¿Dónde están los tardígrados?

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Rodrigo Soto Moreno

Hace algunos ayeres escribí sobre la importancia de encontrar organismos extremófilos en otros confines del universo, como puede ser Marte, para poder irnos abriendo paso en el sinuoso camino de encontrar vida en otro planeta, sobre todo aquella que sea inteligente y por fin podamos sentirnos que no estamos solos y que todo el espacio en el universo no es un desperdicio, parafraseando al padre de Ellie Arroway en la novela Contacto del gran divulgador científico Carl Sagan.

Sabemos que la vida siempre se abre paso ante las condiciones más inhóspitas, aferrándose a los pocos recursos y nutrientes que tienen, con el fin de continuar su paso evolutivo. Es por ello que resultan muy interesantes las investigaciones de alta tecnología para analizar la composición química y biológica de otros planetas, buscando localizar algunos rastros de metano. Pero sobre todo poniendo especial interés a los organismos extremófilos, quienes pueden vivir en lugares ácidos y en altas temperaturas, como dentro de las fuentes hidrotermales.

Para el caso de la Tierra, contamos con un ejemplo muy particular de seres extremos, quienes gracias a su gran capacidad de resiliencia han mantenido su supervivencia por varios millones de años, mucho antes de que los seres humanos nos sintiéramos dueños del planeta. Hablamos de un animal microscópico llamado tardígrado, pero que comúnmente se le conoce como “osos de agua”, esto debido a que cuando los han observado al microscopio, cuentan con una forma rechoncha, ocho patas y su caminar, que al ser observado por el científico alemán Johann August Ephraim Goeze, clasificó la misma como el andar de un oso.

Por su parte William R. Miller, en su artículo “Tardigrades” publicado en American Scientist, dice que los tardígrados son animales microscópicos acuáticos que se pueden encontrar en cualquier parte de nuestro planeta, son casi translúcidos y en promedio tienen el tamaño de medio milímetro (equivalente a 500 micrómetros), que para tener una idea de lo que equivale esa medida, Miller nos ejemplifica que un tardígrado sería del mismo tamaño que el punto al final de esta oración.

Tratando de comprender mejor a estos “osos polares”, Miller nos dice que los tardígrados se manifiestan en tres estados: activo, anoxibiosis y criptobiosis. En el estado activo, estas criaturas pueden comer, crecen, pelean, se reproducen y llevan a cabo su rutina tradicional de vida. Pasando a la anoxibiosis, resulta cuando existe poco oxígeno y el tardígrado se hincha y flota por algunos días mientras su hábitat vuelve a ser normal y puede volver entonces a su vida. Pero en la etapa de criptobiosis, Miller, nos dice que sorprendentemente este animal puede llegar a una suspensión metabólica, que se puede comparar a la muerte y posteriormente a la resurrección.

Explicando por qué el tardígrado es el animal con mayor resiliencia, tenemos que acuerdo a Maeve McDermott, en su escrito titulado: “5 Reasons Why The Tardigrade Is Nature’s Toughest Animal” y publicado en National Geographic, nos dice que:

  1. Cuando se enfrentan a condiciones adversas y extremas, los tardígrados pueden eliminar toda el agua de su organismo, quedando secos, y reemplazando la misma con azúcar denominada trehalosa. Así pueden enfrentar las difíciles condiciones que se les presentan.
  2. Debido a su tamaño, los tardígrados pueden esconderse en sedimentos y en minúsculas partículas de agua, evitando ser detectado por otros depredadores.
  3. La boca de los tardígrados es un arma poderosa, con dientes afilados, para atrapar a otros animales minúsculos, así como algas para su alimentación.
  4. Estos pequeños seres, incluso han sido llevados al espacio por K. Ingemar Jonsson, de la Universidad Kistianstad, gracias a la cápsula espacial  FOTON-M3, quienes orbitando a la Tierra pudieron sobrevivir las condiciones del espacio abierto, exponiéndose al vacío y a rayos ultravioleta que serían mortíferos para otros animales.
  5. Los tardígrados han estado desde mucho antes que los seres humanos, incluso es muy probable que sigan estando cuando nosotros nos extingamos.

Haciendo una explicación más profunda, Miller, nos habla de que estos animales requieren agua, aun cuando se encuentran en su modo terrestre, en donde obtienen el líquido de musgos cercanos, bastándoles unas cuantas gotas de agua o humedad. Pero cuando sus hábitats se van secando, el tardígrado tiene que desecarse también, eliminando un 97% de la humedad de su cuerpo y encogiéndose en una estructura de un tercio de su tamaño original. En resumidas cuentas es como si estos “osos de agua” se pusieran en pausa, en una especie de letargo, situación que les permite no nada más seguir vivos, sino que dentro de ese estado pueden sobrevivir casi a todo.

