El precio del conocimiento

Revista número 76, del 30 de mayo al 12 de junio de 2008, páginas 4 a 6

Rodrigo Soto Moreno

Desperté mi mente y dije: “No soy hombre… soy dinamita”

Plotino, filósofo griego considerado uno de los fundadores del Neoplatonismo, caminaba por los pasillos de la Biblioteca de Alejandría, admirando el valioso conjunto de materiales del conocimiento ahí resguardados, e inspirado en lo que había escuchado su maestro Amonio Saccas. Así seguía pensando y filosofando acerca del hombre y su naturaleza en el universo material e inmaterial. El conjunto de emociones que lo embargaban lo llevo a concluir su concepto de nosotros en una bella frase: “El ser humano se encuentra suspendido entre las bestias y los dioses”.

Somos realmente un enigma para el cosmos. A pesar de ser polvo de estrellas, como dijera Carl Sagan; de compartir moléculas con todos los seres vivos del planeta y de provenir de la misma “sopa primigenia”, el ser humano, con su gran capacidad neuronal, es capaz de crear una sinfonía matemáticamente perfecta, que lo haga tener un orgasmo de la piel y activar sus glándulas lacrimales de emoción, o hasta de matar a sus semejantes y cometer las más crueles atrocidades jamás imaginadas.

CAPACIDAD DE DISCERNIMIENTO

Normalmente, pensaríamos que, si somos la criatura más evolucionada del planeta, el simple hecho de adquirir conocimiento nos daría la capacidad de discernir entre el bien y el mal, y no solo eso, sino, al estilo del “equilibrio de Nash”, buscar el bien común para todos, sobre todo igualdad de oportunidades para que cada ser humano pueda disfrutar de una vida plena y huir de la crueldad de la pobreza de espíritu.

Siguiendo este tenor, a mi parecer, una de las mejores estrategias es realmente usar la moneda actual de intercambio mundial y global que es simplemente el “conocimiento”, al igual que analizar lo hecho por la Comunidad Europea y su “Estrategia de Lisboa” que busca hacer “que la Unión Europea sea la economía basada en el conocimiento más dinámica y competitiva del mundo, con la capacidad de un crecimiento sustentable, con más y mejores trabajos, con una destacada cohesión social entre sus habitantes y el respeto al medio ambiente”.

ESTRATEGIA TRIUNFADORA

La estrategia ya está rindiendo beneficios: el financiar el conocimiento les ha dado resultados enfocados particularmente en empleo y crecimiento, como los siguientes, de acuerdo al análisis estadístico de su economía en 2006, en el sitio de la Comisión Europea:

La Unión Europea espera crear siete millones de empleos entre 2006 y 2008, y cinco millones en la parte de la zona del Euro;

La tasa de empleo en la Unión Europea se ha incrementado de 62.5 por ciento en 2001, a 64.5 por ciento en 2006, y se espera que legue a 65.5 por ciento en 2008;

El crecimiento del empleo se aceleró en 1.5 por ciento en 2006, lo que se tradujo en tres millones de empleos en la Unión Europea;

El desempleo decreció en 1.0 por ciento, de 2004 a 2006, y se espera que decrezca un 0.5 por ciento para 2008;

El crecimiento económico se incremento de 1.7 por ciento en 2005 a 2.9 por ciento en 2006;

La productividad en el trabajo creció casi al doble de 2005 a 2006 y se espera que siga creciendo en 1.5 por ciento para 2008;

La inflación se ha mantenido estable en un 2.2 por ciento, tanto en 2005 como en 2006, y se espera que siga declinando a 2 por ciento en la Unión Europea y menor al 2 por ciento en la zona del Euro en 2008.

Economías de primer mundo, como la europea y la americana, han buscado o buscan que sus individuos tengan las herramientas para adquirir conocimiento, y que éste aporte al PIB de cada país en particular. Les dan uno de los derechos que deben estar en toda la constitución política: el derecho a la libertad del saber, el derecho a la inteligencia.

Estudios de Burkhat y Lewis-Beck han analizado el índice de desarrollo humano, y sus conclusiones se inclinan a que el modo de producción se ve beneficiado cuando existe apertura democráticas, y el preparar a la población con conocimiento básico y aplicado es sinónimo de mejores niveles educativos y de más alto nivel de desarrollo, lo que a su vez favorece el crecimiento económico.

Aunque muchos autores lo debaten, al parecer los estudios Burkhart y Lewis-Beck sostienen que es la democracia el factor decisivo para fomentar el conocimiento y la competitividad económica. Es decir, buscarle a cada cual sus capacidades; una educación en la que saque lo mejor de sí y también de acuerdo a esa capacidad, un trabajo que remunere al PIB de manera directa o indirecta.

IMPORTANCIA DE LA COMPETITIVIDAD

Aparte del crecimiento económico, nuestra capacidad extrasomática de dejar huella o registro escrito para las generaciones futuras, es pieza clave en el desarrollo de la civilización humana como especie, pues la competitividad  entre nuestros antepasados homínidos hizo que hoy seamos el homo sapiens que somos.

