Los bioaerosoles hospitalarios y la contaminación

Rodrigo Soto Moreno

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Investigando un poco sobre el tema de los bioaerosoles, tenemos que de acuerdo al Instituto de Ingeniería y Control de Patógenos de la Universidad de Leeds, la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (FIME) y el Centro de Investigación y Desarrollo en Ciencias de la Salud (CIDICS) de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), éstos son omnipresentes en nuestro medio ambiente y la mayoría no representan riesgo para la salud humana. Sin embargo hay una serie de microorganismos patógenos que pueden ser transmitidos, por medio del aire, aunado a que ciertas evidencias señalan que esto puede ser facilitado o dificultado, según sea el caso, por el diseño de los edificios, así como la infraestructura civil.

Derivado de lo anterior, se organizó un taller de trabajo denominado: “Hospital Bioaerosols and Contaminants Workshop Leeds-UANL (FIME-CIDICS)”, los días 25 y 26 de marzo, en las instalaciones del mencionado centro de investigación y la propia facultad descrita. Uno de los objetivos de este encuentro fue reunir a expertos en aerobiología, ingeniería y salud, para explorar los retos actuales en la transmisión y el control de patógenos en el aire vinculados a la infraestructura civil, incluyendo casas y edificios del área de salud.

Otro punto importante del taller fue promover la transferencia de conocimiento, al igual que las técnicas, entre los países y comunidades participantes, especialmente al compartir experiencias y mejores prácticas en cuanto a las estrategias para el control de infecciones en el Reino Unido y en México, desde la perspectiva doméstica hasta los protocoles de salud por país, así como identificar prioridades de investigación.

El público que asistió a este evento estuvo integrado por investigadores y practicantes en las áreas de diseño de hospitales, enfermedades infecciosas, aerobiología, análisis de muestras de laboratorio y técnicas de modelado. Los temas discutidos fueron:

–          Tecnologías de esterilización del aire.

–          Problemas de diseño y controles de ingeniería.

–          Muestreo de bioaerosoles.

–          Efectos en la salud.

–          Análisis de riesgos.

–          Estudios de campo.

–          Las fuentes de los bioaerosoles, dispersión y supervivencia.

–          Modelización y simulación.

–          Aplicaciones.

Antes de continuar, creo conveniente definir a un bioaerosol, siendo una suspensión de partículas en el aire que contienen organismos vivos o fueron liberados por seres vivos, de acuerdo a Christopher M. Wathes y C. Barry Cox, como lo dicen en su libro: Bioaerosols handbook.

Siguiendo con la investigación en el tema, dentro del artículo titulado: “The importance of Bioaerosols in Hospital Infections and the Potential for Control using Germicidal Ultraviolet Irradiation” de L.A. Fletcher, C.J. Noakes, C.B. Beggs y P.A. Sleigh, que forman parte del Aerobiology Research Group, de la Escuela de Ingeniería Civil de la Universidad de Leeds, se menciona un dato que impactó mis disparos neuronales, pues se tiene la estimación de que por cada 10 pacientes que ingresan a un hospital, 1 de ellos va a adquirir una infección durante su estancia.

En este tenor, Fletcher, Noakes, Beggs, Sleigh, nos comentan que en años recientes, diversos factoras han estimulado el interés en cuanto a la presencia de potenciales bioaerosoles patógenos tanto en el medio ambiente natural, como dentro de las infraestructuras médicas, y su relación al deterioro de la salud en las personas o pacientes.

Por lo descrito anteriormente, tenemos que las infecciones en los nosocomios se han convertido en una problema serio y muy común, con estimados de 1 de cada 10 pacientes que adquieren una infección durante su estancia en el hospital. En este punto, se sabe que muchas de esas infecciones pueden ser causadas por contacto directo entre personas, también existe evidencia creciente que algunas infecciones son transmitidas a través del aire. Incluso, como lo dicen los autores mencionados, la ruta aérea de contagio puede representar entre el 10 al 20% de todas las infecciones endémicas del nosocomio. Tan solo para el caso de Inglaterra y Gales en el 2010, el costo aproximado de esto fue entre 100 a 200 millones libras esterlinas.

Hablando de la transmisión en el aire, los investigadores Fletcher, Noakes, Beggs, Sleigh, refieren que los microorganismos deben entrar en cierta corriente de aire, por medio de diferentes y variadas rutas. Por ejemplo, esos microorganismos pueden dispersarse violentamente, como núcleos de gotas minúsculas, cuando una persona infectada estornuda o tose. Además, por increíble que parezca, otras situaciones similares incluyen el hacer la cama, ya que al no cambiar las sábanas o sacudir las infectadas, también envía largas cantidades de microbios al medio ambiente.

Aquí cabe señalar que esas pequeñas gotas de partículas infectadas, pueden permanecer en el aire durante diversas horas y viajar grandes distancias; siendo distribuidas o infectando otras áreas del edificio donde viajan. Incluso los autores refieren como ejemplo, que 2 micras de esas gotas, en un cuarto en calma, pueden tomar hasta más de 4 horas en caer 2 metros. Sumado a esto, los autores señalan, que la cadena de infección se encuentra influenciada por las condiciones de ventilación que se presentan en cierta infraestructura física, asociada al diseño del edificio en cuestión.

