el sistema de microcréditos del profesor Yunus en Bangladesh.

–       Una mujer, en los países subdesarrollados y con altos problemas de pobreza, tiende a organizar mejor la distribución del ingreso en sus préstamos y obtener un mayor rendimiento de ellos, traducido en productos agropecuarios.

Si leemos todo esto, al igual que toda la importancia que ha tenido la mujer en la evolución de nuestra especie, no es aventurado pensar en que mucho del progreso humano se ha sustentado en “Eva”; es decir, un matriarcado.

Vacunas en los alimentos

Hemos hecho referencia a la parte de de nutrición y educación gracias al correcto manejo de las ciencias agropecuarias, así como el poner la inversión en donde está el mejor rendimiento, pero ahora vayamos a un aspecto que puede revolucionar aún más el valioso campo de la biotecnología de alimentos: “las vacunas comestibles”.

Como sabemos las vacunas son y serán un gran aliciente para mejorar la calidad y esperanza de vida de todos nosotros. Gracias a éstas, se ha logrado eliminar diversos padecimientos como la poliomelitis, viruela y sarampión, que anteriormente azotaron a la raza humana y causaban la muerte.

En la actualidad, se vislumbra que las vacunas den un paso más en la preservación de los humanos. Se pretende, ahora, incorporar el funcionamiento básico de estos agentes “milagrosos” en ciertos vegetales, como es el caso de las papas, los plátanos y principalmente los tomates, ya que éstos guardan mejor las propiedades necesarias para mantener activa la sustancia de la vacuna y su facilidad para ser modificados genéticamente. Es decir, al ingerir uno de estos productos y llevarlos a nuestro tracto intestinal, se activarán los sistemas inmunológicos tanto el de las membranas mucosas como el sistémico.

Es necesario recordar que el funcionamiento básico de una vacuna es inyectar en el cuerpo humano una pequeña dosis del agente maligno o patógeno para inducir la formación de anticuerpos o agentes inmunológicos, para cuidar la entrada de estos patógenos al cuerpo.

Cultivos tradicionales

Pero la ventaja de este tipo especial de vacunas es que no interviene una aguja de por medio, y así se reducen las probabilidades de adquirir una infección, por contaminación de un usuario anterior. Aunque la ventaja más importante radica en que estos vegetales podrían ser cultivados como tradicionalmente se hace, y tampoco se requeriría una persona especializada para su administración; sólo la ingestión de la dosis adecuada.

La utopía tendría dos aristas pronunciadas: en primer lugar, que estaríamos eliminando el hambre con productos genéticamente modificados y aumentando su producción para que no quede gente sin su acceso; la segunda es que al ingerir la cantidad correcta de cada alimento, no sólo adquirimos los nutrientes que requiere el cuerpo, sino que estamos protegiéndonos contra posibles ataques de agentes virales y bacteriológicos.

Es así como el campo, olvidado, todavía ofrece muchas sorpresas. Además, colocando inversiones en las manos adecuadas, puede convertirse en un reducto importante para la lucha contra el hambre, la desnutrición, mejorar la asistencia escolar y educación, así como una forma de administrar vacunas en todo el orbe.

Bibliografía

FAO. (2005). Th estate of Food Insecurity in the World 2005: Eradicating world hunger – key achieving the Millennium Development Goals.

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