De ahí que el conocimiento es poder, y, para demostrarlo, el camino del hombre en la inversión y financiamiento del conocimiento fue primero en la economía agrícola, con el factor de competitividad que fue la “tierra y el agua”; posteriormente, la inversión paso en la economía industrial al factor de competitividad de “la máquina de vapor”; continuo todo hasta que en la economía informática el factor de la competitividad fue “el software, Internet y el flujo de información”.

Sin embargo, en la actualidad, en la economía científica, el factor de competitividad se sitúa en las 100 mil millones de neuronas de nuestro cerebro. Para mí la evolución económica de inversión en el conocimiento humano ha caminado “de la mano prensil a la tasa de procesamiento neuronal”.

Como criaturas erectas que vemos a todas las especies y la planicie sobre el horizonte, es fácil pensar que, al activar nuestra mente, el resultado fue vernos como semidioses y abrazar la frase del maestro Nietzsche de que “no soy hombre, soy dinamita”. Esto acentuado, si imaginamos aquel macho dominante del clan, cuya sabiduría y conocimiento es sinónimo de salud mental y biológica para ser elegido no solo por la mejor hembra de ese clan sino también para liderar el camino evolutivo en cualquier pedestal de liderazgo.

TODO TIENE SU PRECIO

Y aunque esto nos lleve a pensar que la inversión y el financiar el conocimiento pueden traducirse en un crecimiento económico, recientes estudios biológicos señalan que tal vez se aplica el dicho de que “todo tiene un precio”. Investigaciones de Tadeusz Kawecki, de la Universidad de Fribourg, en Suiza, descubrieron que la “drosophila melanogaster”, comúnmente conocida como “mosca de la fruta”, vive un 15 por ciento menos cuando es más versada en conocimiento que su contraparte que no lo tiene.

Estos investigadores según el Economist, en su artículo “Critical Thinking”, concluyeron que la habilidad de aprendizaje puede requerir una mayor inversión del sistema nervioso, y esto desvía recursos para aquellos procesos que ayudan a evitar el envejecer. También señalan que esto puede aumentar la oxidación del cuerpo y dañar de cierta forma la salud. Claro, todavía falta comprobar esto en animales similares a nosotros o en nosotros mismos.

Tal vez también es cierto el proverbio americano de que “la ignorancia es una bendición”, pues el simple hecho de vivir una vida al estilo de un niño de 5 años puede resultar más sano y satisfactorio que el darse cuenta de que ese ser que hizo el techo de la Capilla Sixtina es de la misma especie de aquel que masacro a millones de sus compatriotas en su régimen por desconfiar de su lealtad. Sería interesante medir el índice de felicidad de cada persona, evaluando el nivel educativo, de conocimiento adquirido y nivel socioeconómico. Puede ser que nos llevemos una sorpresa.

Realmente, la solución parece sencilla. Yo tomaría lo que hace la Unión Europea, de invertir fuertemente en el financiamiento del conocimiento aplicado a los activos más valiosos de cada sociedad, que es su gente, buscando a cada cual por sus capacidades.

ARMAS DEL CONOCIMIENTO

Lo importante no es solo educar por educar y sacar estudiantes a las calles del desempleo, sino darles armas multidisciplinarias de conocimiento, para que puedan competir no solo en una especialidad, sino en varias a la vez, además de hacer una integración retrospectiva con las universidades, y prospectiva con las empresas, para que los egresados salgan de la carrera que demanda el mercado y tengan trabajo al graduarse.

También se debe invertir, al igual que la Unión Europea, en la creatividad y la innovación, tanto para la parte social como para la económica.

Nuestro potencial como nación radica en nuestro conocimiento de arte y cultura, es ahí donde la inversión dará los frutos más rápidos y también donde podemos competir mano a mano con cualquier país. Recordemos que, en México, el Estado de Veracruz fue cuna de la civilización mesoamericana.

La apuesta de inversión segura es el factor primordial de producción, que es el trabajo sustentado, como dijimos, por la tasa del procesamiento neuronal de cada individuo; que esté educado y desarrollado con habilidades multidisciplinarias en las áreas que demande el mercado y el gobierno, para dar resultado de incrementos sustanciales en el PIB de cada nación.

Además, debemos contribuir, empresas, gobiernos y universidades, a cerrar la brecha de la pobreza, pues activando las conexiones neuronales se libera al individuo u se le invita a que use su inteligencia, como aquella capacidad de alternativas, para que salga adelante y busque emplearse o autoemplearse, que sería aun mejor.

Recordemos que lo que hagamos hoy con nuestra mente, en lo que la aprovechemos como nación, en lo que dejemos legado en bits y bytes para los futuros pobladores de este país es como se alimentaran para crear un mejor mañana y tener más y mejores empleos remunerados en este México; será así como esta financiación del conocimiento dejara huella en el PIB, para que podamos abatir esa inequidad que parece indestructible: la pobreza lacerante.

Olvidemos hoy las novelas por un rato, los juegos de futbol, las platicas vacías y frías, al igual lo dijo John Keating en la película La Sociedad de los Poetas Muertos: “Carpe diem: aprovechemos el día y hagamos algo extraordinario con nuestras vidas…”.

 

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