Veamos todo lo que pueden aguantar en su criptobiosis:

–          20 horas a una temperatura de -273 grados centígrados (cero absoluto)

–          20 meses a -200 grados centígrados

–          Pueden aguantar temperaturas de 150 grados centígrados (hirviendo el agua)

–          Soportan 6,000 atmósferas de presión

–          Resisten a excesivas concentraciones de monóxido de carbono y dióxido de carbono

–          Aguatan la radiación ultravioleta y de rayos x

–          Se piensa que pueden vivir, en ese estado, más de 120 años

Incluso en el 2007, nos cuenta Miller, los tardígrados se convirtieron en los primeros organismos multicelulares en sobrevivir al ser expuestos al medio ambiente en el espacio exterior, esto debido a que la Agencia Espacial Europea los llevó al espacio, dentro su misión BIOPAN 6 / Foton – M3 y los expuso directamente a radiación y calor solar, así como al vacío del universo. Lo sorprendente es que cuando los animales volvieron al planeta y fueron rehidratados, volvieron a comer, moverse, crecer, es decir, a hacer su vida rutinaria.

Derivado de lo anterior, los tardígrados se han ganado, según Miller, el título del “Animal más extremo”, por sus capacidades de supervivencia, derrotando a los pingüinos y su gélido clima en la Antártica, a los camellos y su capacidad para soportar la sed en el desierto, a las lombrices redondas en lo abismos de la Tierra y también a la conocida gran superviviente: la cucaracha.

Otra explicación, sintética y maravillosa, de los tardígrados nos la ofrece Hank Green, dentro del video que se puede ver en:

Hank nos recuerda que son los organismos más extremos y resistentes del planeta, teniendo la capacidad de “morir” cuando las condiciones son inhóspitas y “reviviendo” cuando el medio ambiente se encuentre más amigable. Además de que en su estado durmiente puede soportar temperaturas de cero absoluto y soportar alrededor de 150 grados centígrados. Así como sobrevivir 1000 veces la radiación que podría matar a un elefante y aguantar hasta 6 veces la presión que se encuentra en los océanos más profundos de la Tierra.

Siguiendo con la explicación de Hank, ahora nos dice que éstos organismos minúsculos, están siendo enviados al ambiente más inhóspito que conocemos, es decir al espacio. Incluso diversos científicos piensan que los tardígrados nos pueden ayudar a comprender mejor cómo inicio la vida en el planeta Tierra. Hank nos recuerda que estos organismos han estado en el espacio y que después de estar en el vacío y en contacto con radiaciones ultravioletas mortíferas, regresaron al planeta estaban felices, sanos e incluso algunos tuvieron descendencia después de ese viaje extremo.

Al final la pregunta que nos hace Hank es: ¿Por qué estamos tan obsesionados con los tardígrados? Y las respuestas son las siguientes:

  1. Nos gustaría ser como los tardígrados. Es decir el comprender cómo es posible que puedan sobrevivir a los ambientes inhóspitos y terribles a los que se enfrentan.
  2. Nos gustaría probar cierta la hipótesis de la panspermia. Aquí nos ejemplifica diciéndonos que imaginemos a un meteorito que golpea la Tierra, muy fuerte, y que al hacerlo desprende pedazos de la misma, enviándolos al espacio y dentro de ellos van tardígrados. Entonces sería posible, si sobrevivieran estos animales, que llevarán la vida a otro planeta.

Estoy seguro que al estudiar este tipo de criaturas, los científicos estarán más cerca de definir mejor el surgimiento de la vida en nuestro planeta y tal vez comprender si la vida se puede dar en otro punto del universo, misma que evolucione hacia sistemas más complejos y emerja la inteligencia de ellos, como sucedió con nosotros. Pero claro, todo esto, también nos enseña que debemos respetar todo tipo de vida y no balbucear que nosotros somos la cúspide y perfección de una creación.

Por lo pronto, para mi caso, solamente me queda maravillarme ante estos curiosos seres, que pareciera que se comportan en un sistema binario, similar a las computadoras en donde computan: “vivir”…”pausa”…”vivir”…”pausa”.

Como punto final, les dejo otro video animado sobre los tardígrados:

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