Existe una amplia gama de microorganismos patógenos asociados con las infecciones nosocomiales; algunos de éstos son muy serios, para afectar la salud humana, mientras que otros son simplemente oportunistas y presentan muy bajo riesgo para un individuo sano, pero pueden causar graves problemas respiratorios a pacientes inmunocomprometidos, como lo señalan Fletcher, Noakes, Beggs, Sleigh. Por ejemplo la bacteria Mycobacterium tuberculosis o comúnmente Tuberculosis, resulta ser un ejemplo clásico de infección que se transmite por la ruta aérea. De ahí que el cuarto de un paciente tuberculoso, es un foco de infección y debe ser cuidado por especialistas, en cuanto al manejo de la ventilación, así como la ropa de cama y la propia del enfermo. Aunque afortunadamente los casos en México son pocos, versus lo que sucede en África.

Todo esto me hizo recordar un escrito que hice titulado: “Y tú…¿te lavas las manos?”, publicado en este blog, donde comentaba lo que dice Jeneen Interlandi, en su artículo: “Beating back the bugs” y publicado en Scientific American, en cuanto a que cada año alrededor de 2 millones de personas adquiere infecciones en algún hospital, de las cuales 100,000 de esas personas fallecen por complicaciones de la misma enfermedades que adquieren.

Además, según dice Interlandi, es que si sumamos esas muertes con el costo de las mismas, que asciende a 45 mil millones de dólares, resulta que es aproximadamente la misma cantidad de dinero y muertes que ocasiona el VIH, el cáncer de mama y los accidentes automovilísticos combinados.

Pero lo más sorprendente es que estas enfermedades que se adquieren en los hospitales pueden ser reducidas significativamente con simples medidas como el lavarse las manos antes y después de revisar a los pacientes, todo esto comentado por Interlandi, de acuerdo a estudios del Instituto de Medicina de los Estados Unidos.

Volviendo al evento descrito, con la participación de expertos de la Universidad de Leeds y de la UANL (FIME – CIDICS), se tuvieron amplias discusiones en relación al tema de los bioaerosoles hospitalarios y la contaminación, pero dentro de los talleres se buscó acotar las áreas de trabajo en el futuro, y la formación de equipos interdisciplinarios entre las instituciones involucradas de la Universidad Autónoma de Nuevo León (FIME – CIDICS) y de la Universidad de Leeds; mostramos aquí algunas de ellas:

  1. Creación de directrices o reglas para el control de infecciones.
  2. Determinar los patógenos, en diferentes áreas de la salud, especialmente en la odontología.
  3. Explorar nuevos métodos y tecnologías para limpiar las líneas de agua y aire, dentro del área de salud (hospitales, consultorios de dentistas y médicos).
  4. Crear un grupo de expertos, entre la UANL y la Universidad de Leeds, para colaborar en el diseño de nuevos procesos de control y prevención de la contaminación de bioaerosoles.
  5. Analizar las rutas de traslado de un patógeno y su tasa de contaminación.
  6. Llevar un historial, estadístico y a tiempo real, en cuanto a la capacidad de contaminación de cierto patógeno.
  7. Explorar y diseñar nuevas técnicas y tecnologías para prevenir y evitar la contaminación por bioaerosoles.
  8. Trabajo interdisciplinario, entre expertos de la Universidad de Leeds y la UANL, para el diseño de edificios, hablando de la infraestructura civil en el área de salud y la doméstica.
  9. Hacer énfasis especial en cuanto al diseño de los cuartos para los pacientes, con una ventilación adecuada, buscando evitar la propagación de enfermedades.
  10. Trabajar en la educación en relación a seguir las reglas para prevención y control de contaminación por bioaerosoles, así como poner el ejemplo.

De todas las mencionadas, comparto el sentir de la mayoría de los investigadores, en cuanto a la necesidad de reforzar las reglas básicas tanto para evitar la transmisión de infecciones, como para el control de las mismas; haciendo especial hincapié en que éstas deben ser adecuadas a la cultura de nuestro país. Además de que deben ser un conjunto de reglas que vayan evolucionando, conforme pasa el tiempo, directamente ligadas a los nuevos avances y descubrimientos en esta importante área las ciencias de la salud.

Un cambio en la educación, contra la prevención y control de infecciones provocadas por los bioaerosoles hospitalarios, puede hacer la diferencia en cuanto a la velocidad de propagación de las partículas infecciosas y su tasa de transmisión en pacientes o visitantes a un nosocomio. Simplemente recordemos, en párrafos superiores, la importancia de lavarse las manos para evitar el contagio.

Sumado a todo esto, recuerdo que entre las discusiones que se manifestaron en auditorio del Centro de Investigación y Desarrollo en Ciencias de la Salud (CIDICS), una doctora de Holanda comentó que se debería crear conciencia en los médicos, generales, residentes y especialistas, enfermeras y personal en general, para que cuando se ingrese a ciertas áreas médicas, se tenga la precaución de cambiarse la ropa, especialmente el calzado, con el fin de no contaminar zonas limpias o seguras, incluidos aquí los quirófanos; además de no permitir la salida de ropa médica y calzado, al traslado cotidiano en la calle fuera del hospital. El punto central es que exista un código de vestimenta dentro del hospital y esa ropa y calzado no abandone el mismo, así como no introducir ropa y calzado, con posibles agentes contaminantes del tránsito regular en el andar social.

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Para mayor información en este tema y otros relacionados al área de la salud, visitar:

http://cidics.uanl.mx/

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