La falacia de usar solamente el 10% del cerebro

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Rodrigo Soto Moreno

Confieso que me encantaría poder realizar complejos cálculos matemáticos, recordar todos los números de PI, ganarle en operaciones a Tianhe-2 (la computadora más veloz), recordar vívidamente cada momento importante de mi vida, desde que nací hasta la fecha, contar con una base de datos tan impresionante que sin lugar a dudas ganaría cualquier concurso de Jeopardy, pero no solamente esto, también me gustaría mover objetos con la mente, conectarme simbióticamente con todos los seres vivos, comunicarme con todos ellos, contar con la capacidad de modificar mis células, mis átomos y moverme a velocidades impensables, estar presente en todo lugar y en ninguno en específico a la vez, ser un superorganismo en conjunto con el planeta Tierra y sobre todo con el Cosmos o tal vez un superhéroe o villano. No lo sé.

Escribo esto debido a comentarios sensacionalistas, con que me he topado, en relación a una película reciente titulada: “Lucy”. En esa cinta se argumenta, según lo leído por ciertos críticos de cine, que gracias al consumo de cierta droga, la protagonista, Scarlett Johansson, puede tener acceso a un porcentaje mayor de su cerebro. Es decir, la droga que ingiere le permite utilizar el 100% de la capacidad cerebral y no solamente un 10% u otro porcentaje menor al total.

Para tener un punto de referencia, primero debemos decir que el Doctor Barry Gordon, especialista e investigador en neurología de John Hopkins Hospital, nos comenta que usamos prácticamente todo nuestro cerebro y el mismo se encuentra activo casi todo el tiempo, según lo refiere en artículo: “Busting a brain myth: We really do use 100 percent of our brains” publicado en HUB, sitio de noticias de Johns Hopkins.

En este tenor debemos comentar que existe un mito de que solamente usamos el 10% de nuestro cerebro. El profesor en neurociencias Eric H. Chudler, de la Universidad de Washington, nos dice que esta creencia errónea se asoció a Albert Einstein y se justificaba diciendo que fue él quien logró utilizar un porcentaje mayor del cerebro para lograr la comprensión del Universo con su Teoría de la Relatividad.

Otro artículo interesante proviene de Robynne Boyd, titulado: “Do People Only Use 10 Percent of Their Brains?, publicado en Scientific American, donde de igual forma se refiere los trabajos de Barry Gordon quien menciona que el mito de que solo usamos el 10% de nuestro cerebro es casi motivo de risa. Incluso el propio Gordon nos recuerda que el cerebro representa el 3% del peso total de nuestro cuerpo y consume el 20% de energía del mismo.

Aunado a esto, en el mismo escrito de Boyd, se mencionan los trabajos de John Henley, un neurólogo de la Clínica Mayo, quien señala que si bien es cierto que nuestro cerebro no se encuentra disparando, entre neuronas, en su totalidad, los investigadores han encontrado que efectivamente se encuentra trabajando las 24 horas. Es decir, para Henley, existe suficiente evidencia para afirmar que usamos el 100% del cerebro. Incluso explica que cuando estamos dormidos, áreas como el córtex prefrontal, que controla el comportamiento cognitivo, el pensamiento complejo y la toma de decisiones, se encuentra activo.

Una explicación muy concreta en relación al porcentaje que usamos del cerebro, lo podemos observar en:

Por otro lado debemos reconocer, como lo dice Boyd en su escrito, que nuestro cerebro es una máquina muy compleja, capaz de componer bellas sinfonías, construir naves para viajar en el Universo, transformar el medio ambiente, hacer cálculos matemáticos casi imposibles, entre muchas otras cosas, así como darnos la capacidad de ser conscientes de nuestra propia existencia.

Recordando un poco de historia evolutiva, tenemos que el primer cerebro, de acuerdo a la Premio Nobel Rita Levi-Montalcini, surgió hace 300 ó 400 millones de años y éste se vio sometido a la comentada presión selectiva de la evolución y dio origen a diferentes mutaciones y cerebros vertebrados, derivando en lo que ella dice que es el maravilloso pero imperfecto cerebro del Homo Sapiens.

Además como lo hemos visto con los estudios de Charles Darwin, los seres vivos van mutando gradualmente o acumulativamente, en donde el producto de una generación se convierte en insumo para la siguiente. Es decir pequeños cambios o mutaciones en el producto, heredados de los individuos que lo crearon, van determinando la evolución o selección acumulativa de Darwin, en donde podemos ver claramente que mediante iteraciones e interacciones entre diversos individuos, deriva en sistemas complejos como resulta el caso de nuestro cerebro.

Es decir, como la naturaleza no desperdicia nada y aquellas características que no son favorecidas para la supervivencia son desechadas, el cerebro que tenemos es aquel que nos corresponde al estar directamente ligado a nuestro camino evolutivo, siendo usado al 100% o de lo contrario hubiera sido reducido en tamaño, es decir éste fue estimulado por el medio ambiente y ha sido necesario para generar esas ideas creativas para continuar abriéndonos paso en la jungla de la naturaleza y en la de asfalto.

Finalmente no niego que me gustaría saber que existe la posibilidad de transformarnos en superhombres con superpoderes y encaminarnos a una nueva ruta evolutiva, pero debemos aceptar que ya usamos el 100% del cerebro, según expertos. Sin embargo, pienso que tal vez encontremos la forma de potenciar nuestra tasa de procesamiento neuronal, auxiliados por las supercomputadoras que constantemente estamos desarrollando. Será cuestión de esperar.

 

